Words are useless…

Today is the last day, that I’m using words. They’ve gone out, lost their meaning. Don’t function anymore. Así empieza Bedtime Story de Madonna, de su disco homónimo de 1994. Escrito por la también artista islandesa Bjork. Muchas veces nos olvidamos de lo que las palabras significan y de que no todo el mundo nos entiende.

En un mundo donde todo está sobre expuesto por los medios de comunicación de masas y la gente cada día está más susceptible e irritable, ¿hemos olvidado la importancia de las palabras? ¿Por qué la mayoría de gente le presta tan poca atención y luego tienen q recoger cable? ¿No sería más fácil pensar un poco más, hacer borradores, antes de publicar algo en lugar de tener que mover la portería para justificar su opinión?

Tal vez debería empezar por las últimas polémicas que han sucedido en este octubre de 2022, ya que van exactamente en esta línea. Desde los comentarios desafortunados, y según él mismo, hackeados, de un ex-futbolista, hasta la caída en desgracia de un efímero y repentino ídolo de las masas, que ascendió en la estima de la gente por culpa de una infidelidad y se estrelló a los pocos días al demostrar que no es más que una pija descerebrada más a la que la discriminación le sale por los poros.

En ambos casos les han perdido sus palabras contra un colectivo que está cada vez más a la que salta y que cada día tiene menos miedo a utilizar el poder que se le ha conferido, con mucho esfuerzo, para hacer caer a esa gente de los pedestales donde se han subido, ayudados o no por dicho colectivo. Si la ascensión ha sido fulgurante, la caída lo es más. Sobre todo cuando sus comentarios, desafortunados o no, vienen a hundir el dedo en la llaga que llevamos años intentando curar. En ambos casos han intentado recoger cable o mover la portería para justificar lo dicho o simplemente para tirar balones fuera, responsabilizando a otros de sus palabras, pero el daño está hecho.

Porque aunque no lo parezca, las palabras tienen poder. Pueden curar heridas, o pueden causar mucho dolor. Pueden declarar guerras o conseguir la paz.

Esto último es algo muy curioso de lo que me di cuenta hace unos años y que llamo Lost in Translation. Tuve que hacer de traductor en una junta de vecinos del barrio donde vivo, sin tener ninguna relación con ninguno de los habitantes de dicha comunidad. Eso me hacía ser bastante neutral a la hora de traducir los discursos de la gente. Ahí es cuando fui consciente de que muchas de las broncas que tenían unos con otros era simplemente porque no hablaban el mismo idioma. Lo cual generaba malentendidos entre ellos y movidas varias. Simplemente eligiendo las palabras adecuadas en esa situación pude ver como pasábamos de mal rollo a un buen entendimiento y la mayoría de temas candentes en la reunión encontraron una solución. Unos dirán que eso es diplomacia, yo creo que es más bien saber utilizar las palabras correctamente.

Todos hemos escuchado una canción en otro idioma, incluso a veces en el propio, y nos ha enganchado la melodía, sin embargo cuando buscamos la letra y nos damos cuenta de lo que dice, la aborrecemos. Esto ya sea porque no compartimos en absoluto lo que dice o simplemente porque no tiene ningún sentido. En ambos casos nos quedamos con la melodía pero no las palabras, y en la mayoría de las ocasiones acabamos por no querer volver a oírla.

Quien niegue su poder a las palabras está muy equivocado. Las religiones se basan en ellas, (palabra de Dios), las espiritualidades también. Incluso la ciencia. Oraciones y plegarias cuando pasa algo malo, para prevenirlo o para que se solucione todo. Si has crecido como cristiano te sabes de memoria el Padrenuestro o el Ave maría y en el 99% de los casos ni siquiera le prestabas atención a lo que realmente decían. Podemos hablar de conjuros para los que son más de magia y wicca. Las pociones tienen su importancia pero no tanto como las palabras. Generalmente son rimas como en Embrujadas (en la versión original). En dicha serie, la mayoría de hechizos eran solamente hablados, y con el poder de tres y un cántico tenían al malo de turno controlado. En cuanto a la ciencia, teoremas y demostraciones requieren del uso de la palabra para poder funcionar. Eso no quita que aquello de lo que tratan deje de existir, pero sí que no sea reconocido como norma hasta que no es plasmado con vocablos.

