I Love You, I´ll Kill You

He decidido coger el título de una canción de Enigma, para intentar explicar realmente que fue lo que ha pasado con mi última relación. Siempre parece que va a ser la definitiva, pero por razones que escapan a mi entendimiento, la mayoría de las veces no pasa del periodo de prueba. Aunque obviamente la verdad nunca será tal cual, porque ambas partes tenemos una versión distinta de ella, si se lo preguntan a la otra parte, seguramente dirá que soy un mentiroso y que he ocultado o adornado la mayoría de los hechos. Otra opción hubiese sido algo más romántica y menos trágica, y hubiese requerido citar a Nelly Furtado y su canción En Manos De Dios. Pero a eso ya llegaré más adelante, como clausura.

La verdad es que después de un mes, las cosas parecían más tranquilas, pero realmente ¿cuándo podemos decir que ha terminado el luto? Siempre digo que hay que volver a subirse al caballo después de una caída, ¿pero cuantas caídas hacen falta para no querer volver a subir? ¿se puede ir al Lado Oscuro y volver sin más? Y lo más importante después de tantos fracasos, ¿podemos seguir creyendo en que el amor es suficiente?

Cuando nos conocimos, pensaba que nunca llegaríamos a nada, pero al poco tiempo algo en mi interior me decía que esta era la persona indicada. El problema es que lo que en un primer momento es una primera impresión, luego se convierte en una costumbre y llega el momento en que esas costumbres te han consumido por completo. Un día te despiertas, te miras en el espejo y te das cuenta de que no eres la persona de la que se ha enamorado esa persona, que has cambiado tanto que ya no te reconoces en el reflejo del espejo. Por amor a una persona has permitido que te haya hecho convertirte en otro ser, un ser de oscuridad, la luz que tenías en tu interior, que te llenaba de vida, si no está apagada, ya no brilla lo suficiente como para poder alejar de ti la oscuridad.

Realmente el título lo dice todo: Te quiero, te mataré. Aunque no sea algo literal. Simplemente llega un momento en el que tu vida ya no existe, en el que vives por y para otra persona, en el que todo lo que amabas de ti ha muerto o está agonizando. Por amor has dejado que te destruyan, que te apaguen y que las tinieblas se instalen en tu corazón, en tu casa, en tu alma. Esto no significa que la persona que tienes a tu lado en la cama sea un monstruo o un vampiro que te está chupando la sangre. Simplemente que muchas veces creemos que querer a alguien nos da derecho a pedir que cambie. Pensamos que el amor justifica el querer modificar a la persona, decirle como vestirse, como hablar, a quien hablar, o simplemente de quien puede o no puede ser amigo.

Recuerdo que la primera noche que salimos juntos por la zona de marcha me dijo lo guapo que iba y lo bien que me quedaba la ropa. La segunda vez me dijo que llevaba un botón de más desabrochado, que mejor si me abrochaba toda la camisa. La tercera vez me dijo que me vistiese de otra forma que parecía que fuera buscando guerra. Las veces siguientes ya no era la ropa lo que le molestaba, sino que miraba a los demás, que repasaba a la gente cuando salíamos juntos, que lo hacía de forma descarada. Luego ya empezaron los reproches acerca de si tenía gente en el Facebook con la que no debería mantener el contacto porque solo me querían para lo que me querían y por último ya fue pedirme que a esas personas las borrara de mi agenda social por completo.

Si le preguntamos su versión de la historia diría que no fue así, que solo intentaba protegerme, o que me lo estoy inventando todo. Puede que así sea, pero el caso es que es así como me sentía yo.

Dicen que cuando metemos la mano en una olla con agua hirviendo dentro nos quemamos y la sacamos, pero que si la metemos con el agua fría y la vamos calentando lentamente no nos damos cuenta que nuestra mano está quemándose. Yo creo que esto es cierto, aunque no lo sea en un sentido literal. Pero es muy posible que poco a poco nos vayamos acostumbrando a ver en la oscuridad, sin darnos cuenta, hasta que de repente estamos en las tinieblas más absolutas y nos preguntamos cómo esto ha sido posible.

Yo sé por qué, porque cuando quieres a alguien le dejas que se tome esas libertades, te esfuerzas, luchas por la relación, pero a veces hay que saber decir basta, y si no lo sabes hacer al final pasa lo que me ha pasado a mí.

