La Fuga De Cerebros (2010)

Últimamente basta con mirar cualquier medio de comunicación para darnos cuenta de que hay crisis, de que hay problemas laborales graves, de que estamos al borde del abismo, y sin embargo si miramos un poquito más allá podremos percibir que esto no cuadra. Al menos en mi caso conozco muchísima gente capaz y preparada que sin embargo no consiguen encontrar trabajo a pesar de sus cualificaciones, títulos y carreras universitarias.

En un mundo tan capitalista como el nuestro, donde se valora un currículo por la cantidad de experiencia que conlleva ¿cuándo podemos hablar de demasiados conocimientos? ¿Realmente en qué se fijan los empresarios a la hora de contratar a alguien? ¿Hemos llegado ya a un punto donde no se valoran los títulos sino a quien conoces? ¿Cómo podemos sobrevivir en este mundo?

Son muchas preguntas, bastantes de las cuales no tienen una respuesta adecuada o satisfactoria. Y por desgracia muchas de las cuales tienen una que no nos gusta nada.

Cierto es que me he puesto a pensar en cómo funciona el mundo laboral, y las conclusiones a las que llego, al menos a su modo de operar en este país, son bastante preocupantes. En mi caso puedo decir que formo parte de la pequeña porción de individuos con titulación universitaria, cursos posteriores, idiomas y demás conocimientos que deberían de abrirme todas las puertas que quiera, además de experiencia en distintos sectores de algo más de 5 años. Y sin embargo encontrar trabajo me resulta casi tan difícil como si no tuviese nada de lo dicho anteriormente.

Para empezar, aquí las titulaciones superiores no sirven de mucho. A no ser que sea para puestos del gobierno, en el que sabemos que además de esto hay que tener contactos porque se entra a dedo, o para puestos muy especializados como podría ser médico o técnico nuclear. Por lo demás en mi caso precisamente, en 4º de carrera ya nos advirtieron que la titulación no servía de mucho puesto que preferían contratar a gente con experiencia o con titulaciones distintas porque en sus carreras se veían cosas que no hacíamos en la nuestra y que hacen que estén más preparados para esos puestos que nosotros. Lo cual es como una patada en la boca del estómago, porque que te digan eso a primeros de carrera, te da tiempo a cambiarte, pero cuando ya estas a dos asignaturas de terminar es un poco surrealista.

Pero todo no es tan malo, porque conozco gente que ha terminado la carrera, ha buscado trabajo y cuando ha ido a las entrevistas de empleo, a pesar de tener experiencia y prácticas e incluso masters o post grados, los entrevistadores los han rechazado porque tienen demasiado conocimientos, y por lo tanto no se les puede pagar lo que merecen sino menos y claro es mejor contratar a alguien que se forme allí que no alguien que ya venga formado. Y sobre todo alguien a quien le puedan pagar unos sueldos miserables y que no pueda quejarse y pedir más dinero porque lo merece o lo vale.

Otras personas que conozco que trabajan de lo que han estudiado, lo han conseguido a base de mucho esfuerzo y de darse de hostias, mientras que otras muchas personas lo han hecho gracias a talentos que no se enseñan en la carrera sino en los pubs y lo que viene a continuación. Básicamente han conseguido sus puestos de trabajo después de mucho esfuerzo fuera del ámbito laboral y con medios algo bajos a mi modo de ver, utilizando técnicas que prefiero reservar para mis amantes y no para mis “jefes”.

Total, que o tienes muchas “habilidades” o no consigues trabajo, o tienes la suerte de estudiar una carrera lo bastante regulada para evitar el intrusismo laboral, y se valoran tus conocimientos y no lo que puedas hacer con ciertas partes de tu cuerpo. Porque intrusos hay a palas. Y sobre todo en ciertos puestos de trabajo donde casi cualquiera se cree que puede entrar.

En el mundo en el que me muevo he podido ver una gran cantidad de personas que se creen que porque tienen conocimientos son buenos profesionales, cuando, lo que realmente hace que sean buenos, no se puede aprender y de lo cual esas personas carecen. Da miedo ver cómo le comen la cabeza a sus clientes con algo que es una mera cortina de humo que oculta su falta de profesionalidad y amor por su trabajo. Pero como llegan a final de mes con un salario decente, pues siguen engañando a la gente.

Y de esos ya no solo en mi sector. Ahora cualquier que sabe coger una cámara de fotos y darle al zoom dice que es fotógrafo, cuando hay gente realmente buena que no va por ahí de estrella. Lo mismo con los que se creen que porque saben escribir dos frases seguidas ya se piensan que son escritores de prestigio, y se la pasan escribiendo artículos sin sentido y sin saber captar la esencia de las cosas. Luego los que se creen que porque saben mezclar 2 colores van de qué pintan cuadros caros o si saben hacer chorradas con arcilla ya son escultores.

