La Bella y La Bestia (2005)

Uno de los cuentos más famosos de Disney, que ha sido retomado varias veces antes de que la factoría pusiese la mano encima, relata la historia de un bicho feo y malo que se enamora de una bella chica, y al final ella también lo hace de eso, demostrando que la belleza reside en el interior y que el aspecto exterior no importa. Esta filosofía suele repetirse en una gran cantidad de historias para niños, tanto las que recopila la Disney como las que hacen otras empresas cinematográficas, pero al final todas dicen lo mismo, hay que mirar con el corazón y no con los ojos.

Esto es realmente muy bonito y digamos que se trata de una ética idealista, pero a la hora de la verdad ¿nos importa realmente la belleza interior? ¿Qué hay de cierto en eso de que hay que entrar primero por los ojos? ¿Podemos realmente decir que no nos interesa el aspecto físico? O por el contrario si lo decimos ¿podemos quitarnos entonces la etiqueta de superficiales?

Si nos ponemos a pensar, todos, o casi todos, siempre hemos dicho en algún momento la típica frase de “el físico no me importa”, lo cual es la trola más grande que hayamos podido inventarnos. Ayer justamente lo hablaba con un amigo mío de Barcelona, ciudad en la que la apariencia cuenta tanto que incluso se crean grupos sociales que dicen que no van a la moda pero que al final terminan por crear sus propias vanguardias. Y esa es una de las cosas que más nos han chocado.

Me contaba que había estado en un concierto de un grupo inglés que se está poniendo de moda y que como siempre eso atrae a grupos de personas a las que les gusta todo lo que está de moda. En este caso se trata de una clase sociocultural que se distingue por sus ropas fuera de onda y sus peinados supuestamente caseros, pero que están tan bien conseguidos que resulta poco creíble que no vayan donde un estilista a que se lo haga. Llevan ropa que parece salida de un trastero, pero que han elegido de forma concienzuda para que parezca así. Llevan todos el mismo corte de pelo, el mismo look a fin de cuentas. Pero al hacerlo lo que hacen es crear su propio estilo de moda, que, aunque quiera ser marginal es un estilo, y por lo tanto refuta todo aquello en lo que ellos creen y que rechazan. Piensan que el estilo despeinado y descuidado es algo personal, pero en realidad siguen una corriente. En el fondo son como aquello que rechazan.

Ellos piensan que la apariencia no es lo que importa, pero son casi peores que los que lo creen así, porque rechazan algo en lo que se fijan y que siguen, por oposición. En el fondo están siendo más superficiales que aquellos que critican porque están rechazándoles por su forma de vestir más que por el cómo son. Si una persona es pija, pero consecuente con su mentalidad entonces no hay problema, pero ellos marginan a los que consideran que no merecen la pena por cómo van.

A partir de ahí estuvimos hablando acerca de los atributos físicos que nos gustan a todos. Y es que los gustos físicos nos incluyen a todos. Conozco un chico que dice que él no margina a nadie, que nunca rechaza a nadie por sus taras físicas, si es gordo o feo o si tiene alguna discapacidad. Pero lo curioso del asunto es que si fuese así todo sería perfecto, pero es que no lo es, él rechaza a todas aquellas personas que no son marginales o que no tienen alguna discapacidad. Si eres una persona “normal”, palabra que no me gusta utilizar, entonces no le gustas porque no tienes nada que te haga ser un despojo y entonces no le interesas.

Un tipo de persona que está muy de moda hoy en día son los gordos. Con esa manía que tiene la televisión de meternos por todos lados que tenemos que estar esqueléticos para que seamos deseables, se crea una contra corriente que va al revés de todo esto. Viene a decir que en vez de que te tomes esas pastillas que te quitan el hambre, que mientras más comas mejor. Hay personas a las que solo le gustan los tíos gordos y peludos o las mujeres entradas en carnes. Y si no eres así entonces ni te miran, aunque seas la mejor persona del mundo.

Lo primero que uno podría pensar cuando conoces a alguien así es que realmente sí que hay personas que no se fijan en el físico. Pero eso no es cierto. Estas personas que están juzgando a la persona en función de los kilos que le sobran a razón proporcional están haciendo exactamente lo mismo que aquellos de los que se quejan. En el fondo están fijándose en un físico a la hora de elegir a la persona que les atrae, y luego es cuando se preocupan por conocerla.

