All The Lovers.

Esta es la historia de cómo conocí al de Los Celos, The eX Files, y como veía todo de color de rosa antes de descubrir su verdadero yo. (I Love You, I´ll Kill You)

Como ya he dicho antes, hay momentos en la vida en los que todo parece funcionar como queremos, eso suele darnos miedo porque no estamos acostumbrados a ser felices. Siempre buscamos alguna pega, pero a veces simplemente no las hay. A veces pasan cosas buenas y no sabemos muy bien cómo reaccionar a dicha felicidad. Puede que no estemos preparados para ello, pero cuando pasa el tren o lo coges o lo pierdes, y puede que no vuelva a pasar en mucho tiempo.

En un mundo en el que nos acostumbran al dolor, en el que los informativos no interesan si no muestran noticias terribles de muerte y desolación, en el que siempre dicen que no hay que fiarse, ¿podemos creer en un final feliz? Y si es así, ¿por qué tiene que ser un final? ¿Acaso nos hemos vuelto tan desconfiados y cínicos que no somos capaces de ser felices sin más? ¿Podemos realmente tenerlo todo?

Según el libro de cabecera que tengo en mi mesita de noche, los responsables de nuestra felicidad o infelicidad somos nosotros mismos. Efectivamente somos los que ponemos las pegas o por el contrario los que podemos tener una felicidad eterna y sin contra pisas. Básicamente nos dice que las llaves de lo que queremos lo tenemos nosotros y somos los que debemos centrarnos en lo que buscamos. Debemos hacer una introspección en lo que deseamos, y liberarnos de todo pensamiento o conducta negativos para que no vuelvan a mordernos en el culo, que es a lo que estamos programados.

Después de los batacazos del verano y de estar casi toda esta estación de playa en fiesta, llega el momento de retirarse del juego. Una de las formas es encerrarte en casa y otra es simplemente encontrar lo que buscas. Ahora que lo pienso con detenimiento, después de lo de Madrid, de lo de mi ex, y de lo que me ha pasado con el trabajo, necesitaba un poco de tiempo de diversión, pero como todo tiene un final, o al menos eso nos enseñan desde pequeños, llegó el momento de sentar la cabeza. Aunque eso signifique hacerlo en el regazo de alguien especial.

Esta vez pensaba hacerlo bien desde el principio, es decir seguir a raja tabla lo que había aprendido en dicho libro de cabecera: desearlo con todo mi corazón, y poner en marcha el motor del Universo para obtener lo que más deseaba. Y la verdad es que las alegrías suelen venir en compañía.

Lo primero fue que me dieron trabajo donde estaba haciendo horas, con lo cual eso me daba cierta estabilidad que estaba empezando a necesitar. Una nueva oportunidad de demostrar lo que valgo y de hacerme valer. Empezando por ahí lo demás iba rodado. Utilicé una de las herramientas de nuestros días que es el Facebook para ir conociendo gente de los perfiles de mis amigos. Y no siempre se acierta a la primera, pero eso nos da experiencia a la hora de seguir adelante. Después de unos pocos chascos, llegó la oportunidad de conocer a alguien que parecía mostrar interés por mí de la misma intensidad que el que yo podía mostrar por él.

Al principio la cosa no estaba muy clara, como suele pasar. No fue un amor a primera vista como el de las películas o de las canciones, pero es que no creo que eso sea algo positivo necesariamente. Poco a poco fuimos hablando cada vez más, por MSN y menos por el sitio donde nos conocimos en un primer momento, hasta que llego el día de conocernos en persona. Las conjunciones planetarias eran favorables, la luna y los astros indicaban que esa noche iba a pasar algo especial. Y aunque a primera vista pudiese parecer que no, así fue. Nos conocimos en la fiesta de un amigo en común. Que, por cierto, cuando supo lo nuestro se pilló tal cabreo que nos borró a los dos de su existencia virtual. Parece ser que algunas personas no se alegran de que los demás seamos felices o podamos serlo, sino todo lo contrario. En fin, gente envidiosa hay en todas partes.

La cosa fue que nos volvimos a ver a los pocos días de nuestro primer encuentro, de una forma bastante curiosa, ya que al parecer yo no era el primer interesado, y corría el riesgo de ser un descarte más en una lista de posibles proyectos que terminan en el cubo de la basura. Pero cuando las cosas han de salir adelante lo hacen. Y sin darnos cuenta la historia avanzaba hacia donde los dos queríamos que llegase.

El primer fin de semana que estuvimos juntos fue algo fortuito. Quedamos para ir a la piscina, y estuvimos juntos hasta el lunes siguiente, y si no llega a ser porque tenía que irme a trabajar, probablemente hubiésemos estado juntos más tiempo. Y así fuimos día a día poniendo las piedras de nuestra nueva construcción, de forma constante y con paso firme. Hasta que ha llegado el día que todo ha salido a la luz.

