Dicen que quien tiene un amigo tiene un tesoro. O que la persona más afortunada de este mundo no es aquella que posee yates, casas en medio mundo y cuentas bancarias que podrían acabar con el hambre en el mundo o por lo menos saldar las deudas externas de muchos países del tercer mundo; sino aquella que tiene a alguien con quien pueda contar.
¿Pero qué pasa cuando ese amigo es tu ex? ¿Podemos superar la ruptura y conservar la amistad? Sé que es un tema tratado a diestro y siniestro, y que cada cual tiene su propia experiencia y sus conclusiones al respecto. Pero no puedo impedir pensar que, si cada persona es diferente y cada relación que tenemos es única en su especie, cada ruptura es distinta y por lo tanto sus resultados lo serán también. ¿Qué es más fuerte, el amor o la amistad?
Muchos de vosotros me odiareis por no haber seguido escribiendo, pero todos sabemos que cuando las prioridades de nuestra vida cambian, solemos cambiar nuestros hábitos. En mi caso he encontrado un trabajo que me gusta mucho y que me mantiene ocupado durante la semana, de forma que al llegar a casa no me apetecía ponerme a criticar a nadie ni a nada.
Luego tenía una especie de pareja, por lo que desde el punto de vista sentimental estaba bastante satisfecho. Pero pasa lo de siempre, un buen día te despiertas y resulta que tu vida ha sido destrozada de nuevo por el ente de la ruptura. Las cosas han cambiado, algunas perduran y sobreviven y otras se acaban. Y muchas veces volvemos a aquellos elementos inmutables de nuestras vidas que nos permiten conservar cierta cordura y mantener un punto de referencia que no cambie con las relaciones.
Entonces es cuando, en un esfuerzo por superar el dolor de la ruptura recurro al blog, y a contar a unos desconocidos cibernautas mis desgracias, tal vez porque pienso que, al compartir mi sufrimiento, este se mitigará, o al menos que podré ayudar a otras personas, demostrando que a todos nos rompen el corazón.
Tal vez ahora que estoy soltero de nuevo y que en el trabajo encuentro tiempo libre, me pueda volver a poner a quejarme en público y a compartir estas cosas que tiene la vida.
Pero para seguir con la historia que me ha hecho volver a escribir, os pondré en situación brevemente, sabiendo que seré muy reiterativo con este tema, al menos hasta que lo haya superado.
Después de varios meses en los que la relación iba bien, nos dimos cuenta de que esto no iba a ninguna parte, que tan sólo era una ilusión. Por mi lado no tengo ninguna queja, porque a pesar de tener mis problemas y mis defectos, lo teníamos superado. Tengo la conciencia tranquila al haber hecho todo lo que estaba en mi poder para que la cosa saliese bien. Pero la cuestión es que yo no le podía dar lo que él buscaba, por razones obvias. No soy una mujer, no puedo darle hijos, no puedo crear una familia convencional, y sobre todo y lo más importante, en competencia con las mujeres, ellas tienen una ventaja contra la que no puedo luchar: cuando estás en una sociedad machista que ve mal la homosexualidad y te gustan las mujeres y los hombres, la opción más sensata es elegirlas a ellas. La vida es entonces mucho menos complicada y te evitas todos los problemas de marginación y discriminación.
Así pues, él tampoco me podía dar la estabilidad que yo necesito, porque un buen día no iba a aguantar más el tener que vernos a escondidas y todo lo que conlleva vivir dentro de un armario. No se trata de una decisión de cobarde, porque como bien ya he dicho antes, cuando puedes elegir, escoger lo difícil y lo doloroso es masoquismo puro.
Como amigo tengo que apoyarle en su decisión, porque es la más sensata. Yo si pudiese elegir entre llevar una vida segura, o vivir con alguien que sólo me va a traer problemas habría elegido como él. Si pudiese elegir entre un hombre y una mujer, sabiendo que las mujeres me gustan más que los hombres, y que además es todo menos complicado, elegiría a las mujeres. No puedo hacerlo, porque no sería sincero al no gustarme las mujeres, estaría engañándome a mí mismo y a los demás. Pero en el caso de los bisexuales más del lado hetero que gay, entiendo que la elección que ha tomado sea la correcta.
Sin embargo, como ex, no puedo hacerlo, y esta es la encrucijada. Que me encuentro con sentimientos opuestos y eso es muy difícil de llevar.
Cuando cortamos es cuando me di cuenta de lo difícil que es esta situación. Porque cuando he tenido problemas, cuando he estado mal, o cuando he necesitado a un amigo, siempre ha estado él. Me ha dejado llorar en su hombro. Y ahora cuando estuve mal por culpa de esa ruptura, lo más doloroso era no tener a nadie con quien compartirlo, es decir, no poder hablarlo con el amigo con el que más necesitaba hablar.
