Como ya he contado anteriormente, he vuelto a trabajar de forma remunerada. Aunque escribir me gusta, no es algo que me permita pagar la gasolina o la comida de los gatos, por lo que llega un momento en el que necesitas dinero. Y por lo tanto tienes menos tiempo libre para hacerlo. Esto es algo que se repite mucho en mi vida. Cuando estuve repasando mis textos para incluirlos en un libro, que no ha visto la luz, y cuando lo hice para ver cuales estarían bien aquí y cuáles no, siempre caía sobre alguno que empezaba pidiendo disculpas porque no había tenido tiempo de escribir porque estaba trabajando o porque mi vida iba bien. Es cierto, pero la realidad es que en parte iba perdiendo el entusiasmo por hacerlo. Por un lado, a nadie le importa tu vida cuando te va bien, no vende, si no hay tragedia o drama no mola. Por otro lado cuando tienes que trabajar pues decides pasar de lo que sustituía esa labor en tu día a día.
La falta de motivación no ayuda, no es lo mismo ser un escritor famoso o de renombre, o tener una columna regular que todos están esperando, como pasa con muchos podcasts; a ser un don nadie que tiene pocos lectores y que muchas veces ni siquiera sabe si están al otro lado de la pantalla o no. Pero hay otros tipo de alicientes para hacerlo. Si bien en mi caso siempre tuve esa cosita dentro de mí de decir que algún día sería un escritor, hoy en día lo hago porque me gusta, es mi forma de evadirme y de crear mi propio universo. Tal vez haya gente que le guste leerlo, y tal vez haya gente que pase al lado sin darse cuenta. Eso no importa.
Cuando esto salga publicado ya tendré 41 años. El tiempo pasa muy rápido, hace nada escribía sobre los 40, (See You When You’re 40, NOW) y hace un poco más pensaba que los cuarentones eran unos hombres mayores. La vida sigue, pero no puedo evitar preguntarme ¿qué lecciones aprendemos de verdad y cuáles son las que estamos obligados a repetir una y otra vez? ¿Ser mayor significa ser más maduro?
Antes que nada no voy a disculparme por no escribir o publicar tan a menudo. He estado investigando por aquí y mucha de la gente que lleva va años escribiendo en continuo, yo lo considero una pasión que va y viene, hasta ahora, esas personas recomiendan no ponerse obligaciones. Es decir, muchos, como yo, empezaron con un post al día, luego cada dos y así hasta que a veces es uno por semana o incluso menos. Supuestamente de mejor calidad. En mi caso estuve sacando a la luz todo lo que había escrito desde el 2005, con muchos parones de por medio, por lo que pude rellenar esto a razón de una publicación diaria. Luego se convirtió en una en inglés, que me sigue gustando hacer, por practicar, luego una de las viejas, y una nueva para el fin de semana. Ahora estoy pensando en que dos a la semana, nuevas si es posible, son más que suficiente. Todos tenemos una vida. Vosotros, también, aunque intento no pasarme en el largo de mis textos. Por lo que probablemente a partir de ahora sólo tendréis dos veces por semana, el placer de leerme.
Los tiempos cambian y las nuevas tecnologías nos ayudan. En The New Romantics ya os contaba más o menos como todo eso afecta a nuestras vidas. Y es verdad. Una de las ventajas que le veo, como ya lo dije entonces, es que puedo escribir cuando quiera, desde el móvil, lo cual me permitirá seguir aquí más fácilmente. Simplemente con tener un par de minutos libres, tengo para poder redactar algo y así poco a poco ir rellenando un post entero. Aunque si soy sincero yo soy más de hacerlos del tirón. Pero he ido aprendiendo a ir dosificando y así es más sencillo y cómodo para mí. Sobretodo cuando escribo en inglés.
Espero haber dejado atrás la parte chunga de mis relaciones fallidas (The eX Files, Expediente eX) y poder centrarme ahora solo en cosas más positivas. Peto también quiero recordar. Creo que en un prime momento empecé a escribir sobre ellas por miedo a olvidarme del pasado y cometer de nuevo los mismos errores una y otra vez. El problema fue que nunca volví la mirada atrás de verdad y me puse a leer lo que había escrito. Por lo que estuve cayendo una y otra vez en el mismo tipo de personas que siempre acababan haciéndome daño. Con La Basura llegué al que espero que sea el punto sin retorno, y que a partir de ahora todo sea distinto. Por eso insisto tanto sobre esas malas experiencias. No quiero que penséis que vivo en el pasado, dolido por esas relaciones, pero entiendo que hay que saber aprender de ellas.
La vida es un aprendizaje constante, no sólo en las relaciones, sino en todo lo demás. En la saga de 2 Broke Girls (Season 1) y 2 Broke Girls (Season 2) hablo de mi experiencia en la hostelería, y ya os digo que hay una temporada 3. También hablo de mi vida laboral en En Todos Lados Cuecen Habas (Parte 2) y en La Fuga De Cerebros (2010), Airport ’18 y mi visión del trabajo cuando estaba en Francia en I Don’t Give A F…. Cuando pienso en ello parece que haya vivido cien vidas en una, y lo que me queda.
Probablemente todo esto viene por como he crecido y como ha sido mi infancia, de la cual hablo en La Trilogía de África pero también de lo que ha sucedido después durante los años de universidad y hasta que empecé a escribir. I Am What I Am. Gentlemen Prefer Blondes. Cosas que han moldeado mi personalidad y quien soy. Hoy. Mañana seguramente será distinto. Es un proceso continuo de evolución. Y eso es lo bonito.
Conforme voy escribiendo, me doy cuenta de que esto va a parecer unos de esos episodios recopilatorios que hacen todas las series, con muchos enlaces a lo que he ido publicando desde que empecé en este proyecto, y os doy la razón. Lo es. No es un Blog Aniversario 2006 pero sí que es una vista hacia lo que he estado haciendo y hacia donde quiero ir. Una declaración de intenciones o mejor dicho una reafirmación de ellas. También me parece que los que se enganchen en esta entrada del Blog, tendrán más opciones de entender el conjunto si pueden utilizar los enlaces para ir y venir entre los textos. Es un viaje.
Los viajes sin embargo, sueles ser menos movidos aunque igualmente no tan emocionantes. Y muchas veces menos dolorosos. Hay recuerdos que hieren al ser invocados. Pero eso no tiene por qué ser algo negativo. Nos muestran que estamos vivos. Mi hermana forma parte de ese dolor que siempre está ahí. The Day The Music Died. Y siempre estará ahí. Aunque espero que algún día pueda escribir sobre lo que realmente sucedió esa terrible noche.
Antes de que One Drive o Facebook nos recordarán lo que hicimos hace un año, o dos, o diez, teníamos álbumes de fotos, físicos. Pero no es algo que se solía utilizar excepto cuando presentas a alguien nuevo en casa, generalmente una pareja y viene la madre o la abuela con el tocho lleno de fotos que van del sepia al color viejo, de cuando eras un niño inocente, hasta esa terrible pubertad. Fotos y vídeos. Recuerdo esos momentos de bochorno. Hasta que llega un día en el que ya no te avergüenzas de eso porque sabes que es un proceso vital. E incluso eres el que va a pedir ver cómo eras hace 30 años. Y entonces te das cuenta de lo mayor que eres…
Abril 2022

7 comentarios sobre “Work Bitch.”