Para evitar esto hay un medio bastante curioso de conocer gente, es el Chat. Ahí en principio no eres más que un montón de letras, que poco a poco van describiéndote como persona, antes de mostrar como eres físicamente. El problema es que, como bien se dice “una imagen vale más que mil palabras”. Es decir que tú puedes estar conociendo a alguien por el Chat, una persona con la que te llevas genial, que encaja en todo lo que buscas, y que podría ser tu media naranja, pero cuando llega el momento de la verdad falla el físico. Entonces le mandas una foto o te la manda a ti y te das cuenta de que no te gusta nada. Y entonces es cuando te comen los remordimientos porque sabes que no puedes rechazar a esa persona por su físico, porque sabes que, como persona, su interior vale mucho más, pero al final te puede el cuerpo. Por mucho que no lo quieras admitir, eres como aquellos de los que voy a hablar a continuación.

Conozco bastantes personas que son muy cabezotas en lo que a gustos se refiere. Ellos y ellas tienen un tipo específico de persona, y si la otra se sale de los márgenes establecidos, por muy poco que sea, la rechazan. Puede ser que solo le gusten las rubias, de ojos azules, que tengan menos de 30 años y más de 20 y si conoce a una chica de 31 y castaño claro entonces pase de ella. O bien que diga que, si su novio no es el más guapo de la sala que no le interesa, que sólo le gustan los chulazos porque eso hace que únicamente le pondrá los cuernos con alguien más guapo que él, y como eso es difícil de encontrar entonces se asegura la fidelidad. A primera vista estos comportamientos son reprochables, pero estas personas están siendo honestas con los demás y consecuentes con sus propios principios.

En realidad, me sentiría estafado si uno de ellos me dijese que en lugar de salir con un chico imberbe y con pinta de crío, pero mayor de edad y más pasivo que una puerta, está saliendo con un camionero de 45 años, con barriga cervecera y peludo como Chewacca. Si fuese el caso, aunque me dijese que es el amor de su vida y que sólo le interesa su persona y no su físico, me parecería que se ha vendido.

Con esto no quiero decir que apruebe la frivolidad, porque en el fondo todos salimos perdiendo, pero es que lo que no puede ser es que algunos utilicen eso como reclamo de algo que no es cierto. Esta mañana lo decía una de mis compañeras de clase. Nos contaba que tiene un amigo que se queja de que no encuentra novio, que es un buen partido y que no es nada exigente. Según palabras de él, no le importa el físico del tío, pero claro, no quiere que fume, ni que beba, ni que se drogue, que le vaya salir de marcha en plan tranquilo, pero no demasiado, que sea buena persona, que… al final como todos los demás, dice que no pone pegas, pero termina haciéndolo. Porque eso de que no nos fijamos en el físico o no ponemos trabas es mentira.

Una cosa es que le demos mayor o menor importancia al físico, pero todos nos fijamos en él, si no fuese así no tendríamos ojos en la cara. Creo que las únicas personas que pueden decir que realmente la apariencia no les importa son los ciegos. Y aunque suene cruel, son tal vez, los únicos capaces de ver nuestra belleza interior a primera vista. Por lo demás siempre nos fijaremos en algo del físico de nuestra futura pareja, por mucho que no queramos reconocerlo. Si bien a la hora de la verdad es algo que no tiene tanta importancia, no podemos salir con alguien por el que no nos sintamos atraídos físicamente, porque de lo contrario solo seriamos amigos de esa persona. Si no nos gusta, no hay posibilidad de que haya algo.

Luego como dice mi amiga Eva, es importante que tu novio o tu novia te guste, pero no todo reside ahí, porque si luego no es capaz de apoyarte, de estar a tu lado y de compartir contigo las cosas de la vida, entonces no sirve como pareja, sino que es una típica persona para pegarle 4 polvos y “hasta luego”. De ahí que sea importante encontrar una combinación entre ambas y que no tengamos que elegir lo uno o lo otro. Sea como sea, por mucho que queramos decir que no, al final somos todos humanos, y como tales somos imperfectos. Podremos decir que no nos importa el físico, y estaremos mintiendo, o por el contrario decir que es lo único que nos importa, y seguiremos siendo unos mentirosos, además de unos frívolos. Porque digamos lo que digamos nunca estarán contentos y nunca seremos sinceros a no ser que seamos coherentes con nuestras convicciones. En esta vida solo estamos dos días y uno de ellos lo pasamos durmiendo, así que lo importante, es que seamos consecuentes con lo que queremos, tanto para lo bueno como para lo malo. Podremos ser todo lo superficiales que queramos, pero mientras que seamos sinceros con nosotros mismos habremos conseguido acercarnos un poco más a la felicidad.

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