Llevo varios años , muchos, demasiados, viendo como hay ciertos tipos de modas que son seguidas por la gente de forma casi rabiosa. Es decir, aparece un nuevo corte de pelo y de repente todos tienen que llevarlo o una nueva coletilla, o un estilo de tatuajes. O una nueva va prenda, lo cual es la base misma de la moda, o incluso un tipo de físico. Y ojo con no entrar en ese estilo porque te arriesgas a que te ignoren de por vida. si no sigues el canon de belleza del momento, decidido por a saber quien, eres un paria.
En un mundo donde se habla cada vez más del individualismo y se promueve el egoísmo de la gente hasta límites insospechados, ¿por qué nos obligan a seguir las modas? ¿Quién decide cuando algo se va a hacer Trending Topic? ¿Por qué a ciertas personas les gusta tanto que seamos todos idénticos?
Vivimos en el mundo de la obsolescencia programada, tu móvil va a durar 1 años y después lo tienes que cambiar o ya no te funciona. El coche ya no vale lo mismo en cuanto sale del concesionario. Es más fácil comprarte algo nuevo que mandarlo reparar. ¿Se aplica eso a las parejas?
Recuerdo hace muchos años que salían en las revistas artículos sobre lo parecidos que eran en esa época Brad Pitt y su novia de entonces Gwyneth Paltrow, o Meg Ryan y su pareja. Decían que al final cuando sales con alguien te le acabas pareciendo. Pero hay veces que son clones. Muchas veces me da la risa cuando veo parejas de chicos q ponen sus fotos en plan romántico en Twitter y la gente les pregunta por qué salen con su hermano gemelo. O cuál es cuál. Es muy divertido porque tienen razón. Son idénticos.
Supongo que esto nos viene dado porque todos queremos encajar y cuando se pone de moda tener tatuada estrellas en el brazo o en el codo, de repente todos las quieren. Aunque sean un poco horteras, y a los años se arrepienten de tenerlas. Luego llegaron los tribales y todo el mundo tuvo que hacerse uno encima de la cadera en la espalda. O en el brazo. O letras chinas. Y al final acabas con el menú de buffet de la esquina en el cuello porque no te has informado bien y ahí pone Pollo Al Limón y no Amor de Madre.
Pero es que ese rollo de ir todos de lo mismo llega hasta en los mensajes que se transmiten, ya sea en los tattoos, o en los perfiles de Instagram. Todo muy místico, pero de a 1€ o casi como salido de una galleta de la fortuna. Los culpables son los libros de autoafirmación o autoayuda rollo el Secreto y esa moda de que el Universo proveerá. Hay que mandar mensaje positivos, sí, pero hasta cierto punto, que cuando se pasan ya roza lo absurdo. Si no tienes un perfil Woke te van a destrozar. Aunque justamente vaya en contra de lo que promueven. O les sigues el rollo o atente a las consecuencias.
No sé si muchos os acordaréis que en los noventa los malos eran los llevaban barba. Y si era de esas de 3 días. Eras el malo y/o el arrastrado. De repente cambió la cosa. Y ahora todos llevan barba. O perilla. Recuerdo al respecto que cuando le dije a C. allá por el 2005 que se la dejara, me dijo que eso era de maric*nes. Aunque al final se la dejó. Y la sigue llevando tantos años después. Porque ahora está de moda. Incluso la pandemia y las mascarillas no han podido con ella. El vello facial sigue estando en la onda. Aunque con variantes. Lo cual. Hace muy complicado realmente encasillar a la gente y eso es positivo.
Hablando de vello, el corporal ha sido un gran tema durante los años. Hemos pasado de tener hombres peludos, a que todos tenían que ir depilados, luego afeitados, y de nuevo peludos pero arreglados. Una cosa muy curiosa es que tienes a tíos que van con una barba rollo babilonio, y luego se quitan la ropa y parecen una sartén de teflón. Hasta que pasas la mano y pica. No sé si es que son nadadores olímpicos, ciclistas de la vuelta, o que tienen acciones en Veet. Yo siempre he dicho que una cosa es arreglarse y otra es eliminar todo. Pero estos contrastes son muy desconcertantes. Al final no hay ninguno que sea natural, como tal. Siempre tiene que haber un artificio.
