Esta historia la escribí cuando todavía iba al gimnasio a hacer deporte. Sí, tuve mi época en la que era de los de ir a hacer pesas, luego como veía que no servía de nada, y que me hacía ver aún más pequeño, me fui a hacer clases colectivas, ahí empecé con el yoga y el pilates. Y al final me dediqué solo al pilates. Me dejé las salas multitudinarias y me fui a centro especializados, los estudios de pilates. Y ya no volví a pisar un gimnasio si no era para dar las clases yo. Pero en su día allá por el 2005, esto es lo que pensaba.
Ya llevo varios años yendo al gimnasio y hay un par de misterios que no he conseguido resolver aun. Uno de ellos es por qué los tíos del gimnasio nunca huelen mal. Los hay claro, pero sobre todo los que van a hacer spinning o aeróbic. Pero los chulazos cachas no.
¿Son de alguna especie diferente que no produce olor corporal? ¿Las feromonas que sueltan son perfumadas? De tantos batidos que se meten y pinchazos ¿han perdido la función corporal que fabrica feromonas?
Es que son muy curiosos, porque para empezar, nunca hacen calentamiento. Llegan directamente del vestuario a los bancos de pesas. Siempre saben qué ejercicios tienen que hacer. Aunque esto no es ningún misterio porque siempre hacen los mismos. Entre los cuales suelen incluirse las máquinas de pesas. Siempre van en grupitos, y me pregunto si es que les hacen descuentos por ir en manada. Lo cual tendría un sentido económico aparte de práctico. Por un lado viene bien ir acompañado porque así no te aburres, aunque ellos nunca se aburren. Luego les permite ocupar varias máquinas a la vez (aunque eso sí, si les pides la maquina te la dejan, pero antes de usarla tienes que quitarle peso porque ellos de 60 Kg. no bajan), y de paso te permite estar en competición siempre con los demás, ellos están todo el tiempo viendo quien levanta más, quien hace más series y quien tiene los abdominales más marcados. Porque siempre están con la camiseta medio levantada para ver quién tiene la mejor tableta de chocolate. Pero ese es otro misterio, porque vaya a la hora a la que vaya aparte de que están siempre los mismos, nunca les veo hacer abdominales, y ellos no hacen las infernales series de 200, sino que hace 30 y fuera, cuando los hacen.
Hoy vamos a ver su comportamiento únicamente en lo que son los bancos de pesas. Ahí encuentran su hábitat. Todos llegan oliendo a perfume de marcha. Que digo yo, cuando salen ¿huelen igual? Porque lo suyo es usar un perfume de salir y otro de ir por casa o al gimnasio. Pues bien, entran directamente al banco de pesas de los bíceps y tríceps. Y por supuesto se conocen todos, yo creo que son de alguna orden secreta a la que no tenemos acceso los que no nos medicamos. Y claro que conocen todos a los monitores, que también son de esa secta, porque, aunque sea el primer día que van, ya saben cómo se llaman, donde viven, y con quien salen. Aparte de no hacer calentamientos, ellos ya conocen como funcionan las máquinas y cuales deben usar. Porque probablemente en su información genética ya vienen esos datos. Así que sin más prelación empiezan sus ejercicios, que suelen durar mucho más de lo normal, porque como entre serie y serie tienen que atender al ritual, eso les toma tiempo.
Ese ritual consiste en varios pasos. Uno de ellos es hablar de banalidades, de fútbol o de tías (aunque muchos no admitan son gays). Otro es competir a ver quién marca más, y eso se refiere a cualquier músculo del cuerpo. No, la polla no es un músculo, y menos mal porque si no ir al gimnasio seria peligrosísimo. Se levantan la camiseta, etc. Lo curioso también es que siempre llevan los mismos atuendos, el mismo tipo de camisetas de marca y cosas así. Yo personalmente como voy a sudar y a hacer deporte me pongo la ropa vieja, pero ellos siempre van a la última moda. ¡Y no sudan! Es algo que no entiendo, se ponen rojos como tomates al levantar tanto peso, pero no sudan. Porque claro, si luego tienes la desgracia de montarte en las maquinas que usan te entra la depresión de ver que tú solamente levantas 30 o 40 Kg. Mientras que ellos de los 60 no bajan. Y si tienes la mala suerte de que compartes la máquina, es decir que mientras que descansas entre serie y serie un cachas de esos hace sus ejercicios en la misma que tú, pues cuando te toca el turno tienes que bajarle el peso y te sientes miserable.
Por eso yo mantengo que ellos pertenecen a una secta extraña y que practican orgías los fines de semana. Y os diré por qué lo pienso. No es raro ver como se miran entre ellos, como con lujuria, aparte de las miraditas se toquetean entre sí. Y por si eso fuera poco, cuando están entrenando no se cortan y se ponen colorados gimiendo como si en vez de levantar pesas levantasen otra cosa. ¡Y no les importa! Eso es que están acostumbrados a hacerlo en público, además de que a veces hacen unas posturitas que mejor ni os las cuento.
