Todo lo relacionado con las necesidades fisiológicas es tema bastante tabú, sin embargo las anécdotas relacionadas con este sector suelen ser bastante variopintas. El aseo es un lugar al que todos tenemos que ir por leyes obvias de la naturaleza. Y como sitio muy frecuentado muchas veces nos suceden historias bastante curiosas, algunas agradables, otras divertidas, pero la mayoría asquerosas.
¿Nunca os habéis preguntado por qué se les llama aseos cuando en realidad son unos antros?
Una de las dudas de la humanidad acerca de los aseos es por qué las mujeres van acompañadas al aseo. Yo tengo dos respuestas a eso.
La primera me la han dado mi hermana y mi prima. Bueno, ellas me han explicado las historias de aseos que les han sucedido y después de eso creo que yo también entiendo por qué se va en compañía. Por ejemplo, los aseos de los pubs y lugares públicos muy frecuentados no son famosos por su higiene, por lo que cuando se decide utilizarlos hay que realizar un cierto número de acrobacias para luego no tener ganas de lavarse con lejía las partes contaminadas. El caso es que ellas lo tienen chungo, porque por un lado tienen que bajarse los pantalones sin que lleguen a tocar el suelo, y de paso subirse las mangas de estos, luego agacharse o levitar para no tocar el retrete y de paso aguantar la puerta cerrada, porque no sé si os habéis fijado, pero nunca tienen pomo. Así que como las mujeres son muy listas han decidido ir en grupitos, para que mientras una hace malabarismos, la otra aguanta la puerta, o en casos extremos, una aguanta la puerta mientras su amiga se agarra de ella para no caerse en el retrete. Y si no siempre está lo que dice mi madre, que tienen que aprender a levitar para no tocar nada. Pero bueno, yo creo que más fácil que vayan de dos en dos.
Después de una experiencia bastante desagradable en unos aseos, yo mismo voy siempre acompañado. Esa noche estaba de fiesta con unas amigas en Alcoy, y cosa rara en mí, decidí ir al aseo, y como solo eran chicas pues nada, fui yo solo. Entré y cerré la puerta, pero se me había olvidado verificar el pomo, así que cuando quise salir, resulto que la puerta se había cerrado, pero que yo ya no la podía abrir. Y como la música estaba muy alta tampoco podía pedir ayuda, ni llamar a mis amigas, ya que me había dejado el móvil en la chaqueta en la mesa donde ellas estaban. Así que al final por el agujero del pomo me toco meter el dedo para hacer girar la cerradura lo cual tuvo como consecuencia que me dejara la mitad de la piel del dedo ahí metida. Otra opción hubiese sido tirar la puerta abajo, pero no tenía ganas de luego tener que pagarle la reparación al dueño. Mi consejo: id siempre acompañados al aseo y si no podéis llevaos el móvil.
La mayoría de aseos a los que vamos suelen ser reconocidos por su mal estado. En la mayoría hay desechos diversos y cosas que se arrastran por el suelo. Recuerdo que hace diez años, en el viaje que hicimos con el instituto a los Estados Unidos, nos llevaron a un restaurante chino del Chinatown. La verdad es que el local no era muy allá y no brillaba por su limpieza. Sin embargo como teníamos hambre pues entramos. En mitad de la comida a un par de chicas de la mesa en la que estaba les entraron ganas de ir al aseo. Así que fueron, y a los 10 segundos las vemos volver con la cara verde. Nos dijeron que no les dio tiempo sino a hacer 3 movimientos: entrar, ver y oler, y salir corriendo. Por lo visto había incluso ratas muertas en el suelo, y ya ni hablar de otras cosas que había dentro del inodoro.
Muchas veces la gente dice que los aseos de los chicos son los más asquerosos, porque no sabemos apuntar. Bueno, algunos no saben, otros simplemente no se la sujetan. Conocí una vez a un chico que me contó que le daba morbo mear fuera del tiesto. Me preguntó si cuando iba al aseo yo no me ponía a mear por las paredes o por el suelo o la puerta, y le dije que, obviamente, no. Pero es que yo no sabía que había un grupo de gente a los que esas cosas les gustan. Así que si vais a un WC de chicos y lo encontráis todo meado, es porque uno de ellos ha estado ahí. Sin embargo a pesar de que la leyenda dice que los de las mujeres son pulcros, pues no lo son. Los suyos son peores aun, porque aparte de las guarradas comunes a todos los seres humanos, ahí encontramos a veces compresas boca arriba todavía frescas y palpitando, tampones y otras porquerías que no son capaces (algunas de ellas) de tirar a la basura.
También existe un tipo de aseos que son agresivos. Tu tiras de la cadena y te salpican porque el chorro sale muy fuerte, o se desbordan y tienes que salir corriendo para no pisarlo todo, o bien hacen muchísimo ruido y parece que vayan a explotar o algunos simplemente en los que no funciona la cadena y tienes que dejar el “regalito” ahí. Estos suelen ser los que hay en las áreas de servicio de las autovías. Por lo visto lo hacen para que por un lado los conductores puedan refrescarse los pies, en esos que desbordan, por otro para aquellos que son sordos que sepan que ya se pueden ir. Y si por ejemplo están cansados y tienen sueño, les refresca la cara. El caso es que están hechos así para sacarnos corriendo de ellos no vaya a ser que nos gusten tanto que decidamos establecer nuestra morada dentro. Me pregunto si a ese tío que le da morbo eso de guarrear los aseos se lo daría el que de repente el retrete le explote encima…
Y no nos olvidemos de la literatura que hay en las puertas, paredes y marcos de las puertas. Incluso algunos se atreven a patrocinar la limpieza escribiendo en el papel. Ahí encontramos desde la guía CAMPSA actualizada, hasta el teléfono del que mejor la tiene, pasando por la lista de los mejores polvos de fulanita o por el último parte del debate sobre cuál es mejor equipo de fútbol del mundo mundial. Realmente me pregunto si aquellos que escriben esas cosas se piensan que nos da tiempo a leerlo teniendo en cuenta que estamos pendientes de que no se nos caiga nada al inodoro, de mantener la puerta cerrada, de no salpicarnos y de no tocar nada asqueroso de lo que hay por el suelo y paredes.
A fin de cuentas los aseos públicos son unos lugares de tortura perfectos. Sirven para encerrar a la gente sin que pueda salir, para destrozarles el olfato, el gusto, y si con eso no basta, la mayoría de nosotros preferiríamos que nos remataran contra el bordillo si llegásemos a caernos dentro del retrete. Con lo cual también sirve para aplicar la pena de muerte: te tiran dentro y luego tú te suicidas. También se los puede utilizar para sonsacar información a la gente con la amenaza de que si no hablan les metemos la cabeza dentro del inodoro (aunque lo más probable es que al hacer eso la persona muera del asco). Son el centro penitenciario de repuesto para cuando las cárceles estén demasiado ocupadas.
Mayo 2005

Buenísimo 😃😃
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