Como ya he dicho anteriormente, estoy viendo And Just Like That, y otras series también en las que se habla de la pandemia de una forma u otra. Hasta el 2020 este tipo de imágenes no se veían más que en guiones un poco apocalípticos tipo World War Z o Contagio. Pero que a día de hoy se han convertido en casi (o sin el casi) una realidad. Pero ya no solamente se habla del tema Covid, sino de otros elementos de nuestra actualidad que llegan a ser bastante curiosos.
En un mundo donde los referentes se pretenden llamar influencers, donde las plataformas digitales nos ofrecen cada vez más contenidos, a veces hasta que nos aburren, y donde las minorías cada vez tienen más peso; ¿por qué nos hace tanta ilusión vernos reflejados en personajes cada vez más acordes a nosotros? ¿Dónde ha quedado la ficción y se ha convertido en espejo de la realidad?
Pues sí, en la nueva versión de Sex and the City hablan de la pandemia, del confinamiento y de los hábitos como la distancia social y el higiene de las manos. Todo ello como algo del pasado, visto con algo de nostalgia. Aunque en estos momentos estemos metidos de lleno en ello. Pero da una visión de esperanza de cómo será todo cuando volvamos a la normalidad. Cuando los problemas de parejas, de cuernos y de identidad de género sean lo que más nos preocupe. Y eso está bien.
Me han comentado que vaya necesidad hay de que haya gente no binaria o trans o tanto gay en tal o tal serie. No hace falta que nos la metan por los ojos. Y la verdad es que aunque entiendo el comentario no lo apoyo. No es una nueva normalidad buenista, es justicia. Hacen falta y mucho.
En Friends, SATC, Charmed, Smallville, y otras series de finales de los 90 y principios del 2000, los personajes principales son los que llamaríamos cis hetero caucásico. O sea la mayoría representativa de donde fueron pensados los guiones y para quienes lo fueron. Lo cual está bien. Pero se relegan las minorías de las que ya he hablado a papeles secundarios o incluso a veces ni eso. Yo no las critico. Fueron bombazos en su tiempo y hay que saber poner las cosas en sus contextos históricos y sociales. Me encantan y de vez en cuando me gusta volver a verlas. Pero hoy en día es hora de poder romper con ese esquema patriarcal. Cosa que en parte esas series ya empezaron a hacer. Pero se quedaron a medio camino.
Recuerdo que cuando era adolescente, la mayor parte de los personajes principales de los programas audiovisuales o incluso el elenco entero eran chicos rubios de ojos azules y tez clara. Y heteros, obviamente. Yo no me veía reflejado en ninguna parte. Soy moreno, de ojos marrones y piel oscura. Era muy difícil hacer abstracción del físico. Pero al final tenías que pasar por el aro. Sí, estaba El Príncipe de Bel Air o Cosas de Casa. Pero ya está. Yo tampoco era tan moreno. A veces tenían algún secundario latino o mediterráneo y ya con eso te das por aludido.
Ya si eres gay olvídate. Vale. Estaba el rollo que tenían Xena y Gabrielle en Xena: la Princesa Guerrera, pero siempre lo llevaban con dobles sentidos, o lo disfrazaban en amistad. Estaba bien, OK. Era lo de su época. Ahí estaba el colectivo, pero que no hiciera mucho ruido. Igual que con el personaje gay de Melrose Place. Algo es algo. Pero no nos ayudaba mucho a sentirnos identificados. No teníamos visibilidad. Y cuando la pedíamos estaba mal vista o generaba polémica. Lo cual sigue pasando ahora.
En la película The Eternals, Salma Hayek hace de una de las heroínas. La gente no entendía por qué se emocionó tanto al verse con el traje tipo Wonder Woman, como dijo en una entrevista. Bueno, digo la gente, no. La gran mayoría sí que la entiende. Pero los que más ruido hacen no, porque ellos nunca han tenido ese problema. Cualquier Superman o Batman o Lobezno se les parece más o menos. Pero ninguno es moreno de piel, o de ojos oscuros y rasgos latinos. Además de que en la película hay otros protagonistas que se besan, y son dos hombres y son pareja. Pues ¡olé! Hay mucha más variedad social que la que nos enseñan en las películas, el mundo tiene muchos más colores.
Este comentario que sigue lo hemos oído todos más veces de lo que deberíamos: «me da igual que sean gays o lesbianas pero que no me lo restrieguen por la cara», al ver un beso o una pareja de la mano. Lo hemos padecido una y otra vez. Pero un beso entre un hombre y una mujer eso está bien. Tenemos que escondernos, como si fuese algo malo. O algo que molesta o algo que está prohibido. Pero en la versión cis hetero no. Si yo tengo que aguantar a compañeros de trabajo contar con pelos y señales tal o tal cosa. Pues ellos que se aguanten también. Es una cuestión de igualdad. Yo no prohíbo nada a nadie. Pero que no me lo prohíban a mí. Que nosotros tengamos derechos, no quita o reduce los de los demás. Es IGUALDAD.
La semana pasada terminé de ver Supergirl. La serie. He oído muchas críticas, que si demasiado feminismo. Demasiadas lesbianas. Demasiadas mujeres. Pues es que su nombre lo indica, es la prima de Superman. Y crea un ambiente y un referente para un montón de niñas y de adolescentes que ven como no pasa nada por que te gusten las personas de tu mismo sexo, o que puedes ser trans y ser una heroína. Y tener pareja, o no si no la quieres. Tener amigas y una vida social. Que no necesitas a un hombre para rescatarte y puedes ser tú la que salva el día (eso también se veía todas las semanas en Embrujadas o en Buffy). Pero sobretodo que no eres un bicho raro. No es fácil crecer siendo diferente pero poder identificarse con esos personajes puede ayudar.
Los de mi edad no tuvimos tanta suerte. Pero es agradable ver que hay un progreso, que vamos en el buen camino. Las historias de vampiros de Anne Rice nos ayudaron a seguir adelante. Nos dieron a algunos un referente al que poder identificarnos. Obviamente quitando la parte lúgubre y sangrienta. Pero casi siempre había que saber leer entre líneas. Hoy ya no. Hoy te lo plantan en plena cara con colores y sonidos y está genial. Películas como Love, Simon, a mí me habrían venido genial cuando tenía 16 años. Pero eran otros tiempos. Por eso es importante dar voz y poder decir y escribir quien eres, sin esconderte en ningún armario, porque hay gente que necesita verse reflejada en ti. Tú puedes ser ese ejemplo a seguir. Seas cis, trans, hetero, no binario, etc, tú puedes ayudar. Vivimos tiempos oscuros, revueltos y enfadados. Pero hay luces, muchas más de las que pensamos. Dejemos que nos guíen. Dejémonos llevar, y a la vez seamos el faro de los que buscan el camino.
Diciembre 2021
Un comentario sobre “TV post Covid.”