Vivir en el siglo XXI tiene muchas ventajas, estamos en la era de la información, en el siglo en el que aquel que no dispone de un móvil 3G de esos que tienen hasta papel higiénico como opción no es nadie. En el que se valora más las aplicaciones de dicho aparato que lo que realmente seas capaz de hacer sin él. Lo cual dicho así es un sacrilegio. Hace 20 años “Apple o BlackBerry eran solo frutas” y éramos todos más felices.
¿O no? En un mundo donde conoces a la gente antes por su dirección Ip que por su nombre, donde el ancho de banda es el equivalente a tu poder adquisitivo, y donde tienes más amigos en Facebook que en tu agenda al lado del teléfono, y donde se da antes el número de móvil que el del fijo (que por cierto, ya ni existe), ¿podemos sobrevivir sin convertirnos en formatos digitales? ¿Podemos confiar en los demás? Y lo más importante ¿Hemos cambiado realmente, o seguimos siendo los mismos pero con mejores medios de romperle el corazón a los demás?
Alguien dijo (lo siento pero no puedo citar porque no recuerdo quien lo ha escrito) “ojos que no ven Facebook que te lo cuenta” y con ello me refiero a cualquier red social, ya sea Facebook, Twitter o Tuenti.
Hace poco he descubierto que esta frase es cada día más veraz. Hasta hace una semana pensaba que una persona de mi pasado era la persona más sincera que había conocido jamás, y que justamente eso era lo que me reprochaba: el no ser tan sincero e ir con la verdad por delante como él. Pues bien, al final como dice mi madre “antes se pilla a un mentiroso que a un cojo” y gracias a las redes sociales, al móvil y a los perfiles del IPhone, he descubierto toda la trama oculta bajo su supuesta verdad, que no era más que la máscara para ocultar todo aquello de lo que no quería que me enterase. Si tanto me echaba en cara que soy un torpe con algunas mentiras, queda claro que no soy el único porque las suyas las he pillado en “cero coma”. Y con eso ya puedo dormir bien por las noches, porque al final resulta que ni soy el único, ni el más mentiroso. Ya lo dice la frase: si no quieres que te pillen las mentiras, no las publiques en Facebook, que luego todo se sabe. Y más cuando hay personas en común o no sabes borrar tu rastro. No es el primer caso de mentiras pilladas por red social. Y algunas veces parece que lo que buscan es que se les atrape. Como si fuese el propósito último de la persona, ser castigada por ser “sincera”, cuando a la cara no es capaz de serlo. Yo, personalmente, creo que para ser un buen mentiroso hay que ser muy inteligente y muchas de estas personas son más tontas que hechas de encargo, o por lo menos es lo que dan a entender.
Pero las redes sociales no sirven solo para desmontar las tramas urdidas por antiguos amantes, ni pillarles los engaños y los cuernos. También sirven para hacer nuevas amistades… aunque claro. Hoy en día se llama amigo a cualquier cosa. Conozco gente cuyos perfiles tienen más de 200 amigos. Y no me refiero a personajes públicos, sino a gente llana. Y la cuestión es que el 90% de esos “amigos” ni siquiera lo son, no les conocen en persona y probablemente nunca hablen con ellos cara a cara. Hemos llegado a un extremo de egocentrismo en el cual la gente compite por ver quién es más “popular”. Vamos a ver, que aquí nadie es Britney Spears. Aunque muchos ya quisieran tener esa vida de famoseo. Sinceramente, yo no. Por eso a veces cuando me preguntan cómo es posible que tenga tan pocos contactos simplemente contesto que para tener la agenda del MSN llena de gente que ni sé quién es y con la que no he hablado más allá del “hola, ¿de dónde eres?” prefiero no tener a nadie. Aunque a ver, no soy ningún santo. Yo también tengo contactos en el Facebook que por razones geográficas jamás llegaré a conocer en persona, pero al menos intento que me aporten algo, si no para hacer relleno tengo otras opciones.
Cierto es que las redes sociales también tienen sus ventajas como es poder recuperar antiguas amistades perdidas, seguir la pista de antiguos conocidos, o simplemente descubrir las mentiras de los exs. Como ha sido el caso comentado antes.
