The Pain. Part 2

Estoy escribiendo esto a finales de julio, después de haber sido hospitalizado para ponerme un catéter por culpa de la piedra que tengo desde abril, como ya he contado en The pain. Esto es lo que ha sucedido hasta hoy.

Después de varias ecografías, un tac con contraste y una urografía también con contraste, lo que me dejó hecho polvo todo el día, me dieron cita para ver al urólogo a finales de julio, cuando yo empecé a encontrarme mal en abril. Y todo esto con la amenaza de que aparte del dolor, podría perder el riñón por una insuficiencia renal o podría darme un sepsis e irme al otro barrio.

No quiero quejarme de la sanidad en general porque se portaron muy bien conmigo esa semana que estuve ingresado, pero sí quiero hacerlo sobre los recortes en ese sector que son los reales responsables de que uno tenga que ir a urgencias sí o sí para que le hagan caso, de lo contrario las citas son a meses vista. Tuve tiempo de irme a UK y volver antes de tener respuesta. Y esa fue que mi riñón estaba a punto de fallar y que tenían que ingresarme de urgencia, y ponerme un catéter como el que ya tuve que llevar en su día en Francia, o podría perderlo. La piedra si eso ya se verá más tarde.

Por culpa de los políticos y la gente que les vota, sí lo digo así, casi pierdo un riñón. Pero para esos egoístas es más importante recortes en impuestos, que nunca son gratuitos (los recortes). Os digo lo siguiente, no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Mi madre tuvo lo mismo que yo. Tuvo la suerte de tener un seguro médico que cuesta una pasta y en dos semanas todo arreglado. Yo al ir por la pública, si en 6 meses tengo todo solucionado, seré de los suertudos. Y es solo una piedra en el riñón. No quiero pensar en si es algo más grave. Pero se ve que es más importante votar a partidos que venden humo, mienten, crean odio hacia todo lo que no es como ellos y engañan. No, no son todos iguales, no todos mienten, no todos engañan y no todos roban. Pero parece que la mayoría de la población es masoquista o tiene síndrome de Estocolmo.

Hasta que no llega el momento en le que te dan cita para dentro de tres meses no lo entiendes y te pones a quejarte de que si esto es el colmo y que son todos iguales. Pero cuando tuviste la oportunidad de cambiar las cosas o votar, preferiste ya sea quedarte en casa o ir a por lo nefasto conocido.

Bueno, después de este speech político, contaré como ha sido esta semana en el hospital. Después del bajón que me dieron las noticias del médico, de la posible aunque improbable idea de que esto es todo amigos, pasé el fin de semana y el lunes a las seis estaba en admisión, con mi pareja, para que me ingresaran. Con la idea de que el martes por la mañana entraría en quirófano y el miércoles estaría en casa a llevar mi vida como antes. Pero las cosas nunca son como parecen.

El lunes ingreso, me dan la ropa sexy de hospital y me indican donde tengo que ir. El ala de nefrología del hospital es muy moderna, y las habitaciones también, a pesar de que es el hospital más antiguo de Elche. El personal de buenas a primeras un poco frío, pero enseguida las enfermeras se portan genial conmigo y me hacen la espera lo menos tediosa posible. Mi pareja vino a estar conmigo y quedarse en mi casa mientras yo estoy fuera, si las visitas eran de 7h a 23h él quería estar ahí todo el tiempo, pero también necesita descansar. Estuvo a mi lado casi todo el tiempo, cogiéndome de la mano o dándome ánimos mientras que él estaba muy preocupado por mí. Esta vez ha sido muy diferente a la vez anterior.

El primer día me hacen radiografías, tomas de sangre y mediciones varias para entrar en quirófano al día siguiente lo antes posible. Lo que yo no sabía es que a mí no me dieron una cita para operar como yo pensaba, sino que me pusieron de urgencias como si hubiese llegado en ambulancia, entonces todo depende de la disponibilidad de los cirujanos y los anestesistas. Yo creía que era llegar y tenía hora prevista pero no. Y eso lo supe al día siguiente.

Estuve en ayunas desde la media noche, dormí fatal pensando en que igual me llamaban en mitad de la noche a pasar por la sala de operaciones y sin poder despedirme de nadie. Por otro lado así cuando llegase mi pareja yo ya estaría despierto y bien. Llegó la mañana, sin desayuno por si acaso, todo listo, me dieron la ropa para cambiarme y las mínimas instrucciones. Incluso la uróloga no me dijo mucho más que lo que ya sabía. En algún momento de la mañana podrían llamarme o no.

