La Búsqueda

Cada día estoy más convencido de que buscar trabajo es como conseguir una pareja estable y decente. Porque a fin de cuentas el proceso de selección es bastante parecido, los resultados esperados son una cierta estabilidad emocional (tanto por lo uno como por lo otro) y las dificultades suelen ser las mismas.

Si nos pasamos la infancia preparándonos para el mundo laboral ¿podemos hacer lo mismo en el mundo sentimental? ¿Hay algún master que nos asegure que vamos a tener éxito en el amor? ¿Existe el trabajo “hasta que la muerte nos separe”?

Realmente cuando somos niños nos vamos preparando poco a poco a lo que seremos de mayores, vamos a clase donde aprendemos cosas que se supone que nos ayudaran a encontrar trabajo y de paso conocemos gente que nos aporta conocimientos que luego nos serán útiles a la hora de entablar relaciones afectivas con los demás.

Luego llega lo chungo. Cuando empezamos a salir con gente y a buscar trabajo. Básicamente el principio es el mismo. Primero que todo se elabora un currículo con nuestros conocimientos y con nuestra experiencia. En el mundo laboral es un documento escrito, pero en el amor es algo que en las citas iremos contando. En este primer punto es importante haber tenido algo de experiencia, porque prácticamente ninguna empresa ni ningún amante busca gente sin ella o virgen en el asunto. De ahí que muchas veces se tenga que recurrir a la mentira. Engañamos y maquillamos nuestro currículo de forma que parezca más atractivo.

Después esta la fase de la entrevista personal o primera cita. Ahí es donde nos lo jugamos todo. Tanto nuestra apariencia como nuestro lenguaje no verbal son los responsables de que esa primera impresión cause buen efecto y seamos elegidos o no por la otra persona. Si es una cita, ahí es cuando podremos “dar” nuestro currículo. Si es una entrevista de trabajo se supone que es cuando lo comentamos. Pero sea como fuere lo importante es que tenemos que destacar y saber vendernos ahí. Por lo general, cuando acaba la entrevista en la que nos han preguntado de todo, ya sabemos si nos van a llamar de nuevo o no. En las citas pasa lo mismo, si causamos mala impresión por lo general no nos llamaran.

Luego está el periodo en el que no sabemos que ocurre, o bien ya estamos descartados por múltiples razones. Todas las excusas son válidas, que se tiene mucha experiencia, o por el contrario demasiado poca, que no cumplimos los requisitos para ese perfil de persona, que somos demasiado altos, o bajos o guapos o feos, o gordos o flacos, o simplemente que no somos lo que buscan. Que sabemos demasiado, o demasiado poco. Y a veces incluso que ya nos llamaran. Pero esa es la frase fulminante, porque siempre que un amante o un empleador la diga es porque no lo van a hacer. Si realmente dieras la talla lo sabrías.

Para llegar a eso hay que pasar una serie de etapas que nos encontramos en ambos mundos. Una de ellas es el periodo de prueba, o de prácticas antes de que nos hagan fijos. En un empleo suele ser de unas semanas a unos meses, en el amor puede durar más o menos. Pero por lo general se define que pasamos a ser pareja formal cuando la otra persona decide que ya no quiere ver a nadie más. Y en el mundo laboral, cuando nos cambian el tipo de contrato.

Siempre habrá algún listillo que vaya de fase de pruebas en fase de pruebas. O también conocido como complejo de abeja, por eso de ir de flor en flor. Es gente que te contrata como becario, o en prácticas y luego te dejan tirado y contratan a otro/a. también suelen tener una lista de amantes que tiende al infinito y que no se cansan porque realmente les gusta vivir en lo mejor, y cuando la cosa se va a poner seria, prefieren empezar algo nuevo que seguir en lo serio.

También están los típicos caras duras que se pasan la vida sin pegarle un palo al agua y que consiguen unos empleos que te cagas y que están siempre forrados en dinero. Esas son las personas que vemos en los locales con una pareja distinta cada semana y que nos preguntamos cómo esa persona, que es tan desagradable consigue estar con alguien y que a veces le dure más que a nosotros que somos buenas personas. Es la típica injusticia de la vida, cuando te encuentras en un pub a un tío que te cae mal del brazo o dándose el lote con alguien y no entiendes cómo es posible que este ahí y haciendo eso, cuando tu estas solo y aburrido y muerto de la envidia. Generalmente son personas que en el mundo laboral o tienen mucha suerte, o tienen unos enchufes que son la hostia. Y que gracias a eso siguen sin hacer nada mientras que tu estas de entrevista en entrevista y postulando por puesto de trabajo basura.

Y por último esta aquella gente que trabaja en negro, es decir de forma ilegal, y que se forran porque Hacienda nunca les pilla.  O los también conocidos como vividores, que tienen a su pareja que ya no pasa por la puerta y que les ha rayado todo el techo. Vivir haciendo trampas en el trabajo es como poner los cuernos. Tienes lo que te hace falta para vivir en casa, pero aparte fuera te buscas las pequeñas alegrías de cada día. Y lo mejor de todo es que a esa gente nunca se le ve el plumero, o al menos no quien debe de vérselo, pero si tú lo haces te meten a la cárcel en el acto.

Realmente encontrar el trabajo ideal es como encontrar el amor de tu vida, cuando lo ves sabes que es él, de repente se paraliza el tiempo, y oyes los latidos de tu corazón. Al menos eso para los que crean en lo del amor a primera vista. Porque también existen las parejas y los trabajos que se hacen con la rutina y la marcha. Y un día descubres que llevas con la misma persona o en el mismo trabajo 4 o 5 años y que realmente es lo que te gusta, y te sientes satisfecho. Algunos afortunados nada más llegar al mercado besan el santo, y otros se pasan muchos años hasta que por fin se encuentran ahí.

Julio 2005

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