A pesar de que el título de este artículo os haga pensar o bien en el juego del ajedrez o bien a lo que sucede cuando se acaba una relación, no tiene mucho que ver. Más bien me refiero a la rapidez que tienen algunas personas en olvidarse del pasado y sobreponerse gracias a la facilidad de encontrar sexo que tiene el mundo del ambiente gay. Obviamente más que reyes hablaría de reinas, pero no quiero entrar en los tópicos más de lo que ya lo voy a hacer.
En el mundo de la purpurina y lo superficial, muchas veces me he preguntado si es realmente cierto eso que dicen de que todos los tíos buenos o están casados o son gays. Yo tengo algunas teorías. Pero ya las veremos más adelante. De todos modos, muchas veces me pregunto, ¿es realmente el sexo algo tan genial como para pasar del resto? ¿Hay posibilidad de encontrar todavía gente que no piense con la cabeza de abajo? ¿Es posible ser gay y no ser un obseso sexual?
Bueno, lo primero es que mucha gente me dirá que eso del sexo está muy sobre valorado y que la mayoría de la gente no se la pasa despatarrado o en la cama. Pero solo basta con darse un paseo por las zonas de marcha o por cualquier Chat para ver que no es así. O mejor dicho, que la gente que no es adicta al sexo está en peligro de extinción. Claro que en este mundo hay de todo, pero la calidad no es lo que abunda.
Lo más evidente es salir a la calle y ver lo que hay. Tanto para heteros como para gays, lo cierto es que no puedes mirar a ninguna parte sin ver, bajo alguna forma, estímulos sexuales. En la publicidad, la ropa, la moda o los escaparates, siempre hay algo que nos incite a ser unos promiscuos. Pero los heteros lo tienen asumido, sin embargo, los gays lo han asimilado como bien les ha parecido.
Si sales por el ambiente, la cosa se torna más fuerte, aunque tampoco sin llegar al porno, pero solo hay que ver como viste la gente para comprobar que todo exhala sexualidad. Pantalones ajustados a más no poder, cinturas tan bajas que se ve el tanga, camisetas estrechas para mostrar los pezones (lo siento chicas, pero habéis perdido el monopolio de los interruptores). La cosa es enseñar lo máximo posible para calentar al personal. Esto sería como si al salir de marcha por sitios comunes, todas las chicas fueran en minifalda y en escote, y con todo apretado.
La verdad es que no somos de piedra y al final terminamos calentándonos. ¿Y qué hacemos entonces? Pues casi lo que haría cualquier ser de sangre caliente, probar a mojar el churro.
Sin embargo, en el ambiente gay hay una doble moral bastante asquerosa, no por guarra sino por molesta. Por un lado, la gente se viste y actúa como si buscase sexo a gritos, ya no tanto por la ropa, sino que en cuanto ponen a Shakira o a la Vellones, o cualquier tipo de canción de Reggaetón, se menean como si estuviesen teniendo sexo con la persona de al lado o de delante. Luego se quejan de que uno vaya soltando la baba. Lo chungo es que luego si les pides tema te mandan a paseo. Porque han cogido la manía que tienen las mujeres a ir de calienta braguetas. Pero eso no es todo, porque los locales luego ofrecen la posibilidad de consumir y saciar esas necesidades, al poner cuartos oscuros y demás para que haya tema.
Todos dirán que ellos nunca han hecho nada en un CO, que si han entrado ahí es por reírse un rato de los salidos. Pero que ellos jamás harían guarradas ahí. Pero luego los ves salir, furtivamente con los pantalones algo desorganizados.
Los chats y las páginas de contactos han perdido su función de hacer que la gente se conozca de forma inocente, para servir únicamente de contactos sexuales. Aunque ellos digan que no, que buscan amistad, lo cierto es que está demostrado que dentro de las 5 primeras preguntas, hay alguna que se refiera al aspecto físico. Y digo yo que si lo que buscas es amistad, no debería importarte el aspecto de la persona. Pero como no es lo que realmente buscan… porque luego les pillas siempre. Como dicen por ahí, antes se pilla a un mentiroso que a un cojo.
