All I Want For Christmas Is You .

¿Os pensabais que os libraríais de Mariah Carey? Pues no. Hay cuento de Navidad. O mejor dicho relato. O un recopilatorio. Y más en estos momentos de restricciones y pandemias y positivos por covid.

En un mundo en el que tienes que hacerte una prueba pcr para poder ir a visitar a tus seres queridos por miedo a pegarles el bicho, donde no sabes si hay restricciones de aforo o si tienes que dejar al abuelo cenando en el balcón para que se ventile, ¿seguimos teniendo la misma ilusión por la Navidad que en años anteriores?

Lo primero que me pregunto es cuándo se monta la decoración navideña. Porque ahí hay mucha polémica. Según el chino del barrio (me refiero a la tienda), es cuando ya han vendido toda la decoración de Halloween. Según las grandes superficies y las tiendas rollo ECI, es cuando ellos dicen. Más o menos después del día de los Santos. Pero les he visto preparar los árboles con bolas a mediados de octubre. Según las películas americanas es después del Día de Acción de Gracias. Mi madre es de poner los adornos el día 1 de diciembre. Y los villancicos también… Pero aparentemente es después del primer fin de semana de diciembre o algo así. Yo la pongo cuando me sale de las bolas de Navidad.

Luego está el tema luces. Algunos tienen buen gusto. Ponen guirnaldas de Led que parecen nieve o lluvia. Y otros hacen que su casa parezca el puticlub de la carretera comarcal. O el casino de Las Vegas. Algunos se toman muy en serio lo de que Santa viene en trineo volador y tienen preparada la pista de aterrizaje y las luces de aproximación y guía. Es un derroche de medios audiovisuales. Y más con el tema del precio de la electricidad. Pero es divertido. Excepto cuando te dan con esos láser en los ojos. Lo peor en mi caso es cuando se pone el árbol en modo discoteca y parece que te va a provocar un ataque de epilepsia.

Hay gente que por ejemplo es muy kitsch con eso. La Basura, por ejemplo, tenía todo. El árbol, que tenía que ser un pino de verdad que acabaría en el jardín, secándose para servir de leña a mitad de invierno. Los papeles para las ventanas. Los adornos del árbol que iban por temática de color (ese año tocaba azul y hubo q comprar todo nuevo). El pueblo de Navidad con motor eléctrico y sonido para el mayor placer de los gatos. Y claro, a pesar de ser ateo como él sólo, el belén. He de decir que la casita era de madera con musgo en el tejado y paja de verdad para la figuritas, con reyes magos y todo. Pero sin caganet. Todo muy mono. Pero los gatos se pusieron en modo Grinch y se encargaron de destrozarle la Navidad. Se comieron o escondieron unos esquiadores y habitantes del pueblo nevado, no estoy seguro, y se mearon en el belén. Casi se ahoga el niño Jesús. Resultado. Todo lo quitó el 26 por la mañana.

Está el tema de los regalos. Que no todo es el amigo invisible. A mi modo de ver es la mejor idea del mundo. Sólo un regalo y sabes a quien. Y encima suele ir con limite de presupuesto. Luego la dificultad es el qué ofrecer. Pero eso siempre es el caso. En mi círculo el peor es mi padre. Nunca sé qué regalarle. La que siempre acertaba era mi hermana. Pero ya no está. Otras personas son más sencillas de satisfacer. Pero siempre está esa obligación y no siempre sale bien. A no ser que regales calcetines. Esos nunca fallan. Y por mucho que te digan que no quieren nada. Si no llevas nada quedas fatal. Es mi consejo.

Nos queda lo de las cenas o comidas. Las de empresa si trabajas. Y las familiares. Las primeras no las voy a tocar mucho porque dan de sí lo suficiente para ser un tema aparte. En las de allegados y familiares pues depende de las tradiciones personales. Siempre se hacían en casa de mis tíos. Cuando fallecieron se acabó la tradición. En 2019 mis primos hicieron una intentona con la siguiente generación. No salió mal. Pero no es lo mismo. Una vez que los niños crecen y los adultos se hacen mayores y mueren (algunos) ya no es lo mismo. Falta cada vez más gente en la mesa y es muy triste.

Los villancicos… Bueno. En casa nos torturaban con ellos desde el día uno de diciembre. Que si los peces vuelven a beber. Lo de la burra Rinrin nunca lo he entendido. Y más que por suerte he olvidado. Pero no podemos escapar de Mariah, Celine, y las demás chicas navideñas que vienen a alegrar la radio. Hasta el jingle que usan para dar las señales horarias se ha puesto en modo navideño. Y mola.

Conforme pasan los años, las tradiciones van evolucionando. Algunas mutan en nuevas variantes, otras desaparecen y otras nuevas llegan. Nos hacemos mayores y echamos de menos a los que ya no están. A veces nos volvemos rancios y a veces el espíritu navideño sobrevive. Nos juntamos con amigos cuando la familia está lejos o muy lejos. Creamos nuevas familias y nuevos lazos. Por un par de días intentamos olvidarnos de todo lo malo que pasa y, aunque a veces sea fingida, tener esa alegría e ilusión de cuando éramos niños.

Feliz Navidad a todos, estéis donde estéis.

Feliz Navidad Johnnie

All I want for Christmas is you, my T.

Navidad 2021

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