Destiny’s child.

¿Crees en el destino?

No. Y ahora explico por qué. Antes sí pensaba que había cosas que sucedían y nos daban señales para que siguieramos en tal o tal dirección. Que nos guiaban si sabíamos leerlas y que el que la sigue la consigue. Esta semana me he dado cuenta de que no, es simplemente casualidad o suerte. No hay nada escrito.

Llevo desde que murió mi hermana jugando al euromillones con un número que me dejó ella. Al que jugaba en vida y cuando recuperamos sus cosas empezamos a usarlo. Lo máximo que me ha tocado en 7 años han sido 12€. Ni siquiera cuando el sorteo ha caído en su aniversario, o su cumpleaños, me ha tocado nada especial. Obviamente yo pensaba que si hay algo ahí fuera, llámese como quiera, pues sería en días así que nos tocaría algo. Algo. Pues no, nada.

El día 28 fue el cumpleaños de mi madre. Y estando con ella salieron a la venta las entradas para el segundo concierto de Taylor Swift en Madrid. Tendiendo en cuenta que las fechas oficiales se dieron en junio, y que está segunda actuación la sacaron ese mismo día, más de seis meses después, pensaba que podría ser una buena señal. Llevaba meses moviendo cielo y tierra para conseguir dos entradas a cualquier precio para ir a verla. Había imaginado como sería estar en el concierto. Lo he visto varias veces entero, y son tres horas y media de show. Vamos que estaba convencido de poder obtenerlas. Pues no. En junio se recibieron 450.000 inscripciones de preventa que fueron las que se utilizaron en su día y esas inscripciones fueron sorteadas también en febrero. Una lotería a fin de cuentas. Pues no he conseguido nada. Aunque los astros estaban alineados ese día, nada.

Así que no, no creo en el destino, ni en nada que nos gobierne desde allá arriba o donde quieran. Creo que es simplemente suerte o casualidad o coincidencias. Nada más. Febrero lleva años enseñándome esa dura lección.

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