Hay ocasiones en las que por mucho que queramos seguir adelante, hay cosas que nos anclan al pasado y nos impiden llegar impolutos a una nueva relación. Por lo general se trata de fantasmas de relaciones pasadas que nos atormentan impidiéndonos descansar o bien seguir con nuestras vidas. Algunas veces se trata de manifestaciones que no teníamos pensadas, que aparecen de repente y que se van conforme han venido, otras veces son materializaciones e incluso acosos.
En un mundo en el que todo se explica científicamente, inclusive el amor, en el que lo racional es siempre lo válido, ¿Por qué nos cuesta, a veces, seguir adelante sin comernos el coco? ¿Por qué siempre hay algo que nos ata al pasado? ¿Cómo podemos librarnos de nuestras relaciones pasadas? ¿Cuál es la forma de librarse de todos los traumas pasados?
Uno de los primeros errores que cometemos que es como llamar al propio fantasma del pasado es la comparación. Siempre tenemos la tendencia a mantener un pie en el pasado, haciendo balance de lo que teníamos con otras personas, de lo que fallaba y de lo que nos daban. Pero esa postura no puede hacernos más que daño. Para empezar las comparaciones son odiosas. No podemos comparar cosas que no son comparables. Una relación entre dos personas es algo que evoluciona en el tiempo, por lo tanto, dos personas no pueden mantener la misma relación al principio que en medio o que al final. Si además se trata de personas diferentes, entonces ya cambian todos los factores del sistema. Recuerdo que un sistema es un conjunto de elementos que relacionados entre sí crean un todo superior a la suma de los elementos, pero si cambiamos uno de los componentes del sistema entonces el sistema cambia. De ahí que sea como comparar el motor de un coche con el horno microondas.
Esta es una forma de vivir en el pasado, que hacemos todos de forma involuntaria. Es muy difícil no estar comparando constantemente las relaciones, pero el error que cometemos es comparar a los exs con la persona con la que salimos en la actualidad, cuando el único factor común que tienen ambas relaciones es uno mismo, así que en realidad lo único que se podría comparar es el comportamiento que teníamos en dicha relación con el que tenemos en la actual. Si es que no podemos reprimirnos la necesidad de comparar.
Pero no es la única forma de que nos pueda acosar lo que nos ha cedido con anterioridad. A veces mantener una relación con los exs es una forma de mantener lazos con el pasado. A algunas personas eso es algo que no les gusta. Consideran que cuando acabas una relación con alguien, lo mejor que puedes hacer es olvidarte de esa persona y de esa relación. Pero yo no creo que ese sea siempre lo conveniente. Yo conservo una buena relación con algunos de mis exs, pero no con todos claro está, algunos no se merecen ni que me acuerde de sus nombres. Sin embargo, mi relación con esas personas que siguen en mi vida no es la misma que antes. Por lo tanto, no es como mantenerse atado al pasado sino más bien como si hubiese asimilado esas relaciones y formasen parte de mí. Cuando son amigos tuyos, no puedes darles la espalda. Se han convertido en algo más, entonces ya no son un ancla que te impide seguir adelante, sino a veces una vela que te empuja hacia el futuro, o unos compañeros de viaje muy majos que te ayudan cuando estas en dificultades. Aunque la verdad es que eso no sucede sino en contadas ocasiones.
Un caso de acoso real, ya no virtual, es cuando los exs no soportan que sigas con tu vida. A veces lo hacen de forma consciente y premeditada y otras simplemente porque les das la libertad de opinar. A veces es porque no pueden permitir que haya vida después de vuestra relación, y hacen todo lo posible por evitar que sigas adelante. Si no has podido estar con ellos no serás de nadie más. Es una versión algo egoísta, pero muy real del Fantasma de las Relaciones Pasadas. Ya no se trata de acoso sobrenatural, sino que simplemente no te dejan vivir. Por lo general intentaran que rompas con tu pareja actual por todos los medios posibles, y la solución para que no lo consigan es realmente pasar de ellos. Aunque a veces no sea fácil hacerlo.
