Todos Dicen I Love You

Esta es la serie de acontecimientos que abonaron el terreno para cuando llegará La Basura. En la introducción hablo de lo mal que lo había pasado antes de conocerle. Aquí hay un pequeño resumen de lo que fueron mis relaciones en Francia después de dejarlo con Rubén.

Llevo ya un mes en un infierno por culpa de todo lo que me quedo dentro, así que antes de que me salga un tumor, pienso soltarlo todo, y allá aquellos a quienes no les guste lo que voy a decir. ¡Libertad de expresión!

Voy a empezar por el más antiguo. Un tío que me comió el coco como pocos lo habían hecho hasta entonces pero que estableció las reglas del juego sin tener en cuenta otros jugadores más que él.

Total, que después de varias semanas de mensajes al móvil, de vernos a escondidas, y solo cuando él podía, de decirme lo mucho que me quería y que no podía dejar de pensar en mí, que no le hacía ninguna gracia que me fuese a España dejándole aquí solo. El muy infecto va y corta conmigo por teléfono alegando que es que le como demasiado la cabeza y no bastante otra cosa… Hace una semana me enteré de que está casado, que sigue viviendo con su mujer, lo cual no le impide mostrarse en público con su nueva pareja, que resulta ser su ex, que tiene 20 años menos que él y que además de ser celoso compulsivo, le maltrata y le pega.

Le vi varias veces después de escribir esto, siempre con una charla cordial en la que me daba cuenta de lo equivocado que yo estaba al haber intentado meterme en semejante jardín.

Del segundo no quiero ni hablar, solo diré que, si bien la belleza está en el interior, si el exterior es horrible, el interior suele serlo también, ya que no tuvo reparos en pasar de mi después de haber hablado acaloradamente en su casa, cuando por lo visto ya había planeado las vacaciones juntos con 6 meses de antelación.

El tercero es el que más dolió. Me conoció en la playa el día antes de irme de vacaciones a España. Me buscó por internet, por las aplicaciones de ligar, y dio conmigo. Me dijo que lamentaba mucho que me fuese dos semanas cuando por fin había conocido a alguien guay. Así que le dije que a la vuelta nos veríamos y le di mi número de teléfono para seguir en contacto mientras estaba en España.

Los SMS se volvieron virales, hasta el punto de que no estuve con mis amigos lo que debía sino a mitad, la otra mitad conectado con Francia. Me dijo que me quería, que no soportaba la distancia que nos separaba, que me iría a buscar al aeropuerto, que no me volvería a dejar marchar. Que si no volvía que me iría a buscar. Contaba las horas que quedaban por vernos en Ginebra, en el aeropuerto.

La historia duró 10 días. Quería presentarme a su familia, sus amigos, tener algo juntos, ya hacíamos planes para las vacaciones y las navidades. Y un día sin más nos peleamos en el coche. Me hizo una broma de mal gusto y al no tomármela bien se abrió el cajón de mierda. Me dejó en casa y me dijo que no quería verme. Al día siguiente me manda un SMS diciendo «como no quiero ser el cabrón que corte contigo por SMS, ven a casa y te lo explico en persona.»

Así que fui al matadero a ver qué podría sacar de ahí. Entre muchos insultos, echarme las culpas de todo, incluso del hecho de que no se le levantaba conmigo porque estoy demasiado bien para alguien como él (y le doy la razón, merezco alguien mejor), y acabó diciendo que solo un tarado como mi ex de 23 años podría salir con alguien deficiente mental como yo, y que lo mejor que puedo hacer es ir a ver a un médico a que me haga un seguimiento psicológico.

No soy de ponerme a la altura de esos comentarios, pero le dije una cosa, solo una que hizo que me tirase literalmente de su casa. Puede que solo le asestase un golpe, pero fue el definitivo.

Este trabajaba en el mismo sitio que Rubén, y no se llevaban bien, obviamente. A las pocas semanas de que hayan pasado estos hechos, se fue a vivir a la otra punta del país. Y nunca más se supo. Cabe destacar que estaba armarizado como él solo. Cuando se enteró que Rubén sabía quien es casi le da un amarillo. Además de pretender que le iba todo.

