Para muchos de los que me conocen no les resultará complicado adivinar por qué este título tan extraño. Y es que una vez más me remito a mi artista favorita para inspirarme con sus canciones. Se trata de una canción que aparece en su álbum de 1998 llamado Ray Of Light. Si os fijáis bien ya sabréis a qué pista me refiero.
Muchas veces en la vida estamos ante situaciones que nos desconciertan por su forma de presentarse y de desarrollarse. Si bien el otro día hablando con mi amiga Carmen, ella me decía que no creía en las medias tintas, que o se tiene o no se tiene, yo creo que la vida es demasiado compleja como para limitarse a ello. Ella decía que entre el “no tener” el “tener a medias” y “el tener”, se quedan con el primero y el tercero, pero que las cosas parciales no le gustan. Yo no estoy de acuerdo con ello, porque a veces las medias tintas son un paso del primer paso al tercero.
En un mundo en el que las posibilidades son casi infinitas, ¿Cuándo hay medias tintas? Y si las hay realmente ¿cuál es la frontera entre resignarse y aceptar? Si nos quedamos con lo que tenemos ¿somos unos conformistas? O por el contrario ¿podemos pensar que simplemente aceptamos las cosas que nos ofrece la vida?
Bueno, y me diréis que a qué viene todo esto, sobre todo después del artículo anterior. Pues bien, es muy simple. A veces la vida nos pone ante las narices situaciones que nos dejan pensando en si realmente es bueno aspirar a más o si simplemente deberíamos quedarnos calladitos y simplemente recibir lo que nos da.
Yo tengo la costumbre de hacer planes de futuro para mi vida de adulto, pienso en el tipo de trabajo que quiero tener, la casa donde quiero vivir y la persona con la que quiero compartir mi vida. Y lo que más suelo hacer es imaginarme cómo será. Cuáles serán sus cualidades y cómo me gustaría que se comportase conmigo. Hasta ahí todo normal, pero el problema viene en que muchas veces te imaginas una persona que no existe, o al menos eso piensas. Porque si realmente existiese esa persona, sería un problema.
Los seres humanos no estamos acostumbrados a que nos den todo lo que pedimos, de ahí que a veces se nos vaya la olla y nos hagamos castillos de arena inmensos en los que, de forma inconsciente, y muchas veces casi consciente, sabemos que no podremos vivir. Tal vez porque si eso sucediese tendríamos que cambiar nuestra vida de forma demasiado radical, o bien porque no somos capaces de ser felices y sabemos que con ello lo seríamos, o quizás simplemente porque no tenemos fe en esas cosas y por lo tanto no contamos con ellas. En el fondo hemos de tener cuidado con lo que deseamos, porque cualquier día se puede cumplir y no vamos a estar preparados para ello y al final lo vamos a dejar pasar.
El caso que es a veces los milagros ocurren, y conoces a esa persona que te había imaginado. No sólo eso, sino que además esa persona está asequible a ti. O al menos eso es lo que crees. Porque si bien tú pensabas que con las cualidades A, B, C y D tendrías a la persona de tus sueños, resulta que ese que has conocido las tiene todas y además la F y la E. Pero el problema es que no quiere nada serio contigo. (Faltaba pedir la G). El caso es que te encuentras ante lo que has soñado siempre, lo tienes, pero no lo puedes conservar. Porque no es que se te resista, es que simplemente te dice que no tenéis futuro como pareja.
Ahí es donde duele, porque si bien parece que has llegado a la meta te das cuenta de que no es el caso, más bien al contrario, acaban de alargar la carrera unos 1.000 Km. más. Ahora ya no basta con haber conocido a esa persona, sino que tienes que decidir si intentas conquistarle o bien si pasas y te conformas o aceptas la amistad que te presta. Porque lo que queda obvio es que no le puedes obligar a que sienta nada por ti. Y si ya sois amigos, igual es lo mejor.
Hasta ahí las cosas no son tan complicadas, pero nunca se quedan en eso. Llega un momento en el que ya no siente amistad por ti sino cariño, y te trata de una forma especial, pero siempre con la barrera de la amistad por delante, porque sigue sin querer nada serio contigo. Cuando estoy en ese punto siempre me pregunto si vale la pena luchar por conseguir a esa persona, o si es mejor quedarse con aquello que ya nos da no vaya a ser que se fastidie el asunto, ya que, dentro de lo que cabe, al menos ya le tienes cerca y sabes que siempre estará ahí. Mientras que si intentas que se enamore de ti y no funciona, la relación se puede deteriorar y podéis terminar odiándoos de forma terrible e irrevocable.
