Siempre que empiezas una nueva relación hay cosas que te condicionan de forma positiva o negativa, y una de ellas son las relaciones pasadas. O mejor dicho el fantasma de las relaciones fallidas del pasado. Porque quieras o no son cosas que están ahí y que siempre tienen una parte de influencia en tu vida, tanto positiva como negativa. Lo que suele pasar es que cuando estas soltero/a no se manifiestan, porque ya estas bastante mal como para que te acosen. Sólo se manifiestan cuando las cosas te van bien, para recordarte que existe un pasado anterior a la relación que tienes.
En los momentos en los que bajas la guardia suelen reaparecer de debajo de la cama para no dejarte en paz, pero ¿Por qué no puedes seguir adelante sin los fantasmas de las relaciones del pasado? ¿Por qué siempre vuelven a acosarte aunque hayas tenido un final decente? ¿Puedes superarlas y seguir adelante sin que se carguen tu nueva relación? ¿Cómo podemos conseguirlo?
El primer error que solemos cometer cuando empezamos una relación con alguien suele provenir de nosotros mismos, y es cuando de forma voluntaria y casi consciente invocamos al fantasma de las relaciones pasadas. Esto lo hacemos cuando nos ponemos a comparar las relaciones que hemos tenido con anterioridad. Y digo que esto es un error, a pesar de que a veces yo mismo lo hago, porque como dicen que no se pueden comparar peras con sandias, no puedes hacerlo con dos relaciones distintas, ni siquiera con las que tengas con una misma persona. Todas las personas siendo entidades diferentes, no puedes compararlas con las demás puesto que el único denominador común que tienen eres tú mismo. Puesto que se dan en periodos de tiempo distintos, incluso tú mismo eres diferente por lo que si lo consideramos bien no queda nada en común. De ahí que sea un error intentar comparar cosas que no pueden serlo, y el resultado es que puedes llegar a confundirte pensado que tal o cual ex te quería más, o te trataba mejor, o lo que sea. Pero el mal ya está hecho porque ya has llamado a ese espíritu de duda.
Luego hay un caso curioso de acoso de los exs. Este viene a ser que siempre esperan a que estés con alguien, rehaciendo tu vida para volver a golpear a tu puerta. Esto es algo que tarde o temprano siempre sucede. Aunque hayáis acabado como el Rosario de la Aurora, siempre está la seguridad de que eso va a suceder. Pasará un tiempo en que no sepas nada de esa persona, pensarás que lo habéis superado, que ya es hora de seguir adelante y es lo que vas a hacer. Pero en el momento menos pensado aparece de nuevo en tu vida, y te dice algo o hace algo que lo pone todo en tela de juicio. Por lo general no se anda por las ramas, simplemente te dice que te echa de menos y que le gustaría volver contigo. Esto es algo que siempre ocurre, lo quieras o no. Y cuando pasa a veces consiguen minarte la nueva relación y otras simplemente es un pequeño bache, porque es algo que ya ni te planteas hacer, por mucho que te duela o que te afecte el poder tenerle de nuevo contigo, pero es hora de seguir adelante y rehacer tu vida con otra persona, porque recuerda en ese momento que si lo habéis dejado es porque teníais razones de peso.
Puede resultar curioso esto último, pero siempre ocurre. Aunque con esa persona lo hayáis dejado y luego no os hayáis vuelto a ver, a pesar de haber jurado una y otra vez que nunca volverías con él o ella, siempre hay un momento en el que te ataca para ver si caes en la tentación. Debe de ser nuestra naturaleza egoísta la que hace que a veces hagamos esas cosas, no soportamos ver que la otra persona ha seguido adelante y nos encargamos de que no lo haga, viene a ser eso de “ni contigo ni sin ti”. Pero eso es algo que debemos superar y evitar que nos afecte.
Pero no todas las apariciones de los exs son así de malvadas, algunas lo parecen, pero no lo son. Está el caso de cuando tu ex es un amigo tuyo y os lleváis mejor que cuando salíais juntos. Cuando eso sucede la verdad es que se os debería dar un premio, porque eso es algo sumamente difícil. Por lo general se suele pensar que cuando la persona con la que sales tiene ese tipo de relación es porque está en el caso anterior. Y ahí aparecen los celos, porque piensas que si se llevan demasiado bien es cuestión de tiempo que te deje para volver con aquella persona que le destrozó el corazón, pero con la que se lleva tan bien. Y es que los celos son inevitables y más cuando se refieren a una persona que quieres y que no conoces lo suficiente como para saber si es seguro lo que tenéis.
