Esta muy de moda hablar con nostalgia del pasado. Que en los ochenta se vivía mejor. Que la comida tradicional es la mejor. Que la medicina ancestral es válida. O de que habría que volver al modo de vida medieval. Pero no tienen en cuenta los grandes avances que se han producido cuando directamente se están lamentando de no poder vivir como hace mil años, a través de sus laptops o de sus tablets. La nueva modernidad.
En un mundo que gira cada vez más rápido. Donde ya todo es con servicio de mensajería ¿por qué tanta nostalgia de lo anterior ? ¿Tan rápido nos olvidamos de lo malo? Igual es memoria selectiva ¿Es cierto eso de que cualquier tiempo pasado fue mejor?
Hace unas semanas se armó una gorda en Twitter con un tweet que decía que los años ochenta sí que eran vida y no lo de ahora. O algo así. Bueno sí, la música estaba genial y era una vida distinta a la de hoy. Pero teníamos una pandemia de la que aún no hemos salido, el SIDA . La seguridad era ficticia. El racismo mataba, la homofobia mataba y los derechos fundamentales no estaban muy allá. Había drogas por todas partes. Recuerdo que cuando éramos pequeños no nos dejaban ir a ciertas partes de la playa por miedo a las jeringuillas de los drogadictos. Había mucha pobreza y mucho paro. Mucha ignorancia también. Aunque no siempre hemos mejorado.
Hablando de comida por ejemplo. Es cierto que nos cuidamos mucho más. Recuperando buenos hábitos que se iban perdiendo. Como por ejemplo evitar los ultra procesados y comer más productos locales. Pero sin llegar a los extremos de los RealFooders que estos ya rozan la histeria con sus maneras. No todo el mundo puede permitirse vivir a su ritmo. Mucha gente no dispone de los medios que ellos tienen y hacerles sentir culpables no ayuda. Sin embargo una cosa que la pandemia, y sobretodo el confinamiento han traído, es reconciliarnos con la cocina. Volver a dedicarle tiempo, cuando se puede, a este ámbito.
Pero no podemos hablar de la covid y todo lo que vivimos con este virus, sin hacer referencia a las vacunas. Ya antes de que apareciese el bicho había una polémica con los antivacunas y su negativa a tratar a sus hijos. Ya que según ellos en el pasado no existía tanta química y que no quieren pervertir a sus hijos con ella. También es probable que en el pasado ni ellos ni sus hijos no hubiesen sobrevivido mucho tiempo. Y ni qué decir de sus padres. Entiendo que haya dudas y mucha gente no desconozca como funcionan las vacunas. Pero hemos llegado a un punto en el que desconfían de los profesionales de la salud. Prefieren hacerle caso a unos charlatanes con «poderes mágicos» que a los científicos. En eso no nos hace falta ir hacia el pasado. Ellos ya viven allí. Y pagan caras las consecuencias.
Nuestra esperanza de vida en esos años que tanto añoran hubiese sido de una cuarta parte de la que tenemos hoy. Ya sea por cuestiones de salud o de higiene, o por cuestiones socioculturales. A muchos nos habrían fusilado, o quemado en la hoguera, nos habríamos muerto por beber agua del río o por qué nos haya picado un bicho. Básicamente lo que pasa en ciertos lugares del mundo hoy en día. Y en los que está gente, a la que se le hincha tanto el pecho con este regreso al origen, ni siquiera querrían vivir. Mucho hablar pero porque desde su burbuja lo ven todo muy bonito. Lujo que muchos habitantes de la tierra no tienen.
Mucha gente no tiene acceso a la sanidad como nosotros. Ni al trabajo, ni a la vivienda. Mucha gente vive en condiciones infrahumanas para estar en pleno siglo XXI. Darían lo que fuera por poder vacunarse de la Covid. O comer una hamburguesa, o poder tener agua corriente que saliese del grifo. Pero un grupo de pijos aburridos sigue pidiendo que volvamos a vivir como en la edad media.
Hay muchas costumbres que, sin embargo, habría que recuperar. Y más cuando nos estamos enfrentando a una crisis climática que ya prácticamente nadie rechaza. Por ejemplo el reducir el consumo de plástico. Recuerdo que cuando era pequeño, las bebidas gaseosas y las demás venían en botellas de vidrio que luego tenías que devolver. Ahora se tiran. Y no he conseguido que nadie me explique en que es mejor eso que lo que se hacía en los 80. Lo del mercado de proximidad es otra cosa que se puede recuperar y que no le vendría mal a nuestro planeta.
Pero vivimos en un mundo bastante individualista, en el que no es que tengamos muchas opciones ecológicas. Me. Refiero por ejemplo al transporte público. No todas las ciudades tienen una Red de servicios de morbilidad lo bastante eficiente para que merezca la pena dejar de lado el coche unifamiliar. Sí eso que era un lujo antes hoy es una necesidad. Incluido en países como Francia, donde se supone que todo es mejor, los cercanías eran un coñazo. Y caros. Total que la final me salía más rentable y rápido ir con mi coche a todas partes.
Tenemos esa costumbre, que no sé muy bien de dónde viene, de adornar la memoria o de recordar únicamente lo bueno. Se dice que hombre muerto nunca fue malo. Y muchas veces es así. Perdonamos todo y nos fijamos en lo positivo. Esas personas que nos torturaban y nos hacían la vida imposible en el instituto, ya no son tan malas. Incluso vamos a decir que esos eran tiempos felices. Y muchos se verán reflejados aquí. Cuando se ve con perspectiva temporal es todo más fácil. Pero cuando tienes miedo de ir al instituto o al colegio porque te pegan no es tan bonito. Luego igual piensas que lo peor estaba por llegar y que entonces no se estaba tan mal.
Pasa también en política, donde la memoria es aún más corta y más selectiva. Y tenemos a gente que pretende que les votemos que niegan hechos históricos comprobados o directamente los modifican para adecuarlos a su discurso. Nunca hubiese imaginado que gente en el congreso podría rebatir hechos tan obvios como el holocausto nazi, o la guerra civil española. O la dictadura franquista. Pero lo hacen. Día sí, día también. Y por si esto no fuera suficiente, hay mucha gente que les compra esos discursos. Que se creen lo de que antes se vivía mejor y quieren volver a épocas en las que si tu marido te pega, al menos agradece que no te haya matado; en que si me beso con mi pareja por la calle merezco que me maten a pedradas; o que «si no quieres que te violen no te vistas así». Da miedo
Por fortuna o por desgracia según algunos, no podemos volver al pasado. Por mucho que lo intentan. Aunque sí podemos aprender de él y retomar las cosas buenas que tenía. Sin olvidar que a fin de cuentas cualquier tiempo pasado fue anterior.
Diciembre 2021