Y si te metes en las páginas de contactos, la cosa es porque encima te ponen las imágenes. Es curioso ver lo incongruentes que son algunas personas, ya que no se corresponde el texto con la imagen que ponen en sus páginas. Muchos de ellos dicen buscar amistad, o pareja o simplemente charlar, y luego las fotos que cuelgan en la red son peores que las de las páginas porno. En alguna ocasión encontré incluso uno que decía que quería encontrar amigos y su foto era con un consolador ahí metido… obviamente me quedé pensando en qué tipo de amigos buscaría. Darse un paseo por esas páginas de Internet resulta lo más divertido, pero sólo si nos tomamos esas cosas con humor. Hay muy pocas personas que hace una página realmente coherente, en la que puedan salir desnudos, pero ser consecuentes con lo que dicen que buscan. Pero la gran realidad es que al final todos van a lo que van, por mucho que digan que no. Y el problema es que no son sinceros, no admiten que tienen sangre en las venas y necesidades como todos.
Ahora bien, lo complicado del asunto es que, en este ámbito de descontrol, encontrar pareja es lo más complicado que hay.
Primero es complicado porque con tanta oferta, prácticamente nadie iba a optar por la exclusividad duradera. De hecho, se cumple eso que dicen de que cuando estas ocupado es cuando más ofertas tienes, aunque las ofertas sean casi constantes.
Hay una manía que tienen algunos chicos, que por lo visto la han heredado de las mujeres, y es que basta con que te vean inaccesible, es decir, con pareja, para que de repente sientan interés por ti. Es curioso que antes ni siquiera te hablaban, y ahora que no puedes hacer nada con ellos, se sienten irremediablemente atraídos por ti. Probablemente si caes en la tentación luego ya no les intereses, porque lo único que buscan es usarte y tirarte casi a la vez que el condón, cuando lo usan. Hay algunos chicos que se han vuelto unos profesionales en romper parejas, incluso saben cómo encontrar el momento y la situación oportunos para poder hacerte caer.
Y es que lo fuerte del asunto es que puedes tener sexo donde y cuando quieras. Tan fácil llega a ser que muchas parejas se buscan peleas ficticias para poder aprovechar de la excusa de que estaban separados para echar una canita al aire. Muchas veces cinco minutos después de que tu pareja se haya marchado de tu casa ya tienes a quien llamar para que “te consuele”. Incluso eso de “tomarse un respiro” se ha convertido en el eufemismo para no decir “voy a acostarme con otros, pero no quiero ponerte los cuernos, así que lo dejamos unos días y cuando ya no me pique podemos volver como si nada”. Y esto es algo que niegan muchos, pero que es muy frecuente.
En las relaciones heterosexuales esto también puede suceder, también ellos o ellas pueden estar esperando a que haya alguna pelea tonta para romper y poder pegarle el polvo a esa persona que les mola, pero no es lo más común. Por lo general con las chicas es mucho más difícil mojar que con los gays. De hecho, ligar no tiene la misma intensidad en ambos mundos. Con una mujer una simple conversación ya es ligar, pero con un gay ligar es ya irse a la cama. Cuando en el otro caso eso sucedería después de varias citas. Y eso con suerte.
Está claro que en una cita de gays si no hay sexo el primer día entonces es que no lo va a haber, la cosa es dura, pero es así. Y está claro que hay casos en los que no tiene por qué suceder, pero os aseguro que lo más normal es que haya tema en la primera cita. Incluso la mayoría de los casos hay tema antes de la cita.
El sexo se convierte pues en el eje de una relación. Más allá del afecto, de la intimidad o de la confianza. Si bien en las parejas heterosexuales esto puede suceder, cuando se pasa el calentón, hay más cosas que compensan el seguir juntos, como puede ser el afecto, la intimidad, la comodidad o lo hijos. Como los gays no pueden procrear, pues lo de los hijos no sucede. Entonces cuando se acaba la pasión, no suele quedar nada que les ate, sino todo lo contrario.
Muchos piensan que atarse a alguien de por vida o por mucho tiempo cuando puedes cambiar de pareja cada x tiempo (medido en días o semanas como mucho) es una chorrada. Cuando eres joven es cierto que quieres ir de flor en flor, en plan abejita, pero eso se suele pasar. Lo que no es normal es convertirse en una abeja adicta a las flores de 40 años. Porque muchos tienen ya 45 años y siguen en el mismo plan que cuando tenían 20 años, lo cual es muy triste. No aspiran a nada más que eso en su vida.