Cuando un ex forma parte de tu vida porque se ha convertido en amigo o amiga tuyo/a siempre hay un punto en el que la otra persona se siente mal con esa relación. Hay casos en los que eso no sucede, pero por lo general si no es así yo me asustaría. Los celos que se tengan siempre son normales, y si no los hay es posible que la persona con la que sales no te quiera lo suficiente como para estar contigo.
En este caso de celos el fantasma de las relaciones pasadas no te acosa a ti sino a tu pareja. De hecho, son tus relaciones anteriores lo que le incomoda. Muchas veces se evita eso al no hablar de tu pasado. Lo cual es una opción equivalente a meter la cabeza bajo la arena para no ver el peligro, porque si algo tenemos que nos da el valor que tenemos es nuestra experiencia y lo que hemos vivido. Todos tenemos pasado, a veces no vale la pena nombrarlo, y otras sí. Hay que saber calibrar en qué momento de la relación se puede hablar de ello.
Y de aquí se deriva un error que podemos cometer muy fácilmente, y es valorar a la otra persona en función de lo que ya ha vivido. Es lo típico de que si todas sus relaciones anteriores han fallado entonces esta también lo hará. Bueno eso es muy probable, nada dura eternamente y todo tiene que tener un final que haga honor a lo que ha sido y que le dé el valor que ha de tener, pero de ahí a matarla antes de que sea algo es una exageración. No podemos juzgar a nadie por lo que ha hecho en el pasado porque sus razones tendría. Además, debemos recordar una cosa fundamental, y es que si esas relaciones no hubiesen fracasado ahora no estaríamos saliendo con esa persona, así que en el fondo es algo positivo que no solemos tener en cuenta casi nunca.
Si algo tienen en común todos los fantasmas es que tienen que acosar para hacernos sentir su presencia. Si no acosan a tu pareja actual, te acosan a ti. Si no consiguen darle celos o hacerle dudar, entonces lo harán contigo. Es cuando te comes la cabeza por miedo a volver a fracasar, cuando estás tan quemado/a por las relaciones pasadas que no eres capaz de volver a empezar con alguien más. Entonces te cargas tú solo la relación que tienes porque no eres capaz de empezar desde cero, porque tienes miedo o porque estás demasiado traumatizado para hacerlo. Seguir adelante no es fácil, pero es lo único que podemos hacer, porque el mundo no deja de girar por nosotros y si no nos movemos al final nos estancamos y cada vez es más difícil volver a arrancar de nuevo el motor. De ahí que haya que intentar tomar siempre el nuevo tren que llega a nuestra parada.
Todos sabemos ya lo que hacen los fantasmas, ahora es tiempo para actuar y deshacerse de ellos. Por lo general sólo nos acosan cuando buscan atraer nuestra atención, o bien para que nos demos cuenta de algo que ellos no han podido superar y una vez que el problema queda resuelto ya no tienen por qué seguir fastidiando y pasan al limbo de las relaciones. Debemos encontrar qué es lo que quieren y si podemos dárselo, o por el contrario negarlo de una forma contundente para que se den cuenta de que lo que había entre los dos ha muerto y que hay que seguir adelante. Eso no es fácil, porque a veces llegar a esa conclusión y hacerla efectiva puede ser doloroso, pero es la única forma de poder continuar con nuestras vidas.
Muchas veces somos nosotros mismos los que nos enganchamos a esos recuerdos del pasado y hacemos que cobren vida y que nos acosen. En tal caso somos los únicos que tenemos la solución para que nos dejen en paz y podamos seguir adelante con nuestra nueva relación. Debemos ponerle las cosas claras a ese fantasma o a ese ex y hacerle entender que ya es historia.
Cuando la cosa se refiere a la otra persona es más difícil actuar porque no somos responsables del 100% del acoso. Hay veces en las que hay que poner los puntos sobre las íes, debemos deshacernos de esos fantasmas y conseguir que la otra persona confíe en algo que es real y no en una simple ilusión. Si no está segura de estar con nosotros porque su pasado le acosa, no podemos hacer nada más que esperar a que se dé cuenta de que eso se puede cargar algo bonito que podría tener, si por el contrario es nuestro pasado el que le acosa, entonces la solución reside en la confianza que nos dé, y la confianza es algo que ha de trabajarse de forma continua y con todas las fuerzas de las que disponemos.
Una relación es cosa de dos, siempre, y a veces nos dejamos anclar en nuestro pasado, tanto por la otra persona como por nosotros mismos. Pero la vida es demasiado corta para vivirla mirando hacia atrás. Y los trenes van pasando por nuestra parada, si los dejamos irse podemos arrepentirnos y pasarnos el tiempo mirando a lo que podría haber sido. A veces hay que coger las oportunidades al vuelo cuando se nos presentan porque pueden llegar a salirnos las cosas realmente bien.
Noviembre 2005

4 comentarios sobre “Expediente eX”