Live To Tell.

El otro día conocí un chico que estaba de vacaciones en Alicante, y aunque es español vive en Reino Unido, y conforme fuimos hablando de nuestras cosas, me di cuenta de que casi toda la gente que conozco, que he conocido, y probablemente que conoceré, está rota por dentro. Muchos arrastran traumas, dolor y sufrimiento, algunos lo llevan bien, otros lo llevan peor. Pero TODOS están igual.

Al conocerle mejor y comparar con la demás gente que conozco de nuestra edad no puedo evitar preguntarme ¿cuando nos hicimos tanto daño? ¿Cuánto tiempo llevamos arrastrando estos traumas? ¿Por qué casi nadie hace nada al respecto aparte de conformarse con el dolor?

Al pensar en ello no puedo evitar tener la letra de la canción Live To Tell de Madonna en la mente. I have a tale to tell, sometimes it gets so hard to hide it well, I was not ready for the fall, to blind to see the writing on the wall. [] Will I ever have the chance again? Suena al dolor que llevamos todos dentro, los secretos, las desilusiones y las rupturas. En silencio, sin hablar de ello, pero sufriendo. Hasta que nos impiden brillar y no sabemos por qué tenemos tan mala suerte. Por qué nadie nos quiere. Por qué estamos solos.

Me temo que la pandemia no nos ha ayudado a progresar y salir de esos pozos. Mucha gente que tenía ya problemas antes de la Covid, teniendo que pasar las 24 horas del día encerrados con ellos mismos, ha acabado aún peor. Decir que en España se suicidan cada día 11 personas es tremendo. Y ningún gobierno hace gran cosa al respecto. Hay un número de atención pero poco más. Y la gente que se hincha en Twitter y en las otras redes diciendo que están ahí si necesitas hablar, no son suficiente. Esto es un problema que traemos todos desde hace años y que la pandemia ha puesto aún más en relieve.

Cuando tenía 20 años, recuerdo, y está escrito por aquí, que me cabreaba mucho conocer a chicos mayores que yo, de 30 o incluso 40, que estaban todos tocados de la cabeza. Todos tenían excusas para no estar conmigo, que si traumas, que si rupturas muy duras y que si cosas muy difíciles que pasaron y que les han hecho unos rancios. Yo no podía entenderles, y ellos tampoco hacían mucho al respecto. Ahora sí lo veo. Pero aún si no es una excusa. Oye que tengo un problema, pero ni me molesto en buscarle solución. Esto es lo que veo en mucha gente. Y la solución por desgracia no es sencilla ni cómoda. Es ir a terapia. Es buscar ayuda. Pero sobre todo reconocer que algo no va bien. Y que no es solamente culpa de los demás.

Ni siquiera hablo de los libros de autoayuda que te culpabilizan de todo, que según ellos hay que poner la otra mejilla, ser más positivos y siempre verle el lado buena a las cosas. Libros tipo el Secreto que te hacen pensar que si no tienes lo que quieres o lo que crees que mereces es porque no te has esforzado lo suficiente. No es culpa de los demás. Es tuya. Si te han roto el corazón pues haber tenido cuidado. Si se te ha muerto un ser querido, pues adelante y a seguir que no hay tiempo para sentimientos negativos. Esos mismos que te niegan una parte de tu ser y te recomiendan ser diferente, rechazar parte de tu vida y experiencia porque no aporta lo que ellos consideran que debería.

Una de las cosas positivas que saco de mi relación con La Basura fue que casi me obligó a ir a terapia. Porque claro, vio que yo tenía un problema y esa era la solución. Las formas fueron las peores, llamarme loca no se lo recomiendo a nadie. Pero reconozco que me ayudó como no puedo imaginar. Aprendí mucho allí. Sobre mí y sobre qué hacer en casos de crisis. Me han ayudado mucho esas herramientas con la muerte de mi hermana (The Day The Music Died) y con el confinamiento. Tuve suerte de dar con una buena profesional que supo transmitirme los elementos que yo necesitaba encontrar para salir del agujero en el que estaba. Y que muchas veces me olvido que tengo a mi disposición. Y gracias a ella sigo aquí.

Veo mucho dolor en las redes. Si sabes leer entre líneas lo verás tú también. Hay cada vez más mensajes de gente agotada, hastiada y que está a punto de tirar la toalla, pero también cada vez más mensajes que buscan normalizar que no siempre se está bien y que buscar ayuda es bueno. Mensajes de gente que cuenta que va a terapia, personas que comparten sus oscuros sentimientos pasados. Algunos que te sorprenden porque siempre les has visto sonriendo y no sabías que habían intentado suicidarse, otros que lo intuías pero no sabías qué hacer. Es muy bueno para la sociedad reconocer que algo no va bien. Es un primer paso poder decir que algo duele. Aunque sea el alma y así darse cuenta de que no estamos solos. Sobre todo que buscar ayuda profesional no es algo de lo que avergonzarse.

