The Devil Wears Prada.

Ya hice una aproximación al mundo de la moda en la entrada El Diablo Viste de Prada, donde hablo de ropa. Pero aquí me quiero meter un poco más con el concepto de moda o del mundo que le rodea y como considero que es una faceta más del capitalismo tóxico en el que vivimos.

Ahora que he terminado de publicar la saga de Matrix, me he quedado pensando, ¿y que pasa con el mundo de la moda? ¿Por qué nadie habla nunca de lo contaminante que es? ¿Qué miedo hay a abrir ese melón?

Pues yo lo abro. Y os digo directamente que es el ejemplo más claro de lo absurdo que es el mundo capitalista y como nos tiene engañados a todos. Luego vendrán los detractores a decirme que genera empleo y dinero y esas cosas. Bueno, eso del empleo que se lo digan a los niños de Bangladesh que tienen que trabajar de sol a sol, para que te puedas comprar una camiseta de Primark o del Zara cada vez que sales de compras. Porque la sociedad te obliga a ir a la moda y a ser uno más.

En El Ataque de los Clones ya hablo de lo que tenemos que hacer para estar a la moda y ser relevantes. Lo de la belleza interior y el individualismo eso son patrañas que te meten para poder lavarte mejor el cerebro, te dicen que es bueno ser diferente y que te compres la camiseta X o el pantalón X o que sigas la moda X porque eso va en tu linea de querer destacar, pero en realidad son moldes que siguen un mismo patrón de costura y que es lo que ellos quieren, que seas uno más del montón. Poder encasillarte en Pijo, o Trabajador, o Guay, etc. Y quienes son ellos? Pues los que están arriba del todo. Los dueños de las multinacionales que nos gobiernan. Los que tienen que hacer crecer sus beneficios todos los años pase lo que pase.

Ya vimos durante la pandemia que lo que les preocupaba no era la enfermedad sino el poder sacar provecho de eso. Y muchos diréis que eso es bueno porque da oportunidades a otras personas a subir el escalafón. Pero es que se os olvida que el dinero y el poder no cambia de manos, van a ser los mismos de siempre que van a hacerse aún más poderosos y los que están debajo seguirán ahí, engañados. Pensando que porque a su jefe le va bien a ellos también. Cuando en realidad son un número de la seguridad social más. No les importamos.

Que si regalan máquinas a hospitales o hacen fundaciones y grandes campañas de ayuda a los niños con hambre no es porque son altruistas y quieren un mundo mejor, lo hacen porque eso desgrava y les permite ganar más. Que no os tomen por tontos, si pueden sacar tajada lo harán. Y eso no es porque son buena gente sino por codicia. Elmo podría acabar con el hambre en el mundo pero prefiere comprarse una Red social para darse publicidad.

¿Y que pasa con la moda? Pues que no tiene fin. Y vivimos en un mundo con recursos finitos. No podemos crear ropa indefinidamente. Pero eso no es el problema. Es un sector que se basa en crear cosas nuevas cada temporada. No pueden repetir de un año para otro. Tú llevas los mismos vaqueros desde hace años o el mismo chándal porque es cómodo y te gusta como te queda. No vas a cambiarlo cada seis meses porque unos ricos te dicen que ahora se lleva esto o lo otro. Y te crees que estas por encima de ellos, Emily.

Tú también caes en su trampa. No con la ropa, de eso ya se encargan otros. Tú caes en lo de la obsolescencia programada, es decir tener que cambiar de móvil cada año o cada dos, o de coche o de televisión o de nevera porque el o la nueva es mejor. Porque el IPhone 46 es mejor que el 45. Porque tienes una lavadora que se conecta al WiFi y con Google te avisa donde está el hotel más barato, o porque tu televisor te espía mientras tienes visita y te ofrece esas cosas de las que habéis hablado en la conversación, y que de repente necesitas urgentemente.

Nos reímos de los chistes de la gente pija cuando dicen que tienen que regalar tal o tal prenda de ropa porque ya les han visto con ella puesta y no repiten. O cuando una doctora en una serie decía que ella no repetía ropa interior y tenía que comprársela siempre. Pero no nos hemos parado a pesar en lo que ello significa. Y en cómo eso lo tenemos asimilado como bueno. En cuanto algo no es óptimo lo tiramos y generamos desperdicios. Eso de tener un coche durante años ya no existe, y se ve bien eso de poder cambiarlo cada dos a cuatro años.

Eso nos enseña el mundo de la moda, al final es todo lo mismo, consumismo. Si te lo puedes permitir es que estás en el grupo de la élite, y si no puedes, pues haces como que sí, con marcas y logos que representan una aristocracia rancia. No importa que tal diseñador fuese el que vistiese a los SS, porque ahora, después de años de lavado de cara, llevar su logo es símbolo de poder. Bueno, sigue siendo lo mismo pero miremos a otro lado, es más bonito.

No quiero meterme con la imagen de la mujer que promueven los desfiles de moda de las grandes marcas porque es ridículo. Por un lado hacen Pink Washing, y por otro están metiéndote en la cabeza que si tienes curvas eres una gorda y nadie te va a querer. Y luego la vida que promueven. Se ve en la película que da título a esta entrada. Aunque sea de forma irónica y muy por encima. El novio de la protagonista es el primero en ser tóxico. Por mucho que apunten hacia la compañera o la jefa, él es quien no quiere que ella mejore y al final acaban cada uno por su lado.

Un mundo en el que no puedes ser el que sigue sino el que marca tendencia. Eso lo vemos hoy en día, todos quieren ser influencer, ser los que dicen la verdad o lo que tienes q comer o hacer para estar top. Esas ansias por entrar en una talla que no es la tuya, en vestir de una forma que no eres tú, y en, al final, encajar con calzador en un mundo de purpurina y brilli brilli, donde las puñaladas en la espalda están a la orden del día. Entre compañeros o de arriba para abajo, da igual a quien pises con tal de estar en la cima. «Todos quieren ser nosotras«. Es verdad.

Todo el mundo quiere formar parte de la élite que está al margen de todo, los que están por encima de las normas y de las leyes. Los que tienen el poder para hacer lo que les venga en gana sin atenerse a ninguna de las consecuencias. Es lo que queremos todos. Porque en el fondo sabemos que no es justo estar abajo y ser la mano de obra, la mano que da de comer y sin embargo ser ignorados siempre.

3 comentarios sobre “The Devil Wears Prada.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.