Ya he escrito muchas veces sobre la amistad y los que llamamos amigos y ni lo son. Seguramente haga algún refrito en este post pero no siempre me releo antes de publicar las cosas, aun así quiero pensar que cuando lo hago, lo de publicar algo nuevo, lo hago con un visión actualizada del tema tratado. Aún así intentaré poner las cosas en contexto.
Lo primero que digo siempre es que yo no tengo amigos. Y ahora vendrán los ofendidos porque o lo son o se creen que lo son. Me explico. Sí, tengo amigos, pero ni tantos como parece ni muchos son tan buenos como dicen.
Para empezar os diré que siempre he sido de los que piensan que conocidos son todos aquellos que están en la buenas, y amigos son los que están en las malas. Es decir, cuando todo va bien, somos muy colegas, salimos de fiesta, nos vamos de cenas y nos hacemos selfies poniendo morritos. Pero cuando la cosa se pone chunga, tienes problemas, tienes difuntos, o estás en el paro, ya nadie se acuerda de ti. Y os pongo varios ejemplos.
Como todos ya sabéis, hace casi seis años perdí a mi hermana, y a día de hoy sigo sin saber qué ha pasado. En ese momento me di cuenta de la cantidad de gente que supuestamente tenía a mi lado y que no lo estaba. Y hoy sigo esperando que muchos de ellos me llamen para preguntar que tal estoy. Pues estoy pero no es problema vuestro. Obviamente. He de decir que mucha de esa gente que decía ser mi amiga me ha dejado tirado desde entonces. Ni felicitaciones por mi cumpleaños, ni por nada. Incluso sé que algunos se han casado, he visto las fotos por Facebook y por Instagram, y ni invitación ni nada. No importa. Yo también sé jugar a eso. Y es cuando muchos me dirán que debería pasar. Eso hago.
El problema cuando entras en una dinámica de pasotismo es que llegas a un punto en el que estás tan pasado que ya nada importa y no hay forma de volver atrás. Es decir, cuando llevas varios años que ni mandas mensajes a alguien por su cumpleaños, cuando sabes que se han casado y divorciado porque te has enterado por las redes sociales, y aún así ellos nunca han intentado contactar contigo, ¿para qué vas a hacerlo ahora? Es que llega un momento en el que dar señales de vida es muy cutre.
Soy de pensar que esto es una calle de doble sentido, que tanto tú como yo podemos mandar un WhatsApp y preocuparnos por el otro. Y la excusa de que estás muy ocupado me vale a medias. Yo también he pasado por ahí pero cuando hay interés, realmente, se encuentra tiempo. El problema es ese, que muchas veces pasas. Y eso que llamabas amistad no es tal cual. Así que te vas alejando de la persona hasta que se convierte en algo peor que un desconocido, porque sabes quien es, le conoces pero has perdido el contacto con él o ella.
Esto no es algo nuevo. Tengo 41 años y toda mi vida ha sido así. Como ya he escrito en La Trilogía de África crecí a caballo entre dos mundos, un país de África y España. Donde no estaba en mi casa en ninguno de los dos. Mis amigos de verano se quedaron en eso, los del resto del año iban y venían. Eran expatriados que seguían a sus padres durante el tiempo que estuvieran destinados allí. Igual que mis amigos del verano volvían todos a sus hogares lejos de Alicante, estos en algún momento iban a tener que irse de Costa de Marfil para otro país. Y al final.se pierde el contacto. Yo no tuve esos amigos de infancia que se crean cuando eres niño y siguen contigo casi toda tu vida.
También lo he contado en Las Amistades Peligrosas, mi paso por la universidad no fue mejor. Muchos venían juntos desde el instituto, y volvemos a lo del párrafo anterior. Otros hicieron amigos más duraderos. Pero en mi caso, aunque hice buenas amistades en su día, la vida se los ha llevado lejos, uno por uno, más o menos como cuando vivía en Abidjan. Al final cada uno se va y desaparece. La vida sigue y el río sigue su curso. Generalmente por caminos distintos.