Pero no todo va contra las redes sociales. Hemos llegado a un punto de mercantilismo en el cual la gente llega a valorarte como “cutre” si no tienes la nueva versión del móvil de Apple, porque eso significa que no tienes poder adquisitivo. Da igual en lo que trabajes o lo que hagas con tu vida, solo se te reconocerá tu estatus social respecto al móvil que lleves. Hemos pasado de aquellos que se compraban coches “caros” para dar una imagen de sí mismos que no se correspondía con la real. Aunque luego no tuviesen para pagar la gasolina, pero el coche luce mucho en el garaje. Ahora lo mismo pasa con dichos teléfonos. Hasta el punto que no eres nadie si no tienes Facebook en el móvil y no cuelgas fotos de tus fiestas y tus borracheras en riguroso directo.
Ahora bien, muchos me diréis que a donde voy criticando cuando soy el primero al que le gusta registrarse desde el móvil en FCB cuando estoy comprando comida para los gatos en Carrefour. Pues sí, lo hago. Pero la diferencia es que soy consciente de ello. Lo cual no me exime de culpa. Así que vale: mea culpa. Y que el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. La diferencia es que yo no juzgo a la gente por su capacidad a conectarse desde la playa mientras se está tomando un mojito o esperando el avión. Me resulta divertido y poco más.
Pero los formatos digitales no nos hacen mejores personas. Hasta hace unos años se consideraba ser un cerdo cortar con alguien por carta, luego ya fue cortar con alguien por teléfono. Hoy en día que te den calabazas vía móvil es todo un lujo. Directamente te mandan un SMS o mensaje de texto, o si tienes mucha suerte un WhatsApp. Y aun así tienes que dar las gracias que no sea simplemente un “fulanito ha cambiado su estado de En Pareja por Soltero” en Facebook, la verdad es que me imagino la cara que uno pondría al leer eso y me entra la risa. Pero paciencia, que esos tiempos, en los que sabrás si tienes una relación o no por dicho canal antes que de viva voz, ya llegarán. Es simplemente una cuestión de tiempo que nos metamos tan de lleno en la era digital, que tengamos la cara dura de pedirle la mano a alguien por videoconferencia 3G o mejor aún por BBMSN.
Y nos tenemos que dar con un canto en los dientes porque “por escrito te rindo homenaje y te explico todo lo que no puedo hacer en persona para que quede bien claro y me aseguro de paso que lo entiendes bien, eres un tío genial (blablá) pero no puedo salir contigo”. No perdona, primero tienes que tener la decencia de quedar en persona y hablar las cosas a la cara, y si por alguna razón no tienes los huevos o los ovarios para ello, le echas morro, te tomas 4 copazos y al toro. Porque para otras cosas sí que somos valientes, pero para romper con alguien no. No son capaces de darle el valor a la relación como para que corten con uno cara a cara. Eso es de cavernícolas. Hoy en día es todo formato móvil. Pues lo siento pero no, sigo siendo un clásico, sigo pensando que hay que hacer las cosas bien, quedar con la persona, darle a entender sus razones y si al que dejan se pone en plan víctima, te aguantas y lo afrontas como un hombre. Lo siento chicas, pero eso también se os aplica a vosotras, nada de ir con el móvil por delante, si no queréis que un día se os vuelva en vuestra contra. Y os aseguro que duele ver un SMS en el que os dan todas las razones del mundo para no seguir viéndoos. Porque además dichas razones, no sé por qué, pero pierden el 90% de su fuerza a estar en formato mensaje de texto… será porque le faltan las vocales. El mensaje sigue siendo el mismo, las excusas no son ni nuevas ni creativas, la única innovación está en el formato, que es cada vez más escueto y más impersonal.
Por cierto, esto lo pienso publicar en Facebook, sí. Porque ya que tenemos a mano esta herramienta, lo suyo es darle su uso, pero a lo que quiero llegar es a que nos demos cuenta de lo que realmente tenemos entre manos. Los americanos consideran que tener un arma en casa es un derecho constitucional, y sin embargo no es el arma la que hace mala a la gente sino lo que hagan con ella. Lo mismo pasa, a mi modo de ver, con todo este mundo digital. Está muy bien poder utilizar toda la tecnología que tenemos a nuestro alcance, pero sin olvidarnos de que no somos maquinas pixeladas. Hay que ser un poco más humanos y un poco menos ciber.
Fue publicado en Facebook en Agosto 2010