Una vez que las tinieblas se apoderaron de mi alma, de mi corazón, las cosas empezaron a podrirse. Empezaron las discusiones, primero con razones válidas, luego sin ellas, la cuestión era discutir, poder gritarle a la otra persona, poder hacer manifiesto el mal que reinaba en el hogar. Cuando esto ya no era suficiente llegó la violencia, tanto física como verbal. Y si no que se lo pregunten a mi puño que más de una vez acabo contra una pared por no acabar en su cara. Y luego llego la violencia psicológica. Que de todas es la peor, porque las cicatrices que deja no se borran fácilmente, ni con Voltaren. Ahí es donde entran en juego las mentiras y los engaños, que aunque no sean en sentido literal, duelen igual. Se empieza con cosas pequeñas, y se termina con mentir sobre lo que realmente se siente por la persona.

Mi madre siempre me ha dicho que primero se coge a un mentiroso que a un cojo. Cuánta razón tiene. Porque fuese grande o pequeña, por alguna razón siempre me pillaba. Y el caso es que yo deseaba que lo hiciera, porque en el fondo el daño que me iba haciendo se lo quería devolver. Mentía sobre mis amigos, sobre donde iba, y aunque no fuera gran cosa, a él eso le dolía. Me hice un perfil nuevo para poder hablar con gente a sus espaldas, un MSN que no conocía para seguir en contacto, y aunque no fuese por hacer nada malo con esas personas, el hecho de que fuera algo independiente de la relación es lo que le daba sentido. Era un mundo en el que lo que yo era antes de conocerle volvía a existir. Ahí volvía a brillar el sol. Y cuando el artificio se descubría entonces llegaba la negación y la mentira que enmascaraba la propia verdad.

Al final de tanta presión que tenía en el trabajo y en casa, tuve que tomar la decisión de elegir de dos males el menos malo, y sacrifiqué mi trabajo. Pensaba que aliviando un foco de tensión podría recuperar lo bueno que teníamos antes de que la oscuridad anidara en nuestro hogar. Pero al final ni una cosa ni la otra, porque dando más tiempo libre a la tensión y menos escapatorias, la cosa termino por reventar por su propio peso. Teníamos todo el tiempo del mundo para seguir torturándonos el uno al otro y sin ningún momento de soledad para echarnos de menos, o simplemente arrepentirnos del daño que nos hacíamos. Tanto va el cántaro al agua que termina rompiéndose.

Dicho esto, queda constancia que no supe cómo llevar la situación, pero no quiero que parezca que él fue el culpable de todo, porque ambos hemos sido responsables del infierno en el que nos instalamos. Yo por no saber controlar la situación, y él por no darse cuenta de que amar a alguien no justifica el querer cambiarle como persona. A veces te adentras en el Lado Oscuro, hasta el momento en el que ya te ha consumido tanto que no eres capaz de discernir el bien del mal, y te conviertes en un ser monstruoso. Se supone que tu pareja ha de saber sacar lo mejor de ti, en este caso hacia aflorar lo peor de mí. “No se la juegues a aquellos que te aman, el amor y el odio son una misma cosa, sacrifica turnos para la venganza y terminarás oyendo esa voz que dice: Te quiero… te mataré. Pero siempre te querré

El otro día dijeron que el amor, cuando se es joven, es querer transformar a la persona, pero cuando es un amor ya madurado, es sacar lo mejor de la persona amada, es hacerle brillar con su propia luz. Nunca lo había visto así, pero tengo que dar la razón. Querer o amar a alguien no te da derecho a pedirle que cambie cosas que son suyas. Respetar a la persona debe ser lo primero. Si realmente le quieres, debes aceptar como es y poder ver más allá de sus defectos sin que te cieguen ni te obsesionen.

No hay justificación para asfixiar el alma de nadie, pidiéndole que sea alguien que no es, pidiendo o exigiendo que haga cosas que no salen de su corazón, sino que sabemos que las hará por obligación, no por propia voluntad. La razón de la existencia del libre albedrío es justamente esa, que seamos siempre libres de elegir qué dirección tomar, ya sea hacia la luz o hacia la oscuridad.

He aprendido que es muy fácil dejar que las tinieblas nos invadan y nos gobiernen, y que el precio a pagar por deshacernos de ellas es extremadamente alto y doloroso. Pero como todo en esta vida, debemos ser responsables de nuestros actos y aceptar sus consecuencias, sean malas o buenas.

Al final como dice Nelly Furtado en la canción que ya he nombrado antes: “Nos olvidamos del amor/Nos olvidamos de la fe /Nos olvidamos de la confianza /Nos olvidamos de nosotros /Ahora nuestro amor se ha ido hacia el cielo (…) en manos de Dios. / Dimos mucho pero no fue suficiente /Nos cansamos /Nos rendimos / Nuestro amor volvió a manos de Dios donde había pertenecido. / No lo respetamos, lo abandonamos, no lo merecíamos, pero nunca esperé que acabase así.

marzo 2011

4 comentarios sobre “I Love You, I´ll Kill You

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