Yo soy de guardarme estas cosas para mí, pero a veces no depende de mí, sino de la otra persona el hacerlo vox populi. Y más cuando los dos estamos en la red social por la que nos conocimos. Lo curioso del asunto fue el recibimiento que tuvo la noticia. Que menos el caso del que ya he hablado anteriormente, las demás personas estaban más que contentas con lo que habíamos decidido publicar. Algunos se lo tomaron con más precaución, fiándose más de la experiencia que de lo que sentimos, y dejándose llevar por lo que saben con certeza: la duda. Otros, por el contrario, siempre positivos han buscado el lado bonito de toda la historia. Nunca llueve a gusto de todos.

Como dice la canción de Kylie Minogue de la que he sacado el título: “todos los amantes que han pasado ya, no se comparan a ti”. Puede que esa canción sea la que más se acerque a lo que hemos sentido al conocernos y ese sentimiento sea el que hace que nuestra relación sea tan fuerte, a pesar de que sea aún muy joven. El tiempo nos pone en nuestro sitio, y muchas veces ese sitio es un lugar cálido y bonito como donde estamos ahora. Y debemos confiar en que las cosas seguirán siendo así, ya que como dice El Secreto, nosotros somos los responsables de cómo salen las cosas a nuestro alrededor.

Yo solo veía a gente a mi alrededor que conseguía lo que quería, y seguía sin encontrar lo que buscaba. No porque buscase en un sitio incorrecto, sino simplemente porque no buscaba con todo mi corazón. Había dejado que la duda se asentara en él y me robase la posibilidad de obtener lo que quería, había dejado de creer que merecía ser feliz, o simplemente había dejado de creer que ahí fuera hay alguien especial para mí.

Ahora sé que efectivamente hay alguien especial, que está ahí fuera, incluso sé dónde está, ya que muchas veces lo tengo a mi lado, y aunque no siempre sea fácil, seguimos superando los obstáculos. Algunos de ellos nos los ponemos nosotros mismos, debido a nuestra desconfianza en nuestra voluntad de ser felices. Otros nos los ponen los demás, y en lugar de debilitarnos nos hacen más fuertes.

Si bien, me he dado cuenta de que por suerte me he rodeado en los últimos años de gente especial y positiva, siempre es duro ver que algunos de ellos sienten tanta envidia por lo que ven que no son capaces de alegrarse del bien ajenos, sino que por el contrario intentan por todos los medios que la cosa salga mal. Como si el que estemos todos jodidos sea de su consuelo. Por suerte esos son muy pocos y los que menos. De lo contrario me estaría preguntando si intento sabotearme la vida rodeándome de gente malvada.

Es cierto que cuando estamos en los comienzos todo se ve de forma diferente a cuando dejas que la monotonía entre en tu vida. Pero como acabo de decir, si “dejamos” que lo haga, somos los culpables de que nos aburramos. Si por el contrario luchamos por lo que queremos y lo deseamos con todo nuestro corazón, podemos triunfar. Si después de casi 13 años de hostias y de momentos mejores aun sigo siendo capaz de sentir lo que siento, de ver la felicidad en mi vida, y de saber que la puedo mantener a mi lado el tiempo que desee, que yo soy el que lleva las riendas y decide cuanto tiempo quiero ser feliz, entonces cualquiera puede conseguirlo. Sé que van a venir tiempos malos, y tiempos mejores, y sé que saldremos victoriosos de los malos momentos, porque creemos con firmeza en lo positivo de la vida, y que lo negativo es solo una cara de la misma moneda. Confiamos en que las cosas saldrán bien, aunque a veces no lo parezcan. Aunque contra todo pronóstico, en el sitio que menos te lo esperas, de la forma que menos crees y cuando menos piensas que va a saltar la liebre, conoces a la persona que te pone nervioso, que eres capaz de mirar a los ojos y sentir lo que debes sentir. Las canciones de Céline Dion lo dicen. Y las de otros artistas en los cuales no caigo ahora mismo también nos invitan a pensar de forma positiva. Ya se dice que el camino se hace al andar, pero si tienes un buen compañero de andanzas, se hace mucho más ameno.

Einstein dijo que cuando deseamos algo con todo nuestro corazón, el Universo entero conspira y se organiza para que lo podamos obtener. Nuestros deseos son órdenes para él. Así que cuidado con lo que deseáis, que podría llegar. Ese es el Secreto, lo llevamos dentro y cuando aprendemos a utilizarlo somos capaces de obtener lo que queramos. Ya lo dijo Ivanna Trump en El Club de las Primeras Esposas: “No os quedéis con las ganas, quedaos con todo.”

Septiembre de 2010

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