Vinieron todos a verme casi a la vez. Pero al contrario de lo que yo pensaba, sólo podría entrar un visitante a la vez, gracias a un pase que debían de pasarse de unos a otros. Así que fue divertido porque dos estaban abajo mientras uno estaba conmigo, y se iban turnando… Y así pasé la mañana medio entretenido, pero las horas pasaban sin que me llevasen a quirófano. Y sobre las dos me dijo una enfermera que me guardaba la comida por si acaso. Eso suena mal. Vino un médico a decirme que no había habido sitio para colocarme entre las operaciones, por lo visto muchas urgencias esa mañana. Misteriosamente mientras el hombre me hablaba, una bandeja de comida apareció en mi mesita. Casi nos entra un ataque de risa, quitando lo molesto que eso era. Un día más ingresado. Al menos no pasaría calor.

Antes de seguir con el día 3, he de decir que la gente se queja mucho de la comida de los hospitales, y lo puedo entender. Tuve que explicarles que vegetariano es no carne ni pescado. Menos mal que no soy vegano si no, me quedo sin comer. No es que hubiese mucha variedad pero estaba bien. Aunque con la fruta no acertaban. Un día fue un plátano verde, otro un albaricoque golpeado hasta la saciedad.

Por la noche otra vez en ayunas. Volvieron a preguntarme si quería un orfidal para dormir, aunque esta vez la enfermera me dijo que si nunca había tomado mejor no hacerlo. Lo malo fue que calculé mal a l hora de poner la vía y me la pusieron en el brazo izquierdo, duermo de ese lado así que estuve incómodo toda la noche. Es el brazo contrario con el que agarro la alcachofa de la ducha así que es difícil que no se moje. Y como soy peludo pues tuvieron que afeitarme parte del brazo. Ha quedado bien bonito.

Al día siguiente lo mismo que el anterior. El urólogo vino pronto a pedir disculpas y que se haría lo posible para hacerlo ese día, más 24 horas en observación, y luego a casa. Me explicó más o menos lo de las operaciones de urgencias, que la mía son más o menos 30 minutos de intervención y luego un par de horas para recuperarme y se fue. Volví al proceso de la ducha y a esperar. Mi pareja vino enseguida y estábamos hablando cuando entró una enfermera muy apurada diciéndome que móvil fuera que me iba YA a quirófano. Me puse los zapatos de operación y me quedé desnudo bajo la manta. Enseguida vino una chica a llevarme y mi chico detrás de nosotros como podía mientras ella le explicaba donde tendría que esperar. De repente se para y nos dice «despedíos aquí». Otra enfermera de ofreció en llevarle a la sala de espera mientras a mi me llevaban a la salita. Se quedó mirándome con cara de perrito abandonado. Intenté no darle muchas vueltas a lo que iba a pasar. Al menos yo no iba a tener que esperar nada y pasaría rápido, pero él iba a estar ahí dos horas o más.

Me llevaron a las 10, estuve en esa sala intermedia un buen rato, vinieron varios enfermeros a preguntarme mi nombre y la intervención que tenía prevista y al final vino el anestesiólogo y me dijo que sería un pinchazo en la columna y nada más. Ahí creo que la tensión me subió por las nubes, porque la vez anterior fue anestesia general. Eso fue genial, te la ponen, te apagas y cuando vuelves en ti ya ha pasado todo. No te enteras de nada. Aquí iba a sentirlo todo. Quería salir corriendo pero no podía. El enfermero que me llevó al quirófano me dijo que intentase relajarme así el pinchazo de la epidural no dolería. Eso no ayuda.

Llegamos a la sala con las luces a ls once. Estaba llena de enfermeros que enseguida me colocaron de forma a poder operar cómodamente. Estaba en una silla de esas con las piernas abiertas. Una sabana me impedía verme por debajo del cuello. Vino el anestesiólogo y me pincho dos veces en la parte baja de la columna, creo porque no recuerdo mucho. Sé que nuevamente me preguntaron por mi nombre porque siempre se confundían, y de repente me puse a soñar… Cuando abrí los ojos les pregunté que cuando empezaría, me dijeron que ya estaba que me llevaban a la sala de recuperación.

En esa sala llegamos a las doce. Las enfermeras no iban de blanco sino de violeta. Esa sala me recordaba a un museo, había estanterías de madera con cosas encima y un ventanal enorme por el que se veía un pino majestuoso, me sentía raro. Me dijo la enfermera que todo había salido bien, que la sonda me la quitarían al día siguiente y que pudieron ponerme el catéter sin problemas. Que ahora intentase descansar un poco y notar la parte baja de mi cuerpo. Pensé que sería como UMA Thurman en Kill Bill. Miré mis pies pero nada. Con las manos me toqué las piernas y sentía la piel rara. Era como tocar un pollo desplumado, el tacto era raro y frío. Y la sonda ni pensar en tocarla. Solo con saber que estaba ahí era terrible. Poco a poco iba moviendo más. Sobre la una y media ya podía levantar las rodillas y sentía hormigueos en los pies. Entonces ya me mandaron a la habitación.