En vez de ver porno deberíais probar a ir a un gimnasio y lo entenderíais. Lo tenéis todo, los cuerpos, las posturas, los toqueteos, las miraditas y los gemidos. Y sino haced la prueba. Y no os hablo de los vestuarios, porque eso lo dejo para otro día.
El caso es que deben de ser de otra raza, o al menos he llegado a esa conclusión, porque como bien he dicho antes, una persona normal necesita calentar, estirar y hacer un montón de cosas antes de coger y levantar 60 Kg. así sin más. Luego esos abdominales no son normales, no con lo poco que los ejercitan, no sudan ni a la de tres, bueno en la sauna sí que sudan, pero eso es más bien por la condensación, se conocen entre sí incluso cuando son nuevos, y lo más sorprendente es que siempre saben las, máquinas que deben utilizar y donde están, inclusive cuando las cambian de sitio. Total, que ir al gimnasio a ver cómo se comporta esta especie es bastante interesante y merece la pena apuntarse nada más que por verlos.
Los vestuarios son un terreno curioso, porque no todos los cachas los pisan. Algunos van y vienen al gimnasio ya preparados, es decir, llegan con la ropa de deporte y se van a ducharse a sus casa, pero los que se quedan valen la pena. Para empezar suelen seguir en grupos, incluso para lo que las duchas se refiere. En mi gimnasio las duchas son individuales, pero eso no impide que la ducha sea colectiva. No físicamente pero si en espíritu, porque se pasan el jabón, hacen las típicas bromas de que se les cae y etc. Lo curioso es que llegados a este estado en el que se prestan los jabones, los champús, no se presten también la toalla. Pero bueno, el caso es que no se cortan un pelo, van alegremente sin toalla con todo al aire, o en pocos casos con la toalla enrollada, pero de forma sugerente. El caso es provocar a cualquier ser de sangre caliente o de orientación sexual confusa. Porque esas insinuaciones no se pueden pasar por alto.
Luego parece que he descubierto porque apestan tanto a perfume, y es que cuando han salido de la ducha, después de usar esos jabones que suelen oler tan bien (y que nunca llego a saber de qué marca son, para comprármelo yo también), se perfuman de una forma exagerada. Vamos, si incluso he visto a alguno que se lo echa directamente en la cara. De ahí que no sean humanos comunes, porque a cualquier persona normal le echas perfume o colonia en la cara y sale llorando como un crío, pero ellos ni se inmutan. Eso debe de ser por los potingues que usan, porque sí, usan cremas para la cara. Lo he visto, y no solo usan cremas hidratantes sino que además se las prestan unos a otros. Al menos saben compartir.
Hay una cosa curiosa acerca de los vestuarios de los gimnasios y es que si algunos ni siquiera usan las duchas, sino que directamente se van a su casa a cambiarse, otros lo hacen todo allí, desde cortarse las uñas de los pies hasta afeitarse, porque los cachas también se afeitan, y no solo lo que es la barba sino también la cabeza.
Sin embargo mucha gente que haya leído el anterior comentario pensara que si en la sala de máquinas se la pasan ante el espejo y se meten mano unos a otros en los vestuarios será una versión Siglo XXI de Sodoma y Gomorra. Pues no es el caso, más bien al contrario. Eso sí, cuando pasan por un espejo se miran un poco todo el cuerpo, pero de ahí a tocarse… se hablan, pero guardando una distancia prudencial, como si el hecho de estar desnudos les creara una barrera y ya no pudieran sobarse unos a otros. El vestuario es zona franca y ahí no se tocan sino apenas para saludarse. Se que acabo de romperos un mito, pero es lo que he visto en los gimnasios a los que he ido, y es una lástima porque ya que de cara a la galería son tan tocones, lo lógico sería que en la intimidad de unas duchas la cosa fuera a más, pero no es así. Luego esta es mi experiencia, y por lo que sé, suelo tener mala suerte o mejor dicho, ser inoportuno, pero al revés, por lo que si hacen algo, seguramente es cuando no estaba presente. Y cuando llego yo, o ya han acabado, o no están los de la peli porno. Suele pasar…
Supongo que hoy en día, las cosas serán distintas, o no. No suelo preguntar a la gente que va al gimnasio ya que no me fío. Y si os soy sincero, no tengo ni ganas de ver por curiosidad. Me da mucha pereza. Y más cuando ya has pasado la edad o la fase de tener que valorarte por la tableta de chocolate o por el tamaño de los bíceps. Sé que hay gente a la que lo de «cuidarse»es su cosa. No es la mía, ya he estado ahí, ya he pasado por ahí y soy más feliz ahora. OK hacer deporte es sano, pero la obsesión que se ve en los gimnasios no. Y es a eso a lo que me refiero.
Un comentario sobre “Los Chicos Del Gym (2005)”