Tal vez va siendo hora de poner a toda esta gentecilla en su sitio. Después de 17 años escribiendo, y 25 a mis espaldas en este amor/ desamor, creo que es el momento de meterme en ese jardín. Y sobretodo de dar ciertas explicaciones, ya que muchas veces las referencias a ciertos de ellos (al principio) son demasiado vagas y se merecen un puesto en el podio de los horrores. Y otros en podios más honorables. No todos han sido malos pero los que lo han sido, tela marinera.

Conforme que se va acabando 2021, por fin, y hacemos balance del año, voy pensando en todas las cosas por las que hemos pasado estos años tan complicados, y no puedo evitar preguntarme ¿de verdad necesitaba tantos chungos en mi vida? ¿Pueden los ex buenos contrarrestar a los malos? ¿Seré yo también el payaso psicópata de alguien? ¿Aterrorizo los sueños de alguien?
Hay uno al que le he dedicado mucho tiempo a pesar de que hayamos estado juntos menos de un año. Pero ha sido un punto de inflexión en mi vida. Un antes y un después. A pesar de que no ha sido el más raro. Pero sí el que más cerca del precipicio me ha tenido. Es La Basura. Por eso tampoco quiero darle muchas vueltas. Podéis ir y leer ahí lo chungo que fue.
En su misma línea, pero con la falta de años de experiencia pero no de maldad. Está el de los celos (I Love You, I´ll Kill You). Controlaba dónde iba y cuando tardaba. Por ejemplo un día estaba en la playa con mi perra y me llamó preguntando dónde estaba. Cuando se lo dije, me contestó que mentira. O que le pusiera la perra al teléfono para comprobar que realmente estaba con ella. Otra de sus gemas era el horario de salida del trabajo. Terminaba a las 21h pero no le llamaba hasta que había cerrado y estaba en el coche. A veces los clientes se duchaba allí y tardaban más. Por lo que estaba llamando a las 21:45 en lugar de 21:30. Y ya tenía bronca. Porque le estaba poniendo los cuernos y tal. En un concierto se lió a hostias con una pareja de lesbianas que teníamos delante porque me tocaron al pasar. Estábamos en el foso y había mucha gente, como para no rozarse. Y a la vuelta en el tren me prohibió hablar con el acomodador porque era gay.
Violencia física había, además de la verbal. Salir de fiesta con él era una tortura. Si alguien me hablaba o saludaba ya iba a tener bronca al llegar a casa. Y esa tensión me llevó más de una vez a tener ataques de ansiedad, provocados por él, y que intentaba solventar con abrazos y palabras de apoyo. Pero no sé daba cuenta de que eran culpa suya. Una vez acabé, literalmente, en el borde de un precipicio después de una bronca en casa. Romper un marco de vidrio no fue suficiente. Pero me fue a buscar y me trajo a casa. Entonces empezó la violencia física tal cual. Hay varias paredes de mi casa que tienen la marca de mis nudillos. Y varias veces tuve que ir a trabajar con las manos vendadas para que no se viesen las heridas. Era un infierno. Pero de cara a la galería todo era perfecto.