Si fuésemos esquizofrénicos y pudiésemos cambiar de personalidad como quien cambia de camiseta, pues no habría problema, pero como no es el caso es difícil poder ver a esa persona como un amigo cuando lo que más deseas en el mundo es tenerlo como algo más que eso. No puedes contarle que te han roto el corazón, porque es el responsable de ello. Y tampoco te puedes quejar o pedir consuelo, porque es pedírselo a la mano responsable de tu dolor.
En esos momentos es cuando realmente me di cuenta de lo fastidioso que es ser amigo de tu pareja, porque cuando pierdes a la pareja es muy posible que pierdas al amigo. Aunque no siempre es así.
En este caso se trataba de una relación que estaba agonizante, desde el verano habíamos quedado en que seríamos amigos, ante todo, y que como él no me podía dar lo que yo pedía y merecía, no quería hacerme daño. Hasta ahí todo bien. Pero el problema es que cuando tienes un amigo con el que mantienes una relación de más que amistad, al final las fronteras se hacen difusas y no sabes muy bien donde estas. Y al final terminas en un error.
Digo que es un error, porque el corazón es caprichoso, y a pesar de que la razón te diga que sólo sois amigos, aunque haya sexo y mucha intimidad, él se cree que sois pareja, y al final termina rompiéndose, cuando la sensatez te decía que no había riesgo. Ahí es donde es muy cierto cuando dicen que cuando se juega con fuego se acaba quemándose. Si te arriesgas a la amistad con derecho a roce, si el roce es suficiente puedes empezar a tener sentimientos románticos hacia la persona, y si no son correspondidos, como suele pasar en la mayoría de los casos, acabas mal. Y puede ser peor, porque no sólo vas a perder a esa persona como pareja, sino que puedes llegar a perder su amistad. Y cuando tus amigos no abundan, es un precio muy alto a pagar.
De ahí que muchas veces pierdas amigos por haber tenido roce con ellos. Aunque se supone que al final la amistad siempre triunfa. Pero en la realidad no sabemos si es el caso, ya que la ficción muchas veces se queda en pura fantasía.
Por ejemplo, en Anatomía de Grey, por seguir una serie de gran audiencia últimamente, cuando ella se acuesta con su compañero de piso, pierden la amistad. Claro que al final es más fuerte la relación previa a la cama y terminan reconciliándose. Pero claro, esto es una serie de televisión, no nos podemos fiar.
Otros casos como en Friends tienden a otra opción. Cuando Rachel y Ross lo dejan, se quedan como amigos, tardan mucho tiempo en superar los rencores que tienen, pero lo hacen con la ayuda de los compañeros. Sin embargo, al final terminan juntos, con lo cual en este caso el amor es más fuerte que la amistad. Sinceramente es un final demasiado feliz.
Lo mismo pasa con Sexo En Nueva York. Durante 6 temporadas tenemos la relación entre Carrie y Mr. Big. Al principio son amantes, luego novios, luego cortan, intentan ser amigos, no lo consiguen, vuelven a liarse, lo dejan, se hacen amantes, y al final él se marcha de la ciudad y quedan como amigos con derecho a roce. Y cuando todos pensábamos que ya habrían acabado con su historia como una amistad especial, terminan juntos, y felices. Por lo tanto, aquí también triunfa el amor sobre la amistad. Pero no me haré ilusiones al respecto.
Simplemente soy consciente de que en este caso él no es para mí. Y lo doloroso del asunto es saber que la persona que más se adecua a lo que buscas, aquel ser que es perfecto para ti, no lo es, no le puedes tener. Básicamente es lo mismo que si te tocan todos los números de la lotería de Navidad, menos uno, entonces obviamente no te tocan ni las gracias. Al menos eso me han dicho, que a seguir jugando. Pero aun así ese sabor amargo de casi haber conseguido lo que buscas es un consuelo bastante rancio. Nos toca pensar que algo mejor llegará, o que estamos casi llegando a la meta, que nos queda poco, y que cada vez estamos más cerca. Tenemos que sacar fuerzas de donde sea para poder conservar viva la esperanza de que esa persona que anhelamos exista y que la vamos a encontrar. A pesar de todos los palos y las malas pasadas que nos de la vida hay que seguir luchando por lo que queremos.
Una de las muchas veces que C y yo dejamos de estar «juntos» por así decirlo. Más en Viaje Para Dos. Oscuro San Valentín y The eX Files.