Conozco un chaval que me decía que él no busca relación estable, sino múltiples relaciones esporádicas, porque le gusta mucho el sexo, y lo único que quiere es pasarlo bien. Textualmente me ha dicho que no quiere relaciones serias porque eso conlleva responsabilidades que no quiere asumir aún (y ya tiene más de 35 años). La verdad es que luego se queja de que la peña es muy fría y de que no son nada cariñosos para pegar un polvo. Pero bueno, eso a mí no me sorprende. Si lo único que buscas son cosas superficiales y fáciles, luego no te quejes de la falta de resultados óptimos y satisfactorios.
En esta misma línea conozco a otro que nunca repite dos veces con la misma persona. No sé si os podéis imaginar lo que esto supone para una persona de casi 40 años. Básicamente viene a decir que se habrá acostado con un número enorme de tíos ya que no es una persona poco activa sexualmente sino todo lo contrario. Probablemente el hecho de vivir en una ciudad con mucha afluencia de turistas es algo que le facilite esa tarea. Es fácil no repetir puesto que siempre hay carne fresca por probar.
Estos son dos ejemplos algo extremos, pero como ellos hay un montón de gente. También conozco a otro chico de más o menos mi edad que ha dicho que es demasiado joven para tener una relación seria, además que como está muy bueno, no sería justo para con los demás chulazos que le saquen del mercado. Vamos, que quiere ver mundo, o mejor dicho ver p*llas. Y como él hay mucha más gente, estos sí que abundan. Lo cual es normal. Cuando se es joven hay que disfrutar de esa juventud y vitalidad y conocer lo que nos ofrece el mundo. Lo malo es cuando esta actitud se prolonga en el tiempo.
Con esto parece ser que hemos desvelado el secreto de por qué todos, o la gran mayoría de gays, pasan de los 30 sin que les salga la barriga cervecera o se pongan como focas. Está claro que si quieren seguir manteniendo una vida de Don Juan ligón a los 40 años, no pueden permitirse el lujo de dejarse llevar por la grasa. Al contrario, han de poder lucir tipazo, ya que no tienen la seguridad que tienen los heterosexuales, que una vez que están casados ya no necesitan cuidarse porque saben que eso es de por vida. Los gays por el contrario han de estar a la última y en forma constantemente porque el mercado es muy cruel, y hay que ser los mejores para poder f*llar.
De ahí que ellos siempre se cuiden más que los heteros. Necesitan seguir en la cresta de la ola, no porque quieran o porque les guste, lo cual es muchas veces la razón, sino porque no tienen más remedio. En sus relaciones saben que no van a ser hasta que la muerte les separe, a no ser que sea un accidente repentino, pero a lo que me refiero es que no van a envejecer juntos ni terminar su vida juntos, ya que antes de que esto suceda se habrán aburrido el uno del otro y se habrán puesto los cuernos antes de acabar separándose para irse a probar cuerpos nuevos.
Me diréis que sí que hay parejas que duran mucho tempo. Es cierto, aparte de las excepciones a la regla, que siempre las hay, están aquellos que logran superar la monotonía de la vida en pareja, ya sea porque se quieren o porque son una especie de sociedad anónima o empresa y que saldrían perdiendo si se separan. Estos son los que buscan luego cualquier manera de sobrevivir, ya sea dándole morbo en exceso a la relación o buscándose nuevas formas de diversión. Pero el caso es que no tiene los vínculos que unen a los heterosexuales, por lo que sus relaciones se deterioran mucho más rápidamente. Al final se aburren en la cama, y como sus vidas giran alrededor del sexo, pues recurren a los tríos, los intercambios o los cuernos en plan “mientras que yo no me entere no me importa lo que hagas”.
Sin embargo, no quiero perder la esperanza de que haya personas que aun sepan lo que es una relación de pareja. Personas que a pesar de que les guste el sexo, no hagan que su vida gire alrededor de su p*lla. Personas que sean creativas y sepan superar el fin de la pasión, o por el contrario hacer que ese final no sea algo perceptible. Puesto que los gays no podemos procrear como lo harían las parejas heterosexuales, y no quiero meterme en polémicas con el tema de la adopción, hay que tener en cuenta que nuestras relaciones son mucho más frágiles, pero no por ello imposibles. Hay que conservar la esperanza de que aún queda gente decente y cuerda que nos puede aportar todo lo que nos merecemos, y que no vamos a acabar solos.
