Oscuro San Valentin

La verdad es que de todas las fiestas que hay a lo largo del año, esta es una de las que menos me han gustado. Ya de pequeño mi madre intentaba consolarme con que era el día del amor y la amistad, más que nada porque amigos sí tenía, pero amor no. Y probablemente no quería que me sintiese mal por no tener a nadie a quien felicitar en ese día, cuando mis demás compañeros/as se la pasaban de compras y pensando en qué regalarle al ser querido.

Y hoy en día la cosa no ha mejorado mucho. Como ya sabréis hemos elegido la semana ideal para cortar, y aunque nunca lo hayamos celebrado, en este día tan “especial”, saber que tienes a alguien es mucho mejor que estar soltero. Aunque a veces es mejor estar solo que no con alguien que no desea estar contigo, o que por lo menos no siente lo mismo que tú.

En aquellos momentos en los que se le da mayor importancia a lo que tienes, ¿es realmente mejor estar solo que mal acompañado? ¿Cómo podemos sobrevivir los solteros al día de los enamorados? ¿Acaso no nos merecemos un respiro?

Hay muchas épocas del año que son particularmente difíciles para los solteros. No porque no nos lo pasemos bien, sino porque los medios se encargan de recordarnos lo solos que estamos la mayor parte del tiempo, y sobre todo porque parecen querer decirnos que si no tienes pareja no puedes ser feliz. Que sin tu media naranja sólo tienes derecho a ser desgraciado. Y a pesar de que a veces pueda pensar que, sin alguien a mi lado, y no hablo de los amigos, no soy sino media persona, quiero reivindicar el derecho a ser soltero y no ser patético.

Parece ser que, en esas fechas, sólo aquellos que están con alguien cuentan. Los demás no somos más que marginales, cuando realmente somos casi la mayoría. No me refiero únicamente a San Tontín como dice mi amiga Carmen, sino a las navidades, la semana santa y las vacaciones de verano. Fechas en las que la tasa de suicidio aumenta seguramente impulsada por la conciencia de la gente sobre su propia soledad.

Nos podríamos preguntar, efectivamente, por qué en esos periodos de tiempo aumenta el número de gente desgraciada que no soporta más su vida. Mi idea es que son momentos ya de por sí difíciles, y si además te lo andan recordando continuamente, eso no suele ayudar. Si bien muchos sobrevivimos a esa voluntad de eliminarnos que tienen algunos medios, hay bastantes que no son tan afortunados, ni tan valientes y sucumben a la oscuridad.

Lo curioso del asunto es que si nos comportásemos de manera contraria no tendríamos el beneplácito de la sociedad. Si celebrásemos el día del soltero, en el cual le pusiésemos los dientes largos a todas aquellas parejas que ya han perdido la ilusión, se nos tacharía de promiscuos, de pervertidos o de facilones. Y de ahí a la hoguera solo hay una cerilla o un mechero de diferencia.

Pero cuidado, no quiero empezar una guerra entre solteros y comprometidos, ni nada por el estilo. Anteriormente he dejado claro que ambos estados civiles tienen sus pros y sus contras, como todo en esta vida, y que hay momentos en los que no tenemos más remedio que aceptar la situación en la que estamos, nos guste o no, y buscarle el lado bueno. Por lo tanto, quiero aclarar este punto. No me meto con los “casados”, me molesta el rollo que se trae la sociedad de menospreciarnos a los que no tenemos esa suerte (o desgracia según el tiempo que lleves con pareja) alabándoles y haciéndonos creer que somos raros por no haber tenido la suerte de encontrar a alguien especial, por haberle perdido o simplemente por haber optado por seguir buscando.

Si eres una persona con dinero, y te vas a lucirlo entre la gente que vive en la miseria, seguramente se te critique fuertemente. Eso si no te apalean en un callejón oscuro y te roban lo que llevas por opulento. Lo mismo sucede cuando estamos en una terraza comiendo copiosamente y pasan niños muertos de hambre. Para eso nos ponen los anuncios de apadrinar niños pobres a la hora de la comida, para darnos lástima. Para hacernos sentir culpables y jugar con el tema de la conciencia. Pero el caso es que a nadie se le ocurriría festejar el día de la opulencia o el día de la comida, sabiendo que hay gente que no tiene esa suerte.

Entiendo que dichas comparaciones son odiosas, pero el punto al que quiero llegar es por qué si está mal visto socialmente pavonearse de lo que se tiene delante de los que no, no se ve con malos ojos el celebrar algo que mucha gente no puede y encima restregárselo por la cara.