Uno de los últimos trabajos que tuve en pilates fue de monitor para un grupo de holandeses que venían por 5 semanas a Alicante, por terapia. Sus seguros les pagaban la estadía y las actividades que harían aquí, todo por burn out. La mayoría eran gente más joven que yo. Me dejó sorprendido, pero también que sus seguros les cubriesen ese tipo de dolencias… Lo malo es que al final la empresa que se encargaba del tema resultó ser un fraude, ojo que era una empresa holandesa, y al final parece ser que los seguros no quisieron pagar por ser una estafa. Sin embargo, sé que han habido más grupos que han venido. Uno de ellos está ahora mismo en terapia aquí. Probablemente con otra empresa que espero que no les estafe.

Sin embargo me doy cuenta de que mucha gente no se da cuenta de que sufren, desde fuera parece obvio, pero desde dentro no es tan sencillo. Algo pasa y buscamos formas de aliviar ese algo, pueden ser cosas muy sencillas las que nos hacen sentir mejor, otras más complejas. Desde pasarse el día de compras, llenando el vacío con objetos o ropa. Algunas personas se ponen a fumar, porque les hace sentirse mejor. En mi caso, me hacía dejar de sentir, me daba ese subidón, ese colocón en el que el dolor no se siente. Y de ahí podemos ir a las drogas varias. Y está el sexo. Pero no quiero meterlo en el mismo cajón que el alcohol o los psicotrópicos. A pesar de su componente adictivo y a veces autodestructivo.

Conozco muchas personas, entre las cuales me incluyo, que en momentos de baja autoestima hemos recurrido a eso. Tal vez porque es gratis, porque libera endorfinas, o porque en los momentos de intimidad, aunque sea con un desconocido, nos sentimos libres. En esos cortos momentos puedes conectar con otra persona sin disfraces y sin máscaras. Es un corto instante en el que nada importa, y además suele ayudar a sentirse mejor porque te sientes deseado. Te das cuenta de que alguien quiere estar contigo, a pesar de que no son por los motivos que te gustaría. Aunque sea de forma puramente egoísta. Pero es un corte, un silencio en todo ese escandaloso dolor. Es un instante de paz. Un alivio.

Muchos hemos tenido esa sensación de que no somos merecedores de lo bueno y buscamos una forma de hacernos daño. Tal vez porque pensamos que de esa forma vamos a sentir otra cosa distinta al dolor al que estamos acostumbrados. Igual así el vacío que tenemos dentro se va a llenar o el niño de 10 años que llevamos dentro se va a callar por fin. Pero no nos paramos a pensar por qué estamos sufriendo. Y ni tan siquiera en cómo podemos dejar de hacerlo.

Sin embargo no puedo evitar pensar en que por culpa de todo ese ruido y de la capacidad que tiene la sociedad de hacernos sentir mal y culpables por ello, hay mucha gente que no consigue salir adelante. Muchos de ellos pierden la esperanza y se quedan por el camino. La ayuda no llega a tiempo e incluso muchas veces es la propia sociedad la que nos tira por los suelos. Nos pone unas expectativas que son imposibles de cumplir y luego nos recrimina nuestro fracaso. Y no es justo.

Hablando del tema con mi amigo Johnnie, que también tiene lo suyo, me dice que eso es la experiencia y lo vivido. Porque con 20 años estás todavía muy poco rodado. Pero con 40 ya has tenido que enfrentarte a muchas desgracias y a mucho dolor. Y eso nos lo da la edad o el paso del tiempo. Algunas personas pasan por cosas muy duras y dolorosas, otras menos. Pero es la forma que tenemos de afrontarlas lo que nos diferencia. El qué hacemos después, es lo que nos hace diferentes. Porque al final todos tenemos nuestro bagaje.

Yo al final escribo. Cuando me encuentro bien, pero sobre todo cuando hay cosas que tengo en la cabeza y quiero plasmarlas en letras y de esta manera sacarlas. Expresarlas. Mi terapeuta me dijo que era una se las formas que mejor se adaptaban a mí, pues aquí tenéis el Blog.

Febrero 2022

2 comentarios sobre “Live To Tell.

  1. Excelente, muy acordé a está época. A veces el más alegré es el de mayor sufrimiento , lo tiene arraigado, mudó, sordo y pegado a su cuerpo. Pero es la mentalidad de fingir o no demostrar su sufrimiento. No quiero generalizar, pero está juventud en estos tiempos está bien jodida. Cada día lees unas cosas inexplicables y sus cambios de estado anímico es un sube y baja constante. Creó qué no van a poder lidiar con personas más cuerdas que ellos y maduras. Pero entre ellos se dan a entender a su manera. Gracias por tu relato, muy interesante.

    Le gusta a 1 persona

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.