Soy de las personas que han tenido la suerte de poder comprar un apartamento en propiedad, hace ya más de 10 años, eso sí con una hipoteca a muchos más. Como ya escribí en Hogar, Dulce Hogar (2009). Y sin embargo también he tenido la experiencia de vivir de alquiler. Y no es todo tan romántico como dice la canción de Dido del mismo nombre.
En el mundo de la obsolescencia programada, ¿vale la pena comprar? ¿O es mejor alquilar? Total al final, al cabo de unos años hay que cambiar de coche o de casa porque cambias de trabajo. ¿Realmente podemos decir que sale más a cuento pagar una hipoteca en lugar de pagar un alquiler?
Obviamente los bancos tienen que vivir de algo, y para ello tienen la herramienta de los préstamos, una forma de hacernos tener la ilusión de que somos de mejor clase de lo que realmente somos. Podemos gracias a ellos adquirir un coche que no podríamos permitirnos de normal gracias a un sistema de cómodas cuotas que no parecen tan mal. Pero luego vienen los dolores de cabeza.
Respecto a ese tema, una de las cosas que me resultaban extrañas o raras, cuando estaba con La Basura, era que él ganaba casi 2,5 veces más dinero que yo, y sin embargo a día 5 ya estaba en negativo en su cuenta del banco. Un día le pregunté como era posible, después de varios exabruptos y más mal rollo me enteré de que el coche tan molón que tenía era un préstamo. Vale, era suyo, pero lo había comprado a crédito, y pagaba cuotas bastante caras. Lo mismo su ordenador de mesa y su teléfono móvil. Incluso su declaración de la renta estaba en ese formato. Cada mes tenía gastos fijos por préstamos varios casi más de lo que ganaba. Ese era el misterio de su nómina efímera. O al menos eso me explicó. Tampoco fui a indagar mucho más allá ya que con eso me bastaba. Pero sobre todo porque si hacía demasiadas preguntas iba a tener movidas.
En esa época yo tenía pensado cambiar de coche, ya que el mío tenía ya muchos años… Han pasado 6 años desde entonces y todavía lo tengo. Ahora veréis por qué. Comprar un coche a toca teja en ese momento era algo que me resultaba imposible, y como estaba con el susodicho, no podía pedirle dinero prestado a mis padres, así que fuimos a ver los concesionarios. Se estaba poniendo de moda el tema del leasing. Es decir, tú le alquilas el coche a la marca, durante un tiempo definido y con unos condiciones específicas, y una vez ese tiempo transcurrido cambias de modelo. Puede sonar bien pero llegan los inconvenientes.
Lo primero sin llegar ya a la financiación era que tienen un límite de kilómetros al año, algo básico, pero que en mi caso iba a rebasar fácilmente ya que vivía a 65 km más o menos de mi trabajo principal y a unos 110 de los secundarios. Así que ese leasing iba a ser más caro. Luego ya cuando fui a ver el tema de la financiación, se rompió la burbuja, como llevaba de autónomo menos de un año, llevaba más pero había cambiado de sistema para pasar a microempresa, no podían darme ningún tipo de préstamo. Y los concesionarios tampoco. Así que vuelta a la casilla usar coche viejo lo que aguante. Y aun sigo con él. Ahora lo llamo el Millennium Falcon, ya que ese trozo de chatarra me lleva y trae donde haga falta.
Una de las cosas que tuve que aprender en mi paso por Francia, fue a vivir de alquiler. En Sex And The Country. hablo de los apartamentos en los que estuve allí. Pero en resumen, por si no queréis leerlo en inglés, os explico. Estuve viviendo en 4 viviendas distintas en un periodo de 5 años. Eso son muchas mudanzas, lo cual tiene sus ventajas y sus inconvenientes. El primero fue por salir del paso y tener donde poner el huevo mientras encontrábamos trabajo y algo mejor. 35m² en L, con una sola ventana, y techo en cuesta ya que era una última planta. Servía de apaño pero no para vivir decentemente. Sólo tenía el aseo separado. El segundo pasó a casi el doble. Con cocina, salón, habitación y balcón. La verdad que estaba muy bien, y de precio estaba decente, pero solo si sois dos, al separarnos Rubén y yo, tuvimos que buscar algo mejor. Y ya puestos en la ciudad en la que trabajábamos, a 45 km de allí.
