El Chat (2005).

Hoy en día uno de los medios de los que disponemos para conocer gente es el Chat, y no es el medio por excelencia por poco, la verdad. Sin embargo, como en todas partes la fama que precede a las cosas no siempre se corresponde con la realidad, y si bien mucha gente que no es usuaria habitual de este medio o bien que es novicia piensa que es lo mejor que hay, no siempre es el caso, y al final hay que aprender a filtrar toda la información.

En un mundo en el que podemos encontrar todo a través de Internet, ¿es realmente el Chat una herramienta de búsqueda? ¿O se trata sólo de otra manera de perder el tiempo?

Uno de los primeros mitos que debemos dejar caer acerca del Chat es que todos los que hablan por ahí buscan sexo, si bien suele abundar, no podemos ponerles a todos los perros el mismo collar, y menos en un sitio tan variopinto. Personalmente considero que encontrar sexo por Internet, y me refiero a quedar con alguien, es lo más difícil que hay. A no ser claro que te de igual con quien, donde y cuando. Pero eso sería no tener ningún tipo de filtro y hacérselo con cualquiera es fácil en cualquier sitio, no solamente por Internet.

También dicen que aparte de salidos, la peña que se conoce por Internet es gente rara, con problemas para relacionarse, etc. Pues tampoco es del todo cierto. Se pueden conocer personas realmente maravillosas a través de este medio, como de cualquier otro, sólo se trata de coincidir con ellas. Y eso es lo que sucede en todas partes.

Sin embargo, sí que es cierto que hay que aprender a filtrar la información que se encuentra por ese medio, porque no todo lo que brilla es oro, y ahí son expertos en darle brillo a todo, pero sin que por eso sean cualidades realmente interesantes. Más bien es todo lo contrario, y casi siempre vale la pena aplicarse la máxima de “dime de qué presumes y te diré de qué careces”.

Lo que más suele suceder a través de Internet es que conozcas personas que no son lo que aparentan, y que se comportan de una forma que no les corresponde. Sus palabras difieren de sus actos. Por ejemplo, lo más común en los chats es mentir sobre la apariencia que tenemos, la edad o la ocupación, y eso sin hablar del número de teléfono, el domicilio o la personalidad, que suelen ser totalmente opuestos a lo que se dice. De ahí que aprovecharan eso en la película Closer, para introducir el encuentro entre los dos personajes principales. Uno puede hacerse pasar por un técnico nuclear sin problemas, porque nadie irá a verificar lo que hay.

El problema son aquellas personas que mienten a cosa hecha, no solo por diversión sino para engatusar a las personas. Cuando se describen tal y como eran hace 10 años, o te mandan fotos de la época para poder quedar y luego en realidad resulta que entre tanto han engordado 30 Kg., se han quedado calvos, se les han caído los dientes o cosas peores. Es muy fácil engañar a través de Internet, pero hay que saber cuándo se puede y cuando no, y si vas a quedar con la persona en cuestión, contarle trolas no sirve sino para hacer que algunos nos pongamos muy bordes.

Luego mucha gente entra solo a calentar al personal de la forma que mejor se les da. O bien mintiendo sobre su aspecto para adecuarse a los gustos de la persona que tienen delante, o bien fingiendo ser otra persona, el caso es que lo único que buscan son pajas mentales como digo yo. Se trata de calentar a la otra persona, de montarse conjuntamente una película, pero sin querer llevarla a cabo de forma efectiva alguna vez. Lo único que buscan es o bien lo llamado cibersexo, o simplemente rellenar sus fantasías con las de otros, para luego poder satisfacerse solitos y así no ponerle los cuernos a nadie. Lo cual no estaría nada mal si no fuese porque para conseguirlo te han utilizado y engañado.

El caso es que la gente siempre miente, si no es sobre su aspecto físico, es sobre otras cosas, pero por alguna razón nunca están contentos con como son. Si bien hay cosas que se ven enseguida, como que te digan que miden 180, pesan 70 Kg. y les mide 23 cms, y luego resulta que todas esas medidas están hechas con otro tipo de regla que la que conocemos, los 23 cms son desde la espalda y 70 Kg. era antes de pasar 4 navidades seguidas hinchándose a polvorones. Eso se nota enseguida, pero la mayoría de timos tiene que ver con su estado civil.

Últimamente he conocido un número preocupante de gente casada o con pareja (ya da igual de qué género sea) que busca “diversión” adúltera sin compromisos y sin ataduras (lo cual me refuerza lo dicho ayer). Lo chungo es que no sean sinceros, porque después de todo, el problema de conciencia y los cargos a Pepito Grillo los tendrán ellos, pero parece ser que, si es todo ilícito, incluso el que la persona involucrada lo sepa, es como más emocionante. Ahora entiendo por qué hay tantas parejas que duran tanto, y es porque viven en la ignorancia y con engaños, y así siempre se dura mucho más que con la verdad. Pero no es mi trabajo juzgarlos por lo que hagan, como he dicho antes, ese es problema entre ellos, sus parejas y sus conciencias.

Lo chungo es cuando intentan meterte en el fregado, cuando la cosa se convierte en un confidente y empiezan a meterte en sus vidas de forma ya más activa. Entonces ya empieza a oler mal el asunto y es momento de huir.

Otro de los problemas que tiene Internet y en particular el Chat es la falta de contacto directo. Y eso conlleva un problema de apego demasiado peligroso. Creo que nadie que haya utilizado este medio puede decir que nunca se ha quedado colgado por aquel perfecto desconocido que conoció un día, tarde por la noche y con el que habló durante horas de todos los temas posibles e imaginables. Pero luego llega la realidad que es bastante más cruel, y resulta que no hay química interpersonal cuando se ven cara a cara, o bien la hay, pero están demasiado lejos. El cuelgue por Internet es un peligro muy común, y a todos nos ha pasado alguna vez. 

En realidad, una vez que conocemos todas las trampas que tiene el Chat podemos realmente utilizarlo como cualquier otro medio para conocer gente o bien para liberarnos de lo que tenemos que nos atosiga, pero siempre hay que ir con pies de plomo porque no sabemos quién está en el otro lado de la red leyendo lo que escribimos.

Tengo que hacer un epílogo en este caso, ya que lo anterior fue escrito en 2005, yo tenía 24 años, y ahora pienso de forma distinta. Más que nada porque la vida te va enseñando cosas y muchas veces abres los ojos a opciones que no tenías o simplemente aprendes a ser más abierto de mente. Aparte de que eso del chat ha pasado a la historia, reemplazado por apps y otros formatos digitales. La ventaja para los introvertidos que supone tener una pantalla de por medio, ya sea de tablet, teléfono móvil o de ordenador, no puede ser superada, de ahí que ese anonimato haga que, 15 años más tarde, sigamos utilizando Internet como medio de comunicación y de conocer gente.

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