Todos necesitamos a las palabras en nuestras vidas. Para nosotros y para los demás. Podemos amar a alguien pero hasta que no se lo decimos, ese sentimiento queda incompleto, tanto para nosotros como para los demás. Hasta que no dices te quiero no te sientes realizado. Ojo que eso es muy importante. Dicen que no debemos nunca obviar esa frase y decirla a nuestras personas queridas. Estoy de acuerdo. Ver como se les iluminan los ojos al hacerlo no tiene precio. Muchas veces por miedo al ridículo o a no ser correspondidos, nos callamos lo que sentimos, pensando que el rechazo o el ridículo van a doler, pero lo que realmente duele es el arrepentirse de no haberlo hecho.

Yo sé que la gente que he perdido en mi vida, sobre todo mi hermana y mi tía, sabían lo que sentía por ellas, pero me gustaría decírselo una vez más. Cuando escribí sobre la muerte de mi tía, (Death Becomes Her.), una de las cosas que más me dolieron fue no poder despedirme ni decirle lo mucho que la quiero. Por eso esa entrada del Blog. Porque las palabras, aunque sean a posteriori, tienen el poder de curarnos. No es lo mismo que en persona, pero quiero creer que nunca es demasiado tarde.

Nuestra vida está llena de rituales en los que la palabra es el actor principal sin el cual nos quedamos a medias. No hablo de religión ni de ciencia como ya lo he dicho anteriormente, sino del día a día, constante. Damos los buenos días a los vecinos como muestra, o no, de educación y reconocimiento. Dar las gracias, pedir las cosas por favor, despedirse de la gente, y antes de eso saludar… A veces son solo palabras porque no lo pensamos realmente, otras veces son formas de obtener lo que queremos. Si no les ponemos nombres a nuestras mascotas, son animales random. Si no oficializas verbalmente una relación, no existe. Y llegamos a los contratos verbales.

No podemos obviar el poder de las palabras. Pueden curarnos, pero también hacer mucho daño. Podemos sufrir mucho por culpa de ellas. Sobre todo cuando son utilizadas con finer dañinos o por personas sin escrúpulos. La mayoría de maltratadores empiezan por la violencia verbal, algunos se quedan ahí, sin pasar a las manos. Pero eso no significa que no sean igual de culpables. Como ya he escrito anteriormente, he tenido gente así en mi vida, y ninguno llegó a pegarme, aunque sí a hacerme daño, mucho daño, solo con su forma de hablar. La Basura, Expediente eX,The eX Files etc. Cuando fui a terapia, no me dieron medicación ni me prescribieron hacer deporte o nada físico. Fue el hablar, el poner nombre a lo que sentía, el plasmar todo eso con palabras lo que realmente me ayudó a salir de ese mundo oscuro. El poder de la lengua fue el que me salvó.

Cuando decimos algo a alguien, podemos hacer mucho daño o al contrario hacer muy feliz a esa persona. Los sentimientos existirán más allá de las palabras, sí, pero nunca serán tan fuertes ni tan potentes como cuando son plasmados en lo físico. Cuando los podemos percibir con nuestros sentidos, oírlo o verlo escrito, es cuando todo tiene mayor sentido. Es muy difícil acertar con las palabras. Nos podemos equivocar muchas veces y hacerle daño a la gente, igualmente podemos rectificar o pedir perdón, disculparnos, pero tenemos que ser siempre conscientes del enorme poder que tienen y saber utilizarlo debidamente.

Octubre de 2022.

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