No me arrepiento de lo sucedido, ni le echo de menos, ya que ninguno de ellos era para mí. Lo mismo pienso del profesor de instituto que me mandaba fotos sugerentes por SMS, pero que luego decía que soy una zorra porque me gusta hacer nudismo. Lo que no me dijo en ningún momento, y como dicen por ahí, las mentiras tienen las patitas cortas, es que a varios de mis conocidos les ha propuesto ir a su casa a hacer cositas. Un hipócrita, vamos.

Tampoco aquellos que solo se interesan por mi cuando están cachondos y que cuando les he dicho que estaba resfriado me han contestado que mejor los mimitos cuando esté bien y en forma. Oye la salud ante todo.

Ni aquel tarado que me hizo ir a verle a 45 km de donde vivía para dos polvos, malos, y que luego me mandó a mi casa a las 3 de la mañana, con el cansancio que tenía yo encima. Para luego además pedirme al día siguiente que me reservase sólo para él. Ya hace 3 semanas que no tengo noticias suyas. Vale que no tengo 20 años, pero tampoco 200, si se cree que me chupo el dedo. Al final nunca más se supo.

El otro día en la playa me entra un cuarentón barbudo y cachas y va y después de hablar unos 10 minutos me suelta «deberías apuntarte a un gimnasio y ponerte fuerte, porque esa cara bonita no te va a durar eternamente.» Le contesté que estoy en contra de los gimnasios para hincharse como un sapo, y me preguntó que por qué, a lo cual le contesté que es mi trabajo. «Peluquero?» No, le dije, monitor deportivo. Y en esas me fui y le dejé con sus músculos y sus cuarenta y tantos años de fracaso.

De esos hay muchos. Los franceses no tienen la exclusividad de ser unos capullos superficiales, des trous du cul il y en a même en Espagne. Y he dado con alguno más de ese estilo una vez aquí. Pero he de decir que cada vez menos. Probablemente la madurez y lo que he aprendido desde entonces hace que los pueda evitar con mayor antelación.

En cuanto al último, me hace ir a verle a Ginebra, me dice nada más conocerme que está casado, pero separado de su mujer, que ella y sus dos hijos están en Portugal y él aquí, y sobre todo que está enamorado de alguien, pero que como no tiene futuro con esa persona, que le busca remplazo. Hoy me dijo de vernos a las 17:30, a las 18:00 me dice que sale del trabajo que tarda 30 minutos. Y a las 18:45 cuando le digo que me voy a mi casa, me contesta que es que unos amigos le invitaron a cenar, pero que nos podemos ver otro día… ¿Y su p.ta madre?

Pues sí, esto es lo que hay. Al final no quiero dar muchos más detalles y seguro que se me queda algún títere con cabeza, así que seguramente habrá una segunda parte. Pero ahora supongo que muchos entenderán por qué llevo un mes cabreado y con ganas o bien de pegarme un tiro o de pegárselo a alguien. Sé que algunos o algunas me dirán que lo bueno queda por venir. Pero me temo que mi karma es seguir dándome hostias con tarados así. Debí de ser algo terrible en una vida pasada. Si es así lo asumiré y punto. Pero no me voy a quedar callado. Y sí, duele, y mucho, y cuando pasas los 30 años, deseas encontrar estabilidad, te crees que algún día encontrarás a la persona que sepa ver la luz detrás de toda la oscuridad que ha aportado esa gente a tu vida. Solo espero que no sea demasiado tarde.

Este fue mi recorrido en los cinco años que estuve viviendo en Francia. Y no fue hasta que estuve en terapia que me di cuenta del denominador común de todas estas personas, y que seguía cometiendo el mismo error que en España. Una y otra vez. Por suerte todo esto queda en el pasado. Y a veces es bochornoso leerlo o recordarlo. Aunque no todo fue siempre negativo. Pero es bueno que no se nos olvide porque nos reafirma que nuestras decisiones actuales son las correctas. El camino se hace al andar.

Escrito en 2015 revisado en 2022.

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