Si hablamos de otros ámbitos, como podría ser el de los conocimientos varios que te dan los idiomas o la experiencia, viene a ser más de lo mismo. Conozco varios casos en los que la experiencia ha sido previa a la titulación correspondiente, e incluso que han empezado a trabajar y han aprendido el oficio in situ. Esto no está del todo mal, porque no hay nada como la práctica como forma de progresar y aprender. Pero da qué pensar acerca de los ciclos formativos. Viene a decir que a veces es preferible, primero trabajar, coger experiencia y por tanto dinero, y luego sacarse el título que justifica dichos conocimientos y con el que podrás buscarte puestos de trabajo mejor remunerados.

No soy el único que piensa que la experiencia es lo más importante, que lo difícil es meter la cabeza que luego el resto viene solo, y que una vez que tienes trabajo ya da igual que tengas la formación correspondiente, porque lo que necesitas lo aprendes con la práctica. Pero cuando te pones a mirar lo que cuestan ciertos cursos de formación, te das cuenta de que primero trabajas y luego te formas. Porque a no ser que tus padres sean ricos, o que te haya tocado la lotería, no puedes gastarte ese dinero en algo que no tienes la certeza de que te servirá para mejorar en tu vida laboral.

Luego hay cuestiones como los conocimientos de idiomas y la experiencia adquirida que me dejan perplejo. Cuando abrieron la nueva terminal del aeropuerto aquí en Alicante, que supuestamente iban a ofrecer no sé cuántos nuevos puestos de trabajo, mis primos y yo, que por suerte tenemos 3 idiomas o más a nuestras espaldas solicitamos pruebas hasta en mercados tan “bajos” como podría ser el Burger King. Y sin embargo a ninguno de nosotros nos llamaron, a pesar de hablar perfectamente tantos idiomas, requisitos mínimos para presentarse a esas candidaturas.

Parece ser que la mayoría de esas ofertas eran una tapadera para que se les reconozca que ofertaban puestos de trabajo que ya estaban adjudicados de antemano, pero que por razones obvias no se podían conceder a dedo sino bajo un supuesto proceso de selección totalmente imaginario. Vamos que si no formas parte de los elegidos, aunque tengas mejores requisitos, te quedas fuera del proceso selectivo.

A principios de año estuve en una oferta de trabajo que la verdad me dio mucho más qué pensar, porque lo que pedían no se corresponde con la realidad actual del país. Para un puesto de auxiliar administrativo, como encargado del reparto del correo y archivo en una empresa europea de la zona, pedían como mínimo una titulación universitaria, 3 idiomas comunitarios o más, ciertos conocimientos de herramientas informáticas y unas pruebas psicotécnicas que dudo que se las hagan pasar a los de la NASA. Y total, por un puesto de duración fija de 6 meses y un salario ínfimo. Todo eso cuando un presidente de gobierno ni siquiera sabe hablar inglés, y sus ministros la mayoría no tienen ni siquiera la titulación superior acabada o directamente no saben hablar o comportarse en público. Es una lástima.

Otra cosa que me choca es el ver en distintos puestos de trabajo para los que se requieren ciertos conocimientos básicos fundamentales para el desempleo correcto de sus tareas cotidianas, gente que no las tiene, y que tiene que preguntarte como se hace una hoja de cálculo, cuando su puesto es de administrativo (o incluso cosas peores como preguntarte cómo se escribe una carta o un correo electrónico, o como se hace la contabilidad, o como se trata con los clientes). Personas en atención al cliente que no tienen la cultura mínima para tratar con el público sin ser unos poligoneros. Gente que trabaja en zonas de turismo y que no tienen ni el porte necesario ni los conocimientos de idiomas para poder atender a los clientes potenciales que vienen a esas zonas. Y no me refiero a que hablen Ruso o Japonés, pero lo mínimo hoy en día es poder defenderse en inglés y ni eso son capaces. Y sin embargo están ocupando una plaza que otras personas podrían desempeñar, pero que no lo hacen porque no han tenido los contactos necesarios para ello.

Al final hay un montón de gente preparada y capaz engrosando las listas del paro, mientras que unos pocos están atrincherados en unos puestos de trabajo que ni se merecen ni son capaces de sustentar indefinidamente sin ayudas externas. Pero no todo se queda ahí, porque si tienes la suerte de encontrar un buen puesto de trabajo, de algo para lo que estás preparado, cualificado y en lo que eres bueno, tienes que pasar por el aro y bajarte los pantalones (casi siempre metafóricamente hablando), y aceptar las condiciones laborales infrahumanas que te ofrecen bajo la amenaza de que si no lo coges hay 3000 personas más como tú que aceptarán el mismo puesto de trabajo en esas condiciones y sin rechistar.

Total, que al final te quedas pensando si realmente merece la pena el gasto de dinero y de tiempo que requiere una formación adecuada y si no es mejor directamente aprender a ser una “chupona” y subir puestos de trabajo pisando a los demás. Obviamente está la opción elegida por la mayoría de gente con escrúpulos que conozco, que viene a ser buscar trabajo en países donde se reconozca la experiencia, pero también la formación que tienes. Donde los títulos y los diplomas sirven para algo más que para colgarse en las paredes y hacer bonito. Y al final esa gente cualificada, apta y preparada termina yéndose del país porque aquí no tienen trabajo y sus condiciones laborales serán mejores en prados más verdes.

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