Crecí viendo Sensación de Vivir, Friends y otras series americanas donde los protagonistas son un grupo de amigos que están siempre juntos y hacen piña. Que fueran personajes hetero normativos no ayudaba a sentirse incluido. Pero es que encima yo muchas veces anhelaba tener gente así a mi alrededor. Colegas con los que poder contar y que siempre estarían ahí. La vida es distinta. Para empezar, si no encajas porque eres el empollón, porque eres moreno, porque eres raro, ya partes con un retraso. Tener conflictos de identidad sexual no ayuda. Ahora se quejan mucho de que cierta ministra quiere que haya educación sexual para los niños, para que aprendan a reconocer los abusos pero sobre todo la identidad de género, se quejan personas de derechas que nunca han sufrido esas cosas y que no entienden lo mal que se pasa. Se quejan de que La Sirenita sea de piel oscura. Y esa gente suelen ser hetero normativos, que nunca va a tener ningún conflicto.
Muchas veces me he preguntado qué era lo que no funcionaba conmigo para que nadie quisiera ser mi amigo. Porque no tenía referentes reales, porque quería encajar en un mundo donde ser diferente era malo. Porque no tuve nadie con quien identificarme. Por eso me alegro mucho cuando hacen cambios en nuestra sociedad para mostrar la diversidad que hay. Porque ahora los niños pueden ver que ser normal o ser como los demás no es una obligación. Y muchos se preguntaran en qué eso hace que puedan tener mejores relaciones sociales. Simplemente que si estás todo el día esforzandote en ser quien no eres, si te pasas la infancia ocultando tus «defectos», y si te crees que generando un alter ego que va a gustar más, pero que al final es falso, si estás todo el tiempo en tensión, eso se transmite y nadie quiere juntarse con un chungo que a saber qué le pasa para estar todo el día más tenso que la cuerda de un arco.
También he aprendido a dejar fluir. I learned to let go. Y eso ayuda. Si hay gente que quiere estar en mi vida, yo también estoy para ellos, pero si no es el caso, tampoco pasa nada. No hay por qué forzar algo que no funciona o que no debería hacerlo. No puedes retener en tu vida a quien no quiere o no merece estar en ella.
No tengo muchos amigos, lo sé, ¿debería preocuparme? ¿Y qué consigo con eso? Al final nada. Solo estar de mala uva, estar en tensión y estar amargado. Ya sé que es muy facil decirlo, pero son muchos años luchando por algo que pensaba que quería y que al final ni fu ni fa. Hay que aprender a estar solo, a no depender de la gente para todo, pero también a pedir ayuda. Y si esas personas que piensas que están ahí para eso, te dejan tirado, poder salir adelante solo y sin rencores. O al menos nada tóxico.
Mi tía decía que muchas veces hay resentimiento en mis escritos. Tiene razón, y se lo dije, sí, estoy resentido, y me duele, por eso escribo. No espero que quienes me han hecho daño lo lean, porque sinceramente, me da igual, pero sí quiero plasmarlo en un texto para sacarlo de mí. Por eso escribo y por eso cuento estas cosas. No pretendo ser mejor que nadie, simplemente sacar lo que me hace daño y tal vez alguien que lo lea se sienta identificado y le ayude a sanar su dolor.

And just like that I let it all go and I felt in peace. At least for a bit.
Septiembre 2022
Solo puedo decir que te adoro y estoy orgullosa de como llevas tu vida y al que no le guste que mire para otro lado.
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Me identifico con tus palabras, las entiendo.
Cuando te sientas frustrado y quieras conversar, genial.
Siempre conversar con un desconocido es placentero.
Sé que ya no sientes lo que has sentido al escribir todo esto, pero se vuelve a caer, espero que no sea pronto! Un saludo!
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