No quiero tampoco entrar en la discusión tan típica de por qué hay un día para los enamorados, siendo que todos los días del año deberíamos acordarnos de ese ser especial y valorar a esa persona, y no únicamente el día que las grandes superficies eligen para que le demos precio al amor que sentimos. Este es un tema que ya he tocado antes, y sigo pensando lo mismo: ponerle un valor monetario a una relación es un asco, y más si es porque te “obliguen” las tiendas o el mercado a hacerlo. Cualquier día es bueno para regalar flores o chocolates, o lo que te dé la gana a esa persona amada. O al menos eso es lo que piensa la gran mayoría de gente con la que he hablado del tema, y cabe destacar que muchos de ellos tienen pareja. Así que no es un tema de solteros únicamente.

Pasa lo mismo en navidades, cuando por razones ajenas a tu voluntad, tienes que estar a sola, y sin embargo te recuerdan que es un periodo para estar en familia o con los seres queridos. Pues bien, si da la mala suerte que la familia está lejos, o que los seres queridos no pueden estar contigo y tienes que estar sólo, ahí sí que no te dicen qué tienes que hacer. Simplemente te recuerdan que eres raro por la situación en la que estás y te dan dos soluciones: o eres una persona muy fuerte y pasas de todo, o te vienes abajo y te entra de todo y al final acabas donde no deberías ni pensarlo.

La sociedad no se da cuenta del daño que hace al festejar algo, que por un lado están en su derecho de celebrar, pero que no todos tenemos esa suerte, y el recuerdo de nuestras carencias no suele ser agradable. Y lo peor es que no todo el mundo está preparado para soportar que nos restrieguen la felicidad de los otros sin más.

Para los que hacemos esfuerzos sobrehumanos para ver la poca luz que hay entre las tinieblas en las que estamos, nos recuerdan que sólo hay oscuridad alrededor nuestro. Se afanan en diferenciarnos y en marginarnos fuera de lo “normal”. Porque en San Valentín la gente normal tiene pareja, los que no la tienen somos los raros.

Realmente los solteros son la mayoría. En vacaciones se ven cada vez más ofertas de viajes para gente soltera, ya no te venden los dúos, sino que hay promociones especiales para gente que vaya sola. Es una forma de aprovechar un segmento cada vez más grande. La tendencia de la sociedad es hacia los individuos solitarios. Ahora todos los móviles llevan o bien reproductor de mp3 o radio, para que cuando estemos solos no nos sintamos así. No quieren que recordemos que no tenemos pareja, excepto cuando les conviene. Y entonces se ponen las botas.

Ya sea para aprovecharse de las parejas, hacernos sentir mal por no tener una, y obligándonos por vergüenza o por derrota a quedar con cualquiera con tal de no estar solos en Navidades o el 14 de febrero. Siendo que en cuanto se acaba el festejo se acaba el amorío y nos deshacemos del consorte como una serpiente abandona su piel usada. O bien por el contrario, aprovechan nuestra situación para fines económicos dándonos la posibilidad de ser “felices”, es decir viajar, aunque no tengamos con quien hacerlo. Eso no importa, porque, aunque seamos los raros, nos dan esa oportunidad.

Cometemos un error al pensar que los motores de la sociedad económica se preocupan por nosotros. Sólo tenemos que ver los anuncios, las series y los programas de televisión de esta semana, para darnos cuenta de que nuestro bienestar les preocupa bien poco. Si se tiran todo el día recordándonos que estamos solos, haciéndonos sentir envidia de aquellos que no lo están, e incluso sacándonos de quicio al vernos tan vulnerables ante ellos. Nos empujan lentamente hacia ese agujero negro de donde no sale nadie, porque no les somos interesantes. Y si sobrevivimos a la oscuridad, entonces dentro de un mes nos venderán viajes para poder salir de nuestra rutina, aunque no tengamos con quien ir, ya ni siquiera como para pedir perdón, sino porque les interesa vender. Y si tienen que vendernos la moto de que “los viajes para solteros” están de moda, lo harán. Y les daremos las gracias por ser tan considerados, por pensar en nosotros y habernos perdonado la existencia.

Es cierto que quien tiene a alguien a su lado es muy afortunado. Aunque también hay muchísimos casos en los que estas personas preferirían estar solas, ya que son desgraciados con quien comparten sus vidas. Por lo tanto, quien realmente debería celebrar es quien ha encontrado a alguien especial y lo sigue manteniendo en su vida. Aquellos que han encontrado a otra persona con la que estar en los buenos y malos momentos son afortunados, y con ello me refiero a una simple amistad. Pero una de verdad. Porque, a fin de cuentas, mi madre tiene razón, es el día del amor y la amistad, y quien tiene un Amigo tiene un tesoro.

Escrito en 2006, una de las veces que C cortó conmigo. Y digo una de ellas porque nuestra «relación» fue unos 4 años de ir y venir, de jugar al perro del Hortelano, o algo por el estilo. De ahí que estuviese en el top 3 de The eX Files.

Un comentario sobre “Oscuro San Valentin

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.