Ahora se lleva teñirse el pelo de colores. Me parece genial. Pero todos los chicos lo llevan igual. Mismo corte, mismo color. Originalidad cero. Pero es que hace unos años había que llevar el pelo como Tintin. Y sí, tengo fotos con ese corte. Lo siento a veces la sociedad mete mucha presión. Pero a veces ayuda. Cuando empecé a llevar el pelo largo (no con 17 años sino esta última vez desde 2011) solo nos podíamos hacer una coleta y poco más. Suerte que llegó Beckham y sus coletas a lo samurai. Pero es que luego fueron las benditas diademas. Y los moños y las pinzas. Sé que la moda es una cabrona pero a veces viene bien. Hoy en día agradezco que hayan pasado todos los hipsters y pueda llevar el pelo como me da la gana. Eso sí, por la moda esa de la mini cola de caballo en la parte alta de cráneo y el resto rapado sigue siendo un «quiero y no puedo».
Al final tenemos un grupo de gente que viste igual. Se peina igual. Habla igual y encima se parecen. Y da mal rollo. Ya no porque tu novio se te parezca como dos gotas de agua. El mío no puede ser más diferente a mí, aunque admito que me encanta poder vestirlo con mi ropa, por eso de medir lo mismo, (ya he salido con gigantes). Es más bien porque me da la sensación de que si pierdes a uno lo puedes reemplazar enseguida. Vamos que es como esos armarios de las películas en las que el protagonista solo tiene un tipo de traje y da igual el que se ponga que siempre irá vestido igual. Hablamos de que en ese caso cortas con tu pareja y que el siguiente es igual. O si buscas pareja sabes que al ser como los demás enseguida vas a sustituir al que hayan tirado. Como los peones del ajedrez.
Da miedo pensar que somos tan idénticos que nos puedan cambiar por otro exactamente igual y que no pasa nada. No hay originalidad. No hay individualidad. Pero es que además te obligan a buscar el igual. No sé acepta la diferencia de edad. No sé ve bien que te salgas de la norma. La creatividad está muerta. O casi. Porque es que ni para los perfiles de las apps la usan. Vienen todos pidiendo lo mismo, buscando lo mismo, y diciendo lo mismo. Se ha llevado el ctrl+C ctrl+V hasta unos extremos insospechados.
Siento decirlo pero es así. Ves a todos los chicos tan iguales que puedes pensar que si se te escapa uno, puedes encontrar otro idéntico. Por lo que no pasa nada. Si dais una vuelta por la calle veréis que tengo razón. Luego es divertido porque te preguntan muchas veces qué tipo de hombre te gusta. Refiriéndose al físico obviamente. Para algunos es fácil de decir. Tienen unos gustos muy definidos. Otros igual no lo tenemos. O nos da igual mientras que sea buena persona.
Tuve un amigo hace tiempo. Cuando yo tendría unos 22 o 23 años que me decía que esas parejas que son tan parecidas, en realidad lo pasan fatal, porque compiten entre ellos. En su día no me lo creí. Aunque se pasaban el día luciendo modelitos apretados y enseñando brazaco. Pensaba que simplemente tenían mucha suerte. El tiempo me ha demostrado que estaba equivocado. Sí que se odian. Y están constantemente intentando ver cual es más guapo, o tiene más abdominales, o liga más. Y el problema es que si te lías con uno de ellos, no vas a saber con cual has estado. A no ser que le pongas una marca o algo.
Esto de las modas también se aplica al deporte. Ahora todos hacen crossfit. TODOS. Los demás deportes ya no es que no existan. Es que no valen. Si sales a correr o a montar en bici o a nadar no eres guay. Tienes que hacer lo mismo que ellos. Y el resultado es que tienes cuerpos idénticos. Todos normativos, depilados y con la misma forma. No sea que si encuentras algo distinto tengas que esforzarte en saber como funciona.
Entiendo que cuando tienes 20 años, quieres encajar en la sociedad y te buscas un estilo con el que puedas triunfar. Generalmente es el que van a usar todos ya que como he dicho anteriormente, o eres como los demás, o te ignoran. Quiero pensar que con la edad cada uno vamos más a nuestra bola y nos creamos nuestra propia identidad. Al menos eso he hecho yo. Y lo mío me ha costado y bastante lo he sufrido. Pero era más costoso seguir dependiendo de lo que digan los demás. Ha sido agotador intentar gustarle a todos, intentar agradar, y sobre todo encajar en un mundo que cambia constantemente. Nunca era suficiente. Así que al final llegué a un punto en el que dije basta. A fin de cuentas quién te quiera lo hará tal y como eres. Y es así.

Diciembre 2021
2 comentarios sobre “El Ataque de los Clones”