Otros fantasmas del pasado, son los errores que hayas cometido en sí mismos. Se trata de aquellas personas que no deberías de haber conocido nunca y que sin embargo conoces, que te arrepientes de saber quiénes son y que desearías que desapareciesen de la faz de la tierra. Por lo general esas personas son muy molestas porque tienen información sobre ti que no deberían tener y que te puede dejar en mal lugar si la utilizan de forma inadecuada. Pueden tener la llave de tu caja de Pandora personal y cualquier día desatar todos los males del mundo sobre tu vida.
Cuando tienes cosas en tu vida de las que no te sientes orgulloso por lo general puedes estar seguro de que algún día saldrán a la luz. Ya no tiene por qué ser de la mano de estos indeseables, pero hay que saber que toda acción tiene su reacción, y que todo lo que hagamos tarde o temprano volverá hacia nosotros, así que, si es algo malo, podemos esperarnos lo peor. De ahí que cuando tenemos casos no resueltos en el pasado, debemos hacerlo lo antes posible porque por mucho que queramos tarde o temprano todo sale a la luz.
Las malas costumbres se pueden convertir en eso, pero yo por lo general me refiero a cuando dicen que si has sido tal cosa siempre lo serás, y eso te persigue toda tu vida. Dicen que lo más difícil es crearse una reputación, pero que una vez que la tienes ya puedes descansar: “créate fama y échate a dormir”. A veces si resulta que la imagen que los demás se han hecho de ti es algo particular, eso puede perseguirte de por vida, porque es muy difícil de limpiar, ya sea verdad o no. Ese tipo de fantasmas, los relacionados con la reputación, son los más difíciles de espantar y vencer.
En otras ocasiones tan sólo se trata de cosas que pensamos que nos persiguen y que no lo hacen, creemos que algo que hemos hecho está mal y nos va a acosar de por vida, porque es una jugada que nos hace nuestra conciencia, y ahí yo no puedo entrar ya que cada cual tiene una manera de lidiar con sus propios fantasmas internos.
A veces esos fantasmas del pasado son eso, casos que nos atormentan porque no hemos podido solucionarlos. Esas cosas se quedan ahí ancladas y nos impiden seguir adelante porque en un momento dado nos explotan en las narices o bien simplemente porque no podemos dejar de mirar al pasado por miedo a que reaparezcan. Así que cuando nos sucede eso debemos intentar resolverlo lo antes posible. No debemos dejar para mañana lo que podemos hacer hoy, porque mañana nos dará pereza y no lo haremos, y cuando queramos darnos cuenta será más grave que cuando tenía solución simple y pasamos del asunto.
Porque hay algo que tienen todos los fantasmas en común, ya sean espectros del otro mundo o simplemente nuestra conciencia que nos la quiere jugar, y es que para que se vayan debemos afrontarlos. Si bien las formas que tienen de manifestarse son diferentes y muy variadas, la forma de combatirlos suele ser siempre la misma, y viene a ser simplemente hacerles caso. Ver cuál es el problema que los ha provocado y dejarles descansar en paz. Cuando la razón por la que se están manifestando desaparece o se resuelve, ya no tienen por qué seguir acosándonos y pueden dejarnos en paz.
Realmente lo difícil siempre es encontrar la razón por la que nos atormentan, el por qué de tal actitud y por qué no quieren dejarnos seguir adelante, pero una vez que lo hemos encontrado, la solución no suele ser tan complicada como podríamos pensarlo. Y en cuanto antes los liberemos y los dejemos marchar, antes encontraremos la paz para poder seguir con nuestras vidas y nuestras nuevas relaciones. Madonna dice en una canción llamada Bedtime Story que “todo lo que has aprendido, intenta olvidarlo…” y tal vez no esté desencaminada. A veces debemos olvidarnos de todo lo malo que nos ha sucedido para evitar que eso nos impida seguir adelante. Debemos empezar de nuevo con otras personas como si fuésemos una página en blanco. Al fin y al cabo, esas malas experiencias nos sirven para no cometer errores en el futuro, pero solo si realmente hemos aprendido de ellos, no nos sirve que tengamos miedo o que vayamos en plan ojo por ojo. Debemos liberarnos de todo aquello que nos ha hecho daño y empezar de nuevo con la frescura de los adolescentes, porque de lo contrario sería empezar en las ruinas de lo que ha habido y sin haberlo quitado todo. No seremos posibles de mirar al futuro si mantenemos la vista hacia atrás.
2005