Llegamos y enseguida entro mi pareja. Muy feliz de verme bien. Ya había hablado con mi madre y con mi mejor amigo. Todo había salido bien. Pero yo apenas podía mover los pies. Me dijeron que era normal y que no podría comer hasta las cinco ya que tenía que esperar que pasasen los efectos de la anestesia. Le conté lo que podía recordar de la operación. Me estuvo tocando los pies. Y no sentía casi nada. Era curioso poder moverlos pero sin tener la sensación de la sábana sobre ellos ni nada. Durante el resto del día fui recuperando el resto. Lo último que pude sentir fue por donde tenía la sonda. Me dió repelús.

Pude cenar, y me llevaron a hacer una última radiografía a ver como estaba todo. En principio al. Día siguiente podría salir. Quise levantarme para ponerme en una silla pero la enfermera me lo prohibió y además con la sonda ahí mejor no, ya había dejado parte de la sábana de debajo manchada de orina y sangre. O eso creo yo. Pero no pareció asustarles demasiado. Lo cambiaron todo y ya está. Tampoco que la bolsa estuviese llena de sangre y orina. Se ve que es normal. Yo estaba asustado. Es verdad que ya me habían hecho eso antes pero por suerte me había olvidado de casi todo.

Pasé mala noche. Aunque el urólogo vino justo al irse mi chico, y me dijo que tenía que beber mucho. Le bromee sobre qué a ver si iba a explotar la bolsa, me dijo que son dos litros que no me preocupase pero que tenía que limpiar bien los riñones y así poder irme al día siguiente si las analíticas iban bien. Estuve casi toda la noche despierto intentando no mover la sonda… Pero hay partes del cuerpo que tienen vida propia y que cada vez que te descuidas intentan salirse con la suya.

Por la mañana me sacaron sangre, vaciaron la bolsa que estaba a punto de explotar, lo sabía, y vino el médico de nuevo a decirme que me darían el alta pronto por la mañana, que ya vendría otro compañero suyo a explicarme todo lo que tenía que hacer. Así que todo bien. Al poco rato vino la misma enfermera que el día enterior a quitarme la sonda. Es un proceso muy desagradable que no voy a contar y que menos mal que dura menos de un segundo. Pero muy molesto. Me dijo que en un rato desayunara y fuese al aseo. Me puso una bolsa más de antibióticos en la vía, cosa que hicieron varias veces durante mi estancia allí, además de suero y de protector estomacal.

Enseguida llegó mi pareja, aunque antes de eso ya me había dado el alta el médico. Visita en octubre para quitar la piedra, me explicó que podría sangrar varios días, que intentase no hacer fuerza al orinar ya que eso hace que la orina suba por el catéter al riñón y eso duele, y que si notaba dolor o fiebre o básicamente cualquiera de los síntomas de alerta del cólico, que volviese a urgencias. Me dio una hoja con las citas y con las recomendaciones para seguir en adelante.

Me costó ponerme en pie, fueron casi 24 horas sin levantarme. Las piernas no me respondían como pensaba. Pero me pude vestir y caminar hasta el aseo y vuelta. Vino la enfermera a quitarme ma vía y pude irme a casa. Pero de camino al ascensor vi un montón de sangre que me salía del brazo, así que tuve que volver corriendo adonde estaba a que me pusieran algo. Se ve que al sacar la vía pues no cerró bien y eso parecía una masacre. Pero todo se solucionó enseguida y pudimos volver a casa. Al calor.

Ahora estoy en ello. Sale sangre siempre que voy al aseo, según en qué postura me siente me da calambres el catéter, y si voy a mear y hago fuerza porque se me olvida, también. No es muy agradable, y tener que estar cerca de un WC constantemente tampoco, porque si la vejiga se llena demasiado la orina sube hacia el riñón y me da calambres. Así que tengo que beber mucho pero estando cerca de donde pueda vaciarme y que no se vea mucho lo rojo. Paciencia.

Gracias a todos aquellos que me han preguntado como iba, que se han tomado la molestia de informarse y a los que me han tranquilizado con sus datos. Y gracias a los que han estado a mi lado estos días.

Julio 2023

6 comentarios sobre “The Pain. Part 2

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