Ahí es cuando entra la canción a la que me refería, que habla acerca de la situación de tener a alguien, pero sin poder poseerle o realmente tenerle en el sentido físico de la palabra. Viene a ser como todos aquellos amigos que tenemos que viven al otro lado del mundo. Cuando por fin los vemos, siguen siendo nuestros amigos, y cuando estamos mal sufren con nosotros. Pero no podemos abrazarles cuando nos necesitan o cuando les necesitamos. Están de corazón, pero no en persona.
Con los amigos no pasa lo siguiente, cuando tienes un amigo, no pasa nada por tener dos o tres más. Pero cuando tienes una pareja, no puedes tener a otro/a, por lo tanto, ahí es cuando tienes que elegir. Puedes quedarte con esta persona, que cumple todos los requisitos que buscas en tu pareja, pero que por un lado sabes que nunca lo será, o bien porque no se puede o bien porque se resiste. Y también puedes dejar las cosas como están, conformarte o aceptar su amistad, y esperar a que llegue otra persona, que cumpla al menos la mitad de los requisitos que buscas, o que tenga al menos el 50% de las cualidades que tiene tu nuevo/a amigo/a, pero que sí que quiera tener una relación seria contigo.
A veces pasa que cuando esa persona te pierde se da cuenta de lo que tenía y se arrepiente, entonces intenta volver contigo, pero tú ya has pasado página. Pensando en ello lo que puedes hacer es fingir que estas con otra persona, porque si intentas algo con otra persona, ya estarás jugando con sus sentimientos, los tuyos y los de aquel al que querías obtener. Y en esos casos siempre hay alguien que sale mal parado y por lo general eres tú.
Lo que pasa es que no siempre se cumple, y puede pasarte que en lugar de que sienta remordimientos, se alegre por ti. Con lo cual la jugada no ha salido bien. Si realmente ha encontrado a alguien especial, entonces enhorabuena, pero si lo hacías por recuperarle, mal asunto.
Mis amigos siempre me dicen que tengo todo el tiempo del mundo para encontrar a la persona que busco, así que si hay alguien que se resiste o me pone las cosas muy difíciles, lo mejor que puedo hacer es pasar del tema y que le den morcilla. Pero por desgracia todos sabemos que no es tan fácil cuando hablamos del corazón.
Por un lado, ellos no saben cuántos años me quedan de vida, ni ellos ni nadie, por lo tanto, lo mejor es aprovechar cada día al máximo, y si encuentras algo bonito hoy, no lo dejes para mañana, porque igual el mañana nunca llega.
Luego está la cuestión de que en esta vida nada es regalado, gratis o fácil. Muchas veces hemos de luchar por lo que queremos, y esa lucha es lo que le da el valor. Si sufrimos por lo que queremos, cuando lo obtengamos lo disfrutaremos más, y sabremos valorarlo en su justa medida. Hay que saber pelear por nuestros objetivos. Lo chungo es que a veces peleamos en vano y nos dejamos los cueros en la batalla para volver con una mano por delante y la otra por detrás. A menudo no sabemos si realmente vamos a salir victoriosos por lo que no podemos decir si vale la pena luchar o no. Esa es una decisión que cada cual ha de tomar después una profunda valoración de las distintas variables.
Ya he dicho que en esta vida hay que vivir el presente, porque el pasado ya ha sucedido y el futuro no ha llegado aún. Por lo tanto, si lo que tienes con esa persona, aunque no tenga futuro (cosa que nadie puede asegurar), te satisface, lo mejor que se podría hacer es seguir de esa manera. Pero si lleváis así mucho tiempo ya, es necesario decidir adonde se va, porque ir sin rumbo en la vida es bastante peligroso. Hay que disfrutar del viaje, pero sin por ello no tener un destino al que llegar.
Algunas veces creo que el destino siempre será el mismo. Las personas no duran eternamente, por lo que prometer amor eterno es una incongruencia. Si sabemos que las relaciones van a acabarse, sea con quien sea y hagamos lo que hagamos, ¿no es mejor vivir el día a día? Quizás lo mejor es no plantearse las cosas a largo plazo, ya que nadie nos puede asegurar que eso vaya a suceder, y simplemente hallemos la felicidad en la cotidianidad y en las cosas que a día de hoy nos aportan beneficios. Si miramos hacia el futuro no veremos lo que tenemos hoy. No lo podremos disfrutar y cuando haya pasado lo echaremos de menos. Vale más la pena vivir el presente, y lo que tenga que venir ya vendrá.
2006
Un comentario sobre “To Have And Not To Hold”