Yo encontré primero. Uno de 25m², cuarto sin ascensor, con cocina separada, pero salón comedor habitación… La verdad es que una vez que le haces unos apaños es habitable. Y eso de subir y bajar 4 plantas varias veces al día es deporte. Luego cuando estuve con la Basura, como explico en ese post, lo dejé por irme a vivir con él en una casa con jardín, sótano, habitaciones, etc. Todas las comodidades por el módico precio de mi dignidad y mi salud mental. Cuando lo dejé se acabó el vivir de alquiler para mí, y regresar a mi casa era la única opción.
Conseguir alquilar un apartamento en Francia, y supongo que aquí también, es una tortura china. Tienes que ganar un dineral, tener contratos blindados y además avales. Para el primero tuve que pagar varios meses de alquiler por adelantado. Para el segundo, teníamos dos nóminas que daban la talla, pero aún así tuvimos que pedir avales. Igual que con el tercero, menos mal que mis primos trabajaban en Ginebra, y eso es un garante de sueldo alto para los arrendatarios franceses. Además de reducir la búsqueda a aquellos apartamentos que nadie quiere. La casa eso fue fácil, aunque me costaba el alquiler el doble de mi actual hipoteca. Eso siempre fue así. Vivía en cajas de zapatos que me salían más caras que pagar mi propia vivienda. Eso siempre se me quedó atragantado.
Cuando lo dejé con la Basura estuve buscando un par de semanas algo donde volver a vivir. Pero con dos gatos, un perro, y un trabajo de autónomo la cosa estaba jodida. No tenía ya más ganas de pedir ayuda a la familia o los amigos. Y visto que encontrar algo se había vuelto casi imposible, tomé la decisión de volver a casa. Tampoco perdía nada. Aunque tenía trabajo, éste no me daba lo bastante para poder vivir allí. Y tener que vivir a 1h en coche como mínimo por autopista ya me tenía harto.
Al final no fue una decisión tan difícil de tomar. Entiendo que haya zonas donde alquilar es más sencillo que comprar. Eso es lo que pasa allí. Porque encima de que te piden el hasta que empeñes a tu primogénito, te muelen a impuestos. Además de tratarse de viviendas que se salen de lo caras que son. Supongo que como en todo hay zonas mejores de precio que otras. Y probablemente comprarte algo en mitad de los Alpes donde no hay nada alrededor será más barato que si estás en los ejes que van a Suiza.
Durante la pandemia se hablaba mucho de las ventajas de alquilar en España. Sobre todo en las grandes ciudades y de cómo atarte a un bien inmobiliario no es una buena idea con la precariedad laboral que hay. Si no encuentras lo que buscas en ese sector o te toca vivir muy lejos de tu trabajo, siempre puedes mudarte más cerca. Por el contrario si vives en tu casa, eso no se puede hacer. Todo esto sería positivo si no partiese de una base algo nefasta. No tienes un buen empleo, no ganas suficiente y tienes que buscarte otra a cosa por lo que no puedes aspirar a tener algo mejor donde vivir.
Hay personas para las que no echar raíces es lo positivo, pero también las hay que lo necesitan y sin embargo no pueden porque no tienen acceso a un trabajo digno que se lo permita. Poder elegir sería lo ideal pero por desgracia no siempre es posible y tienes que apechugar con lo que hay.
Esto ya no solamente influye en la vida laboral sino en la vida sentimental, ya que si no estás a gusto donde vives, donde trabajas, probablemente no vas a poder encontrar a la persona que buscas, ya que no estás en el momento adecuado y aún menos en el lugar indicado para ello. Dicen que el hogar es donde reside el corazón. Pero si tu hogar es pasajero, ¿que pasa con tu corazón?
Abril 2022