Normal que le diese carpetazo, pero tardé demasiado. Fueron casi seis meses así. Hasta que dije basta. Lo curioso del asunto es que este no ha desaparecido del mapa, por desgracia. Y sigue odiandome. Tuve noticias suyas hacer relativamente poco tiempo y sigue pensando y diciendo que soy en anticristo. Lo divertido es que cuando le vi, tenía de pareja un chaval clavado a mí. Bueno saber que tengo mi doble por ahí
Otro que se merece estar en el top 3 es C. No porque fuese siempre malo, sino porque me dió muchos quebraderos de cabeza y muchos temas para escribir. Obviamente en 4 años jugando al gato y al ratón o a U2 (With or Without You) eso da para mucho. Ha sido recientemente, al releer todos los escritos en los que hablo de él, que me he dado cuenta de que tiene todos los ingredientes del maltratador Ghostlighter. Es decir, el que lo convierte todo a su imagen para que pienses que es todo culpa tuya. ¿Y por qué sigo hablando con él? Porque al menos ha sido capaz de reconocer que estaba equivocado, y que se portó mal conmigo. Que no supo llevar bien el tema entre los dos. Y la verdad es que no, no lo hizo bien. Y si yo hubiese visto bien las señales, le habría dado puerta mucho tiempo atrás. Pero tenía entre 24 y 29 años. Fueron 4 años de estar sin estar, de aguantar que me ocultase de los demás. De escondernos y de fingir que no había nada entre los dos. 4 años en los que ni él ni yo pudimos hacer lo que realmente queríamos y que se perdieron de alguna forma. Así es la vida. He escrito mucho sobre él, de forma oculta y no tanto, y muchas veces (casi todas) justificándole.
Su técnica era más o menos la del perro del Hortelano. No estábamos juntos así que yo podía hacer mi vida. Pero si se enteraba entonces mal. Bronca no había. Simplemente desaparecía de mi vida y tenía que ir yo a buscarle, arrastrándome. Eso pasó más veces de las que me gustaría. Siempre igual. Se agobiaba de ver que la cosa iba en serio, me lanzaba a los brazos de otro, literalmente, y si no rebotaba y volvía hacia él. Entonces se hacía el ofendido y desaparecía en mitad de la noche, dejándome sólo en el hotel sin ni siquiera una explicación. O como esa vez en Mallorca donde me dijo que me fuese solo a visitar una cueva y cuando regresé ya no estaba. Reapareció 10h más tarde y encima fue culpa mía. Así durante 4 años. Hasta que un día dije basta, ya no volveré. Y no lo hice.
Cierto es que se ha portado muy bien conmigo y ha estado ahí cuando lo he necesitado, más de una vez; cuando la operación de la vista, o cuando he necesitado a alguien. No hemos perdido el contacto. Por eso. Pero aquello no quita que se portó fatal. Por eso es hora de ponerlo en su sitio y por fin dejar descansar el pasado.
C. y el de los celos coincidieron en el tiempo. Y se llevaban a matar. Sobretodo por parte del segundo, que como su mote indica, se lo comían los mismos por que no me llevaba mal con C. Me llamaba la atención porque no había cortado lazos con él y cuando coincidíamos los 3 las miradas que le metía daban miedo. Aún me habló con C. pero no con él. En cuanto a la Basura, C. también le conoció, como muchos de mis amigos. Y no le gustó. Enseguida le pillo el rollo psicópata, se ve que entre ellos se reconocen. Pero en lugar de decir nada se quedó callado. Según él, ya me daría cuenta yo sólito. Error. Error que han cometido muchos de los que me rodeaban. Vieron como eran las cosas y no dijeron nada. Excepto con el celoso, él los tenía bien engañados a todos. Yo era el único que sabía el monstruo que era.
Malos hubo varios más. El Nini por ejemplo. Que sólo me quería por mi coche y por mi casa. Cuando corté con el se quejo a sus amigos (que ahora son más amigos míos que de él), de que le había jodido el verano de piscina y playa. Creo que solamente duró 3 meses. Demasiado a mi modo de ver. Y más cuando después de eso se puso a hablar mal de mí a mis espaldas. Y contar «secretos» a sus amigos para dejarme en ridículo ante ellos y que me dejasen de hablar. Le salió mal la jugada. Pero eso sí, hay cosas que ha contado de mí que no se las perdonaré jamás.
Hay otros que han pasado sin pena ni gloria. Ya sea aquí en España o en Francia. Muchos no llegaron ni a los 3 meses y fueron algo en su momento. Cuando te ilusionas y crees que es la persona destinada para ti. Pero luego resulta que no que eran sólo uno más para el saco de los intentos fallidos. El de 16 años que no sabía lo que es un ceda el paso, que me dijo que tenía 19 y le creí, hasta que me enteré de su verdadera edad y lo mandé a paseo. No estaba yo para hacer de niñero. El listado de las joyas que salen al principio de La Basura, al igual que otros tantos que conocí allí. Y que muchos se han vuelto anónimos porque me he olvidado de hasta como se llaman. El tiempo los ha puesto en su sitio, en el olvido.
Pero no todo ha sido malo. Incluso hubo una época en la que pensaba que siempre terminaba bien con los chicos. Más que nada porque me llevaba bien con ellos después de cortar.
Tuve una relación de 4 años en mi época universitaria. Y aún me habló con él. Aunque sólo sea para felicitarnos la Navidad, el año nuevo y los cumpleaños. Pero al menos no quiere verme muerto. Y eso que no siempre me porté bien con él. Aunque eso lo achaco a la edad y la falta de experiencia. Le conocí cuando yo tenía 18 años. Y lo dejamos definitivamente a los 22. Aunque ya antes hubo una fase de ruptura pero volvimos. Con 40 años puedo decir que yo era un crío y que estaba apardalado. No tenía ni idea de lo que buscaba ni de lo que quería y necesitaba vivir las cosas que no pude en mi adolescencia. Igual él me podría haber ayudado y acompañado en eso, pero también era joven e inexperto. Aparte de ello yo necesitaba saber quién era. En eso aún sigo trabajando. La verdad es que fue un chico que me ayudó mucho, que estuvo en momentos terribles de mi vida, y me enseñó lo que podría tener de pareja si hubiese estado preparado para ello. Pero el tiempo no fue el correcto. Y me alegra mucho saber que está casado (felizmente espero). Aunque sé que es una persona que siempre le ve el lado bueno a las cosas.
Otro que ha sido especial es Rubén. Más que nada porque me llevó por el camino de la amargura pero a pesar de ello sigue siendo mi amigo. Y al final supo estar a mi lado a pesar de todo. Que por cierto también está felizmente emparejado y a punto de casarse. Lo nuestro fue un error desde el principio. De esos que te toca seguir con ellos y hacer de tripas corazón. Tienes que tirar para adelante porque no hay otra opción. Entre que sus padres no sabían lo nuestro, luego cuando lo supieron, le prohibieron verme, yo decidí irme a vivir a Francia y él se vino conmigo. Una vez allí aguantamos porque no tuvimos más remedio. Ojo que no digo que no le quisiese. Pero para mí fue muy difícil empezar una vida nueva en un país nuevo, sin trabajo ni dinero, mientras él estaba de vacaciones allí. Yo tenía que llamar a mis padres a pedirles dinero para poder comprar comida y él nunca lo hizo. Lo que llegué a vivir allí y como me sentía, tal vez da para un artículo más largo. Sin embargo sólo decir sobre él que ha madurado mucho, ha ganado mucho en los 10 años que le conozco. Y ahora es una persona totalmente diferente. Pero por aquel entonces llegué al punto en el que no me rentaba seguir con él solo porque me sentía culpable de habérmelo llevado a Francia. Total. Al final tiene un trabajo fijo, un marido, un perro y dos gatos. No le fue tan mal. Y su marido, francés, no es un psicópata.
Es muy fácil escribir sobre tus exs cuando tienes pareja. O por lo menos a mí me lo parece. Porque puedes echar la vista atrás sin el dolor o la vergüenza, pero sobretodo sin el arrepentimiento o esa duda, de no haberlo intentado lo suficiente. Y sin embargo he dejado a mucha gente en el tintero, muchos porque no llegaron a ser considerados ex parejas y otros porque no me acuerdo. Es lo que tiene la edad. No hay sitio para tantos recuerdos. Algunos los olvidas porque no llegaron a ser relevantes y otros te dejan marcado de por vida, como un tatuaje o una cicatriz.
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