Muchas veces pensamos que la única manera de poder conocer gente que valga la pena es a través de una agencia de contactos, porque ya hemos probado con todo lo demás. A pesar de que oímos historias de gente que ha conocido a su pareja en condiciones realmente extraordinarias, nos negamos a creer que eso sea verdad.
Sin embargo, yo me pregunto ¿realmente lo hemos probado todo? ¿Existen sitios mejores para conocer gente? ¿Qué hay de cierto en las leyendas urbanas de pasión?
Por supuesto existen montones de historias de encuentros casuales en lugares realmente impensados o en situaciones que no presagiaban nada de eso, y relatarlas todas sería digno de una editorial, no de un artículo de mil palabras. Sin embargo, sí que quiero hacer hincapié en un par de puntos.
Si es cierto que hay lugares en los que todos pensamos que podemos conocer a alguien, hay otros que están tachados debido a su mala fama, y no siempre es el caso. Uno de ellos es el Chat. Si bien la gente siempre dice que de ese medio de comunicación no puede salir nada bueno, y como yo ya he comentado en otros artículos, no es el medio idóneo. Más que nada porque hay mucha basura y hay que saber discriminar o bien tener un filtro genial. Y si no es el caso contar con la suerte. Sin embargo, sí que es posible conocer a gente maja e incluso encontrar pareja, es decir, alguien serio y que busque algo más que un polvo pasajero, a través del Chat. Obviamente no es lo más común, y suelen ser relaciones que no presagian un final feliz, pero sí que hay casos en los que se da esa conclusión. Sin ir más lejos yo conocí a una de mis parejas por ahí. Eso sí, la proporción de tiempo desperdiciado es infinitamente mayor a la de beneficios obtenidos, así que digamos que no es que salga muy rentable, pero como se supone que buscas algo que dure más de una estación, pues debería compensar. Pero tampoco hay que hacerse muchas ilusiones, porque como ya he dicho varas veces, hay mucho donde discriminar.
Las zonas de marcha son otro medio con mucha fama de poder conocer gente. Sinceramente, es, desde mi punto de vista, una opción aún peor que la de la cola del supermercado. Para empezar la gente que sale de marcha por lo general lo hace para divertirse por lo que no están disponibles para poder conocer a nadie, luego los locales son demasiado ruidosos para que se pueda entablar una conversación, de ahí que la persona que te interesa lo haga solo por su físico, y lo más probable es que después de eso no haya nada más. Luego podemos entrar en consideraciones más profundas acerca del tema. La mayoría de la gente que sale, no todos claro (aún tiene que quedar gente sana), se pone hasta las cejas de alcohol con tal de desinhibirse y poder ligar más, lo cual tiene como efecto que baje el nivel de filtro y termine haciendo cosas de las que luego se podría arrepentir. Si no es alcohol es de estupefacientes, lo cual es casi peor, porque puedes beber un poco sin por eso perder el sentido. Así que bueno, si no te ligan personas con problemas con el alcohol o las drogas, no creo que tú vayas a hacerlo, porque sinceramente, liarse con alguien que tiene problemas de personalidad y necesita recurrir a esas artimañas para poder divertirse no me parece lo ideal, pero claro, ahí entran los gustos de cada cual y lo que realmente busque cada uno.
Estos dos ámbitos de encuentro sirven para cualquier persona independientemente de su orientación sexual. Los que vienen a continuación no suelen poder aplicarse a las personas heterosexuales, aunque nunca se sabe.
Las zonas de ligue, ya sean en los bares (cuartos oscuros), las playas, las saunas etc. Se trata de toda zona en la que lo que busca la gente es básicamente sexo sin complicaciones. Sin embargo, lo curioso del asunto es que hay muchas personas que utilizan el sexo como medio de conocer a otras personas, lo cual no es del todo descabellado. Es empezar la casa por el tejado, pero es tan valido como ser “victoriano” como ya he dicho en otras ocasiones. Sin embargo, se parte con muchos prejuicios. Si bien es un sitio donde no hay que esperar nada especial, a veces surge del roce que te encariñes con alguien o simplemente que de la casualidad de que ese día hay alguien para ti que busca lo mismo que tú (es decir algo más que sexo) y da la casualidad de que os conocéis, os gustáis y sale una bonita relación. Todos conocemos personas que han conocido a sus parejas así. Sin embargo, hay que tener en cuenta que hoy en día, que el sexo está tan mal visto, o bien conoces a alguien que no tenga prejuicios mentales como tú, o bien la cosa se complica porque siempre podrá echarte en cara que te conoció en un sitio no muy glamouroso, claro que él también estaba ahí, pero eso siempre se olvida antes. Es más fácil ver el pecado en los demás que en sí mismo.
Obviamente a todos nos gustaría poder conocer a alguien en la cola del supermercado, o bien en el metro o el autobús, pero eso suele ocurrir únicamente en las películas de Julia Roberts, como digo yo, que resulta que vas a coger la última caja de rosquillas de chocolate y la persona de tu vida va a hacer lo mismo entonces decidís compartirla. Pero eso no sucede sino una vez en un millón. Sin embargo, sí que quiero plasmar el caso de mi madrina, que conoció a su actual marido en el metro, ya que ambos coincidían siempre en el mismo recorrido, y se veían todos los días a la misma hora y en el mismo sitio, hasta que él decidió entrarle y hablar con ella. Y así fue como se conocieron.
Como me dijo ella en cierta ocasión, lugares para conocer a alguien son todos buenos, lo que pasa es que hay un momento para ello, y si no es el momento ya puedes estar en el sitio ideal que no pasará nada. Si está escrito que debes encontrarte con esa persona, lo harás, aunque estés en el hospital ingresado, si es lo que tiene que suceder lo hará. La cuestión es estar abiertos y disponibles a que eso suceda, y lo hará por